-
Entonces a ti te molesta, lo físico. Me
pregunta el doc.
-
Algo así. Respondo.
-
Es por eso que, ¿andas como andas?
-
Me lo dice por el chaleco
El
doc me queda mirando de arriba hacia abajo y se detiene unos segundos y me dice
- Ehm no, por todo. Luego desvía la mirada y se queda en una foto que está
colgado en su pared.
-
No sé entonces a que se refiere. Siempre ando igual. Le comento.
-
Ese es el tema. ¿hace cuanto que no te cortas la barba?
-
¿Hace un mes?... no. Puede que sean dos.
El
doc tiene la cara inexpresiva, sigue pegado en la foto, mientras , sigue
conversando conmigo.
-
¿Has salido de tu casa? y por favor obvia las venidas para acá
-
Si, si salgo todos los días.
-
¿Pero aparte del trabajo?. Me pregunta el doc mientras deja de mirar la foto, y
vuelve toda su atención hacia mí y continua diciendo. - porque ahí solo estas
frente a un computador.
-
Pero es mi pega. Además, usted sabe lo que hago y en eso todo bien. Avanzo
rápido, eso es bueno y la otra pregunta, también he salido. Voy a la casa de la
Anahí. También suelo ir donde el Jorge. A veces viene el... disculpe, ¿puedo
fumarme uno?.
Me
hace un gesto de aprobación y saco una bolsita y el moledor y comienzo a
enrolar mientras continuo diciendo - Esa es mi vida. Algo tranquila, pero creo
que es por contrarrestar el caos de la ciudad.
-
Si a veces es algo caótico. Contesta el
doc, algo medio melancólico.
-
Perdón, no le he ofrecido.
-
No, tranquilo estoy bien.
-
ha... okey.... ahora que me acuerdo, tengo algo que confesarle algo.
-
¿confesar?. El doc, algo sorprendido.
-
Bueno, confesar no. Perdón, esa no era la palabra, más bien contar.
-
¿Qué me quieres contar?
-
Un encuentro. En realidad 3... pero con una misma persona. Una mujer, más o
menos de mi edad. El primero fue en mi ascensor, o sea de mi edificio. Se
estaba cerrando, cuando entre. No dijimos nada. Solo nos despedimos, cuando
ella bajo primero. El segundo fue... como a las 3, en una librería. Ella estaba
viendo un libro de capote. Yo... estaba viendo a Bolaño, no sabía que elegir. no
conozco mucho de él, pero los detectives salvajes era notable.
Luego
quedo en silencio. No sé cuánto, pero me doy cuenta de la cara del doc y
continuo diciendo. - Bueno ella me dice. Porque en un momento, se me acerca y
me dice " el tercer reich, es bueno", luego se va... Bueno,
finalmente, me la encuentro en una micro. Esta vez, ella no me vio o creo que
no lo hizo. No lo sé. Bueno... esa noche, no me acuerdo de mucho.
-
¿Por qué?
-
Estaba curado.
La
noche está un poco helada y hay pocas luces encendidas. La gente duerme o salió
de sus casa. Todo es muy callado. A lo lejos , los perros ladran, quizás por qué.
Estoy frente al computador. Veo fotos, en su mayoría mujeres, luego leo algo de
un pintor polaco. Pintaba sus pesadillas y casi toda su obra se llama sin
título o sin nombre. Siempre me olvido de esos detalles. Luego me preparo un
café y llevo el cenicero a mi pieza. Me pongo a ver una película de Godard.
Suena
el timbre.
-
¿Por qué no me abrías la puerta?
-
Perdón estaba viendo una peli. ¿me perdonarías, anahí?
Anahí,
me queda mirando como un mentiroso a punto de delatarse, pero afirmando su
personaje, dice algo seria. -Eso tendría que pensarlo. Luego se abre paso y
entra al living, claro que no cuesta más de 3 o 4 pasos.
-
y que estabas viendo, ¿una porno?. Me dice
-
Una de Godard. Respondo algo seco
-
¿Cual?. Ya desafiándome. A veces me pregunto que termina sacando con esto.
-
Ehm, no sé el Jorge me la pasó el otro día que vino.
-
¿La estabai viendo en tu pieza?. Mientras Anahí enciende un cigarro. - Siempre
es lo mismo. Nunca encuentro el cenicero.
-
Ah... está en mi pieza. Respondo como un volado quinceañero.
Ella
se da la vuelta y me mira algo enojada, pero a los segundos ella suelta una
sonrisa
-
Que eres tierno. Me dice.
Yo
enciendo el hervidor y al instante voy a mi pieza y vuelvo justo para que el
cigarro de Anahí, no cayera al suelo. Se lo dejo en la mesa y paso a la cocina,
en cosas de segundos , gracias a una alta densidad y el ingenio de la oferta y
de la demanda. Le pregunto qué va a querer. Ella toma su tiempo, tal vez para
que adivine, pero creo demorar mucho en darme cuenta de sus intensiones y en
seguida me hago el wueón. Termina por contestarme y hago un café y un té. Nos
sentamos a la mesa.
-
¿Por qué eres tan burgués?. Me pregunta.
-
¿Por qué?. Algo sorprendido.
-
Por tu té. Me dice algo seco.
-
¿Qué tiene?
-
No sé. Esas wueás son para los reyes.
-
perdón, me estai agarrando pal wuebeo
-
Eso me lo estai afirmando o preguntando. Me dice
-
Ah, es en serio.
-
Igual tení que admitir, que es algo maraco.
-
chucha... y ¿esas es tu escusa para tomar café?
-
¿Cómo mi escusa?. Pregunta ella.
-
Quiero saber, si esa es tu escusa, por tu elección de tomar café. Porque si
fuera así, sería casi como, tomar café es para los negros... Es porque soy
negro, ¿cierto?.
Anahí,
me queda mirando como que se le acabara las escusas o está a punto de reírse.
-
¿Cómo lo haces para que todos mis argumentos?, termines tu diciendo "es
porque soy negro".
Ella
me roba un beso. Algo fugaz, algo violento. Luego toma un sorbo de su café y
sale al poco espacio de balcón que tengo, y se queda mirando lo que está
pasando allá afuera. Al instante la acompaño. También traigo mi té conmigo y
cigarros. Anahí me pide uno, luego ella me cuenta lo que le pasó en el día.
Casi todas "desgracias", como ella suele decir. No sé, si será su
manera de contar las cosas o su tono de voz, pero siempre termino riendo, pero
sin duda, es su forma de conexión, es algo sincero de humorista. Ella lo sabe.
Se da cuenta.
Me
roba otro beso, igual de fugaz, igual de violento. Anahí se va a la pieza. No
dice nada. Siempre no me fijo en los detalles.
El
departamento queda en silencio y comienzan a invadir conversaciones ajenas,
alejándose. A veces vienen con risas. El sonido de una micro y el sonido de 3 o
4 autos. Cuando el silencio, ya es incomodo, como el frío en mi cara. Ya es
otoño. Mala idea. Entro finalmente y me voy en la búsqueda de Anahí. Ya había
pasado un tiempo.
-
¿Qué onda?. Le pregunto, cuando la tengo en frente mío, pero ella me da la
espalda.
-
Ehm... estoy buscando algo.
-
¿una sorpresa?. Como un niño
Por
primera vez Anahí se da la vuelta a mirarme y me dice
-
Lo encontré
Un
pito.
Lo
Fumamos.
Escuchamos
música. Partimos escuchando algo de Jazz, pero Anahí dijo que era algo triste y
me queda mirando. Nuevamente está jugando. Le gusta pelear
No
puede. Yo no peleo. Ella se enoja, porque no peleamos. Pero ahora solo la
cambió y puso Led zeppelling.
Vimos
videos. Gatos, cabras, caídas, Fails, internet. Yo termino poniendo hora de
aventura. Anahí, dice que no comprende que después de haber visto a Godard,
prefiera ver esto. Pero que prefiera que esto sea así. Nos reímos. Luego nos
reímos recordando el capitulo. Luego nos continuando riendo, mientras poníamos
el pedazo, que nos daba risa.
Luego
imitándolos.
Comenzamos
a besarnos.
Tuvimos
sexo.
Fumamos.
Volvimos
a fumar
sexo.
Conversamos.
Nada importante. Ella me pregunta de repente, si es verdad, que el Jorge patio
a la Jó. Yo me sorprendo, porque no tengo entendido que eso sea cierto. Me lo
hubiera dicho el otro día. Anahí vuelve a interrumpir, diciendo, esto paso hoy
día o ayer. La molesto diciendo que copuche bien, luego comento, que así no se
puede, no con la mitad o menos de la copucha. Ella se escusa con un "no me
interesa mucho".
Silencio
No
es por defender al Jorge, o no sé, si es defender la palabra. A lo que voy, es
que, si todo fuera cierto, creo que el Jorge me hubiera contado. Ya nos
hubiéramos puestos ebrios. Claro que esto último no se lo dije. Ella me dice
que es verdad. - ¿Tení hambre?. Le pregunto. Ella mueve la cabeza, afirmando.
Me
levanto de la cama, mientras camino hacia la cocina y me voy poniendo el boxer.
Comienzo a fijarme en que tengo para cocinar. Fideos, la última mitad de una
cebolla. Zanahoria. La última mitad de un zapallo italiano. Brócoli. Hay veces,
que yo mismo me sorprendo del Brócoli. ¿por qué compraré brócoli?, nunca lo
sabré, pero siempre me lo termino comiendo. Anahí aparece con una polera mía .
-
Oye, es el Jorge. Me dice algo violenta.
-
¿Donde?. Me quedo viendo sus piernas
-
Al celular. Hace un chasquido, con los dedos. - aquí arriba pervertido. Suena
una carcajada, mientras me lo dice.
Me
pongo algo colorado, cuando termino de recorrer todo su cuerpo y miro a su
cara. - Gracias, ¿podí encargarte tu?. Ella me dice que no hay problema y me
pasa el celular, me abrigo y voy al balcón a conversar.
-
¿Jorge?
-
Buena viejito, ¿cómo estamos?
-
bien, bien. Piola. Te llamaba pa cachar en que estai
-
ehm... en ná, la verdad. Acá estoy con la flaca, apunto de comer.
Anahí
me pone una cara de molesta, que miro a cierta distancia.
-
Pero van hacer algo especial. Me pregunta Jorge
-
No, nada de especial. Acá piola, ¿por?
-
Yo sé que no eres tan bueno tirando (como yo), pero no por eso, tienes que
pensar, que no eres algo especial... a lo que voy, es ¿si voy a interrumpir algo?
-
No wueón. Pasa si quieres
-
Ya. En 15 minutos estoy ahí.
-
Dale
-
Ah, oye, no voy solo.
-
¿Con quién vienes?
-
Con una mina. Corta en seco la voz de Jorge.
-
¿Una mina?. Algo sorprendido.
-
Si wueón, acaso eres mi papá.
-
Parece po. Tu me estai pidiendo permiso ¿no?.
-
já, un poco... ¿y?
-
Claro. Vengan, esas cosas no se preguntan
-
Nos vemos en 15, de ahí te cuento todo. Voy a llegar solo.
Timbre.
El
jorge, viene solo, como dijo. La Anahí abre la puerta. Se saludan de beso. El
Jorge pasa al living y se sienta. De ahí me saluda. Yo en la cocina, lavando
platos.
-¿
Qué onda wueón?. Pregunto sin dejar tiempo para que el Jorge se acomode.
-
¿Cómo, qué onda wueón?. Responde Jorge - ni una onda, o sea, no sé... wueón.
-
pero con lo de la jo. Interrumpe anahí.
-
ah, con eso. Jorge da un respiro, luego continua con. - nada po. Terminamos.
-
pero, ¿por qué?. Anahí pregunta sin rodeos. Yo no podría, yo no soy tan
directo.
-¿
Tu creís, que fumamos mucho?. El Jorge dirigiéndose a mi
-
¿nosotros?. Respondo.
-
si.. o yo.
-
No, no creo. Como cualquier joven, consumidor
-
... y¿ beber?, o sea ¿Tomamos mucho?
-no
wueón, ¿por qué?. Vuelvo a contestar.
-
Es que eso comenzó a decirme la Jo, que fumaba, ya en una forma excesiva. El
jorge, mientras habla, saca un pito y me queda mirando. Hago un gesto de
aprobación y en cosas de segundos. El continua - Luego la Jo me dice, que me la
paso tomando todo el día, pero es porque estábamos en verano. Hacía calor,
además, todos saben que una chela, es lo que más refresca, sin hablar de las
propiedades y minerales, que contiene. Enciende el pito y fuma lo que más
puede. Se lo pasa a la Anahí.
-
Después, sabí lo que me dice. Que soy un vago, que me da miedo trabajar, que me
conformo con poco, que no tengo mayores aspiraciones.
Hace
una pausa. Sus ojos se ponen algo vidriosos. Luego hubo un silencio. Yo me
siento al lado de la Anahí y como para romper la tensión, ella me dice - Toma,
ahí tení fuego. Ella me pasa el pito. El Jorge comienza a reír.
-
Bueno, como decía, comenzó a describirme. Dice el Jorge.
-
Viéndolo de ese punto de vista... claro que fumamos y tomamos mucho. Le digo
Anahí
me da un codazo y luego me queda mirando.
-
Pero si es verdad. interrumpo. - bueno, también estoy de acuerdo que te comenzó
a describir.
El
Jorge y yo, comenzamos a reír, mientras, Anahí me sigue mirando, como diciendo
que soy un desubicado.
-
No lo mires así mujer. El Jorge dirigiéndose Anahí. - En todo caso, tiene
razón.. y que esto sea una advertencia, para todos nosotros, deberíamos ser más
prudentes
- Habla por ti. Le contesto
-
Bueno, eso no es todo. Continua el Jorge. - La Jó me dice, que no puede seguir
perdiendo el tiempo conmigo, a demás ella quiere tener un hijo.
-
¿Un hijo?. Al unisonó con Anahí.
-
Si po, un hijo. Después de esa revelación, que podía hacer... o decir.
El
Jorge queda en silencio.
-
Arrancaste. Le digo, rompiendo el silencio.
El
Jorge de nuevo con los ojos vidriosos
-
Claro que lo hice. El Jorge con una sonrisa que le cuesta mantener.
-
Pero, ¿en qué volá se fue?. Interviene de nuevo Anahí, la de las preguntas al
cayo.
-
No sé, la verdad, no lo sé. Contesta el Jorge.
-
¿notaste algún cambio en ella, antes?. Anahí vuelve a preguntar.
-
No, nada. Hasta antes de ayer en la noche, muy bien, todo muy tranquilo. Todo
normal
-
... y ¿cuándo paso todo esto?. Insiste Anahí.
-
Al día siguiente. Vuelve a responder el Jorge.
De
ahí, me paro y enciendo un cigarro, voy al balcón. Los autos rara vez pasan,
pero se ven más peatones. Gente que va y viene... la Anahí sigue conversando
con él, pero yo dejo de prestar atención y me desentiendo unos segundos, para
mirar a una chiquilla que iba peleando con su pareja, en la plaza, de al frente
de mi edificio. Ella llora y da manotazos. Él, el no hace nada, solo recibe los
golpes. A esta distancia, no puedo decir, con precisión, si el trataba de
calmarla diciéndole algo. Más bien, pareciera que no dice nada. Solo acepta su
castigo, de seguro la cagó y la cagó pesado.
Cuando
vuelvo a la conversación, el Jorge está diciendo que va a venir una loca que se
encontró ayer, luego volvió a preguntar si nos molestaba que trajera a alguien,
pero esta vez, Anahí, fue quien dijo que no había problema.
Anahí.
Mi compañera, siempre apañándome en todas. El Jorge mas animado saca unas promo
de Bálticas, de su mochila. 3 botellas que deja en el refrí y una en la mesa.
Luego comienza a servir. Anahí puso música y comienza a sonar Gorillaz y
comenzamos a tener una conversación, sobre la vida y de cómo teníamos otra
visión de ser feliz, por eso teníamos problemas así. Muy siglo XXI. Luego
reímos y seguimos conversando, ahora de cualquier cosa. Yo paso al baño
Suena
el Timbre.
Suena
que se abre la puerta.
Se
escucha la voz de Anahí y el Jorge, saludando y los pasos de nuestra visita pasando
al living. Cuando salgo del baño, oigo la voz del Jorge diciendo. -El es André,
por quien estamos aquí- Todos me quedan
mirando, casi como una liebre a punto de enfrentar a esa gran maravillosa luz,
que viene hacia él. - si ese soy yo. Digo algo incomodo, algo tonto, doy 3 o 4
pasos y me siento al lado de Anahí, quien me toma la mano enseguida.
Desafiando. Esta vez no para a mí. Jorge me mira con una sonrisa, pero no
sabría decir, si es un acto de reflejo de nerviosismo o de cierto orgullo
quinceañero, luego hace un gesto, con los ojos, reiterados, apuntándome a su
acompañante, que al paso de unos segundos, son acompañados, por un sutil
movimiento, rápidos y cortitos de su cara, apuntado hacia ella.
-
Hola, me llamo Rocío.
Me
sorprende. La miro de abrupto. Me tengo en sus ojos plomos y creo haberla visto
en alguna parte, pero no sé cuando, ni dónde. Nunca me fijo en los detalles.
Me
doy cuenta, que no he dado ninguna respuesta y solo sonrío estúpidamente. Todo
se pone algo incomodo. No sé como es el siguiente paso a seguir, cuando Anahí,
toma la iniciativa y me ordena que ponga música. Hace una pequeña pausa y me
queda mirando y dice - algo bueno, si... ya oh, pon cualquier cosa - su
sonrisa, se va agrandando, hasta convertirse en malvada. Volvemos al western.
Veo toda la lista de música, que tengo en el compu. Click. De los parlantes
suena un rap, acompañado con un jazz. Anahí me mira, como diciendo "¿esto
es enserio?". Yo, al otro lado, pocker face.
-
Buena Jazz Liberatiorz. Interrumpe la Rocío.
Anahí
y yo volteamos a ver a la Rocío, pero en cosas de segundos, volvemos a lo
nuestro, al duelo, casi como en las películas. Los dos rivales, frente a
frente. Luego un sonido fuerte. Público piensa "chucha un tercer
disparo". Un zoom in, al primer plano de una doncella, que grita, porque
no aguanta la tensión. Le gana y como decía, nosotros volvimos a lo nuestro.
Pero este duelo, yo ya lo tenía ganado. Tenía el respaldo de la Rocío. Si que
como gran ganador levanto las cejas, simulando el acto de saltar, pero sin
saltar y mucho de arrogancia. -Bueno, habrá que servirse un traguito, entonces-
dice Anahí y continua con - para sacarse este trago amargo.
Nos
ponemos a brindar y los litros de cerveza abundan. La situación, fue así. Ya
con un poco de cerveza, al principio fue algo cordial, nuestra conversación,
hasta algo amistosa. Hace mucho rato sabía donde la había visto, pero
generalmente son volás mías y ahora no vienen al caso. Me sorprende Anahí, está
ahí relajada, riendo. Cayendo bien. Rápida, fugaz, espontanea. Sabe a esta
altura, que ganó y prendió el carrete. A 1
Rocío
es de Valdivia. Del colegio Alemán y que de ahí conoce al Jorge (también
Valdiviano). Se vino a Santiago, como hace 3 años y que hace un par de días, se
había encontrado con él, que no lo veía hace dos o tres, ella se escusa
diciendo que es mala para las fechas. - Te creo - Respondí algo seco. Luego me
comenta que estuvo mirando mi lista y que tenía buena música. - Harta música,
querrás decir - respondo. - Si también - contesta ella. El Jorge pone un video
en internet. Uno de un astronauta flotando en el espacio. Luego un viaje a
través de Galaxias, Constelaciones. Todo era lento.
Pa
dentro
intenso
En
HD
Hay
pocas luces encendidas, en los edificios que dan a mi balcón. Salgo a respirar.
Salir de los intenso. Recorro el trayecto de algunos peatones. A diferentes
ritmos. Algunos en solitario, otros en grupos y en pareja. La Rocío se pone al
lado mío. Saca un cigarro y lo enciende.
-
Piola el lugar. Me dice
-
Si... a veces.
-
Pero estas cerca de todo, super céntrico
-
si es verdad.
silencio
-Cacha.
En el edificio, que está al costado derecho. El que está detrás de este.
Ella apunta con el dedo, pero de mi posición,
me indica cualquier wuea. Trato de acercarme, sin salir de la mía.
-
Ahí arriba. Insiste ella.
-
Ah, sí, sí, ahora lo caché
-
Lo están pasando la raja. Dice ella
- Así veo...
-
Es preciso el espacio. Como cambiando el tema.
-
Si piola. Lo justo y necesario. Algo rezando.
-
Más grande sería abusar. Lo dice con un tono difícil de precisar
-
Se hace, lo que se puede. - Ampliando a líneas generales. Donde quepa. Claro
que esto último no se lo dije.
Silencio.
-
El Jorge me dijo que tu erí de Temuco.
-
Si también del sur. Respondo
-
Que buena, es bacán el sur.
Rocío
se queda en silencio y mira fijamente el movimiento de una rama que está pegada
a la baranda del balcón. Noto una mirada nostálgica. Algo sincera. Descuidada,
como cuando la ví en la micro. Lo poco que me acuerdo de ese día, pero era la
misma mirada. Froto mi barba y miro a la plaza, ya no estaba la pareja que
estaban peleando, y ahora hay un grupo de personas tomando y fumando un pito,
bueno, como todo el mundo. La Anahí pregunta la hora y le contesto - 2:25 .
-
Deberíamos ir a comprar, entonces. Dice Anahí.
-
Buena idea, yo apaño. Dice Jorge
-
Si, de todas maneras. Se une Rocío.
-
Ya, dale ahora o nunca. digo.
Salimos
al ascensor, claro, que tuve que ir a buscar mis llaves a la pieza. Bajamos y
caminamos, todo muy tranquilo. La ciudad celebra el fin de semana. La boti,
estaba llena, eso no era una sorpresa. La gente impaciente, espera. Nosotros
hacemos las monedas y seguimos conversando, sobre accidentes automovilísticos.
Sé que suena algo aburrido, pero estábamos volados y todo era chistoso. Uno se va metiendo en
las historias. Llega nuestro momento, pedimos una promo y un vino en caja,
tinto, de dos litros. En el camino de vuelta, nos fuimos en dos grupos. Yo iba
con el Jorge, que en un momento comienza a caminar más lento.
-
¿Que te pareció?. Pregunta el Jorge
-
¿A los leones al tiro?
-
Si, po. Para que nos vamos hacer los wueones.
-
Demás que no, pero… mi opinión, ¿va a cambiar algo?
-
No po, eso es lo genial de tirarla a los leones, tan rápido.
-
Como un buen cesar
-
Política
-
Claro
-
Ya po. No te hagai el wueón conmigo. Dice Jorge.
-
jajaja, no wueón. Bien, súper.
-
¿En serio?, si no tienes para que, satisfacer al pueblo.
-
Tu sabes que mi partido, no lo permitiría
El
Jorge se ríe cuando escucha mi respuesta y al instante vibra su celular. Luego
desvía la mirada, como disgustado de lo que ve, me muestra el celular y veo que
la Jó, lo está llamando.
-
¿Qué hago?. Me dice el Jorge
-
No sé. Tu tenís que cachar eso
-
Pero tú me conocí mejor que yo
-
chucha... pero no soy tu guía espiritual o Dios, para decirte que hacer.
-
Pero te vestís y tení la barba como uno.
-
Já, si es verdad, pero no me convierte en uno.
-
De todas maneras, eres lo más cercano que tengo.
-
¿Te interesa saber, lo que te pueda decir o no?
Jorge
tiene la vista en las chiquillas, que están un metro mas adelante.
-
No sé, puede ser.
El
teléfono no para de vibrar y encender las luces. Finalmente, Jorge contesta
ante la presión y se aparta a una esquina poco iluminada y yo sigo. Cuando
vamos llegando a la puerta del edificio, las chiquillas, se dan cuenta de la
falta del Jorge. Comento que está hablando por teléfono y yo me excuso diciendo
, que lo voy a esperar, ya que todavía no se me termina el cigarro. La Anahí,
comprendiendo la situación, dice que tiene frío y que prefiere esperar adentro
y luego mira a Rocío y ella termina por confesar que tiene un poco de frío
también. Les paso las llaves y las veo tomando el ascensor. Me siento en la
escalera de la entrada al edificio, espero un rato, no más de dos persecuciones
de un perro a dos taxis. Cuando veo al Jorge caminar, muy lento hacia mí.
-
¿Cómo estamos?. Le pregunto
El
Jorge toma aire y lo suelta bruscamente... - No sé. me dice. Le ofrezco un
cigarro y me da las gracias. Lo enciende y se sienta al lado mío.
-
¿por qué las minas, son tan complicadas?
-
Chucha. No sé weón. Contesto -Primero que todo, son minas. Segundo, no sé...
Todavía no he pasado el primer nivel
-
Jajaja, yo tampoco. Me dice
Silencio
-
Igual, tu tení suerte. Me dice con voz de pena
-
¿a qué te refieres?. Contesto
-
Por Anahí. No te wuebea nunca.
-
Bueno, no digamos que nunca.
-
Pero es aperrá la flaca. Apaña en la weed y en casi todas las volás del mundo.
-
Si, es verdad. Apaña caleta, pero ella no es la única que apaña en cosas. Yo
tampoco lo hago, nada de mal.
El
Jorge se ríe, luego continua con - Porque son así, un día como cualquiera, se
cansa de mí y le molesta todo lo que hago. Comenzó a pelear por cualquier
cosa... que el tiempo y los planes, que tu dijiste o es muy tarde.
Silencio
Tiro
la colilla de cigarro hacia la calle y le digo que filo con la Jó, por lo menos
esta noche y entramos. Es tarde y no hay mucho movimiento, si que por lo
general, uno toma enseguida cualquier ascensor. Esta vez, no fue así. Algo pasa
en el piso 10. Dos de ellos, están detenidos allá. Tampoco se puede decir que
esperamos mucho, solo algo inusual. Cuando salimos, caminamos por un pasillo
muy corto y encontramos la puerta abierta. La música está muy despacio, pero
cuando me acerco, descubro que suena Sonic Youth. De seguro fue Anahí, a esa
pequeña le gusta el ruido. Ya una vez dentro, subo el volumen y hacemos otro
salud. El sonido del gas en la piscola, el cigarro, conversación espontanea.
Todo
muy normal, todo muy tranquilo.
Cuando
ya íbamos a la mitad de la botella, llaman al Jorge. Contesta en seguida y no
se mueve de su lugar. Se caga de la risa y por momentos pide que repita, porque
no escucho o entendió bien. Se vuelve a reír y dice que va a cachar el
ambiente. Corta, deja su celular en la mesa y toma una actitud, de que esa última
llamada, nunca existió.
Las
chiquillas y yo, lo quedamos mirando y el pregunta - que onda.
-
¿cómo qué onda?, ¿quién era?. Pregunto
-
ah, nada... era el Tomás, cachando en que estaba... bueno yo le conté, aquí
tranqui, donde el André, si que piolax y él dice, a que buena, manda saludos para
allá.
-
¿a qué quieres llegar?. Vuelvo a preguntar.
-
Ah, eso. Bueno, avanzando, nos terminó invitando, para allá y yo le dije que
iba a cachar el ambiente y luego tu me preguntaste y aquí estamos.
-
y ¿quiénes están allá?. Pregunta Anahí
-
Bueno, el Tomás. y otra gente de Valdivia. ¿les tinca ir? o les da paja. A mí
me da igual.
-
¿Qué otros cabros?. Pregunta Rocío.
-
ehm... no sé, el rafa, se escuchaba al Matías gritando. Creo que el oso. No sé
la verdad, pero hay pitos y buenos cabros.
-
Igual estaría bueno salir un rato. Comenta Anahí.
-
En todo caso, es cerca. Es en bellas artes y de aquí a pata, no son más de 20
minutos. Comenta Jorge
-
Igual al lado. Dice la Rocío.
Armamos
un pito, echamos los copetes en una mochila. Llaves. Salimos.
Comenzamos
a caminar por fray Camilo Henríquez, es mas piola, pa fumar un pito. Luego
cambiamos rumbo por Portugal. Los autos comenzaron a invadir. Letreros, gente
durmiendo en la calle. En el bar, tomando chop. Semáforos. El ruido. El frío
hace que caminemos más rápido, más acorde al jazz, a un caos.
En
este solo recorrido, puedes ver toda las facetas de la gente. Me llamó la
atención un viejo, que tenía algún parlante en el bolsillo, sonaba un rap, muy
popero, antiguo. Noventero. Trataba de bailar, pero su borrachera no se lo
permitía y en el suelo, tenía un gorro, donde las personas tiran las monedas.
El no pide, si no, que hace un show, o fue así, como me lo quise tomar. Las
sirenas de los bomberos, comienzan a sonar fuerte, pero lejos, Anahí, me
aprieta mi mano.
Llegamos
a un edificio alto, pero con una entrada, poco lujosa, o más bien humilde, en
el espacio o en su arquitectura. Subimos al 15 y de ahí cruzamos un pasillo
largo y angosto, con luz blanca y letreros verdes, que indican escape. Muy
digno de Kubrick. Cruzamos todo el pasillo y el Jorge toca la puerta.
Tomás
nos abre y entramos, está con 5 personas más, que nos saludan cordialmente,
pero sin interrumpir su conversación. Discuten sobre un caso hipotético, que un
vampiro fuera mordido por un zombi. ¿Qué pasaría?, mientras nosotros nos vamos
acomodando, en un rincón del living y nos servimos un trago y nos quedamos en
silencio, escuchando.
-
Eso es imposible, dice el Rubio alto
-
pero, ¿cómo va ser imposible?. Dice el Moreno con Barba.
-
Es imposible. Vuelve afirmar el R.A - todos saben, que los zombis, los atrae la
carne humana viva, por algo no se comen entre ellos y todos saben que los
vampiros, están muertos.
-
pero técnicamente, los vampiros son vivo-muertos. Dice M.B
-
Como los zombis. dice R.A
-
Los zombis no comen zombis, pero si de un muerto o de uno muriéndose y los
vampiros, son otra wuea. una wuea completamente distinta. Dice M.B
-
Viéndolo así, es posible. R.A
-
Bueno, ¿qué ocurriría?. M.B
-
Puta no sé. Podría convertirlo en un zombi, pero todavía con habilidades de un
vampiro. Dice R.A
-
Pero eso es lo más parecido a una libélula, que tiene como 8 horas para vivir,
porque si llega el día muere. responde M.B
-
Pero como la mayoría de los zombis prefieren un lugar oscuro, si no hay mucho
que comer, este "zombiro", podría esconderse igual y ser un pulento.
R.A
La
conversación se pone algo fome y comenzamos a conversar entre nosotros, en eso
se une Tomás y se saca un caño, luego pide disculpa por los cabros. Nosotros le
restamos importancia - hasta ahora no molestan a nadie, al menos que haya un
osornino - Todos se cagan de la risa y comienzan a bacilar a Osorno. Ciudad
fome, un paréntesis del sur.
Jorge
se para al baño. Se demora o creo que lo hace. Su actitud cambia al regresar.
Lo noto un poco distante y algo melancólico, luego se para y abre una ventana,
que de a poco comienza a invadir el frío en la habitación. Rocío, también nota
cierta lejanía en él. Entiendo un poco, lo incomoda que pueda estar, pero la
verdad estoy puro especulando. El resto del carrete sigue su curso normal. Yo
me iba poniendo curao, lo empecé a notar y me invade una flojera enorme, casi
como tener otra gravedad, mucho mayor. Comencé aburrirme y darme cuenta, que
esto mismo, lo podía estar haciendo en mi casa y me arrepiento de haberme
convencido de todo esto, pero no tenía mucho apoyo en el minuto, si que solo
silencie mi arrepentimiento y le pregunte a la Anahí, si quería irse. Ella me
responde, que le da igual, esta tranqui, pero que tampoco le molestaría irse.
Suena
el timbre.
Abren
la puerta y entra Matías. Grita un hola, corto y fuerte. Esta inquieto y muy
tenso. Solo le falta. No, ahí está. Jalado, luego dice que va a venir la Tania,
que él, la fue a buscar, pero no la encontró o se aburrió de esperarla y se
vino. Detalles.
El
Jorge no se inmuta y sigue pegado en la ventana, pero al momento que vuelve con
nosotros, lo hace o más bien actúa como si por primera vez, comprara marihuana.
Su mirada, va bailando de un lugar a otro, de la habitación. Dice palabras
concretas, acordes. El Matías está conversando, pero pareciera, que está
discutiendo, allá en el fondo. Tomás está a su lado, interviene, un poco, pero
por lo general se ríe. Rocío conversa con la Anahí. Se llevan bien.
Hay
un compadre, que está raja durmiendo y el rubio alto, le saca una foto con el
celular, mientras ríe. El moreno con barba, posa junto al caído; en eso suena
la puerta y el Matías sale corriendo a abrir la puerta. En eso aparece Tania,
que le planta un beso apasionado, pero corto al Matías, luego le dice algo al
oído y el dice - pasa, si que pasen. Ella se da la vuelta y hace un gesto con
las manos indicando que pasen. Con ella, pasa la Jó y otra mina, no recuerdo
ahora su nombre, pero sé que vive con la Jó. Cristina, creo que se llama. El
Jorge no sale del personaje, como que sabe que la va a cagar, ¿pero en su
moralidad?. Ella terminó con él y hasta por lo que sé, todavía no ocurre nada
malo.
A
Tomás fue al primer wueón, que se le noto tensión. Incluso antes que al mismo
Jorge. Anahí fue la segunda, pero un poco más notorio, al parecer muchos no
sabían la noticia.
El
Tomás, habla con la Jó, que se muestra espontanea, hace una mirada general y
sigue en los suyo. Tania se sirve un vino blanco. Cristina también se sirve. La
Jó hace gestos, de no querer.
El
Jorge comprendió lo volado y curado que estaba; se pone a conversar, a tratar
de poner toda su atención en nosotros.
Rocío sigue actuando normal, el que nada hace, nada teme, si que sigue tan
ligera como siempre, respetando la distancia, que impuso sin querer el Jorge,
incluso antes de la llegada de la Jó.
El
Matías se acerca a nosotros y nos pregunta ¿qué onda nosotros?. La Anahí le
contesta con la misma pregunta. Matías queda un poco descolocado y dice que no
cacha, que nos ve como unos hippies; Anahí solo dice - Bah, hippie's culiados, pero buena onda -
Matías parece más descolocado que antes, y hace un pequeño gruñido, luego le
grita al Jorge que llego la Jó, si acaso, no va a ir a saludarla. El Jorge
queda sin saber que responder y luego le dice que ya la había hablado con ella
antes. Matías sigue insistiendo, en que la salude, pero Anahí le dice al Matías
- oye, amigo, déjalo tranquilo, ya la saludará. El Matías se devuelve hacia
donde la Anahí y se la empieza a jotear. Ella se deja jotear, pero en un
momento, le pone límites de a poco. A mí no importa mucho, sé que no lograría
nada, mucho menos estando yo. Ella parece tranquila.
La
Rocío sigue conversando con nosotros, pero en un momento, Anahí, se aburre del
Matías y va la Rocío a rescatarla. El Matías, comienza a decirle que tiene
bonitos ojos, pero ella solo le dice - disculpa, tengo algo importante que
hablar con mi amiga - Matías, cacha al tiro la onda y se molesta un poco y les
dice - conversen nomás - entonces Rocío se la lleva un poco más allá. Matías
les grita - Que les dan color - Mientras Tania lo llama y él se va, como un
perrito faldero. Se queda un rato conversando con ella. La Jó, sigue
conversando con Tomás. En ese momento acordamos, que era mejor irse. Es ahora o
nunca. Nos despedimos del rubio alto y del moreno con barba. Llegamos a la
puerta y desde ahí hacemos un chao, general, el cual muy pocos respondieron. El
Matías le pregunta si se va a ir, al Jorge. Silencio. Tensión. Jorge le hace
como una seña de que va a volver. Matías grita "chao Jorge, te
espero".
Los
cuatro caminamos en silencio, por ese pasillo largo y blanco. Bajamos en el
ascensor, también sin decir nada. Cuando salimos recién del edificio, nos
pegamos un respiro y comentamos sobre el frío y lo tranquilo que estaba la
calle a esta hora. Íbamos a dos cuadras por esa misma calle, cuando la Jó
aparece corriendo y comienza a pegarle al Jorge. Él trata de esquivarlos y de
calmarla al mismo tiempo, pero no logra ninguno de los dos objetivos. Ella lo
acusa de cagarla al frente de ella, en cosas de segundo se descontrola aún mas,
y comienza a pegarle y a tirarle el pelo a la Rocío, llamándola puta. Nosotros
tratamos de separarlas, pero la Jó no se dejaba y no para de llamarla puta,
mientras llora desconsoladamente. En un momento, la Jó se rinde y se tira al
suelo, de rodillas, ninguno de los cuatro, sabe cómo reaccionar, que le damos
espacio. La Jó, comienza a calmarse de a poco, pero sigue llorando. Luego, se
acerca al Jorge y le da una cachetada y le dice - ahora sí que la cagaste . El
Jorge le pregunta por qué tanto escándalo, pero ella sigue sin escuchar y solo
repite "ahora sí que la cagaste". Jorge la zamarrea un poco, mientras
le dice que la corte, pero ella sigue sin reaccionar y solo repite esas 5
palabras. En un momento él, le recuerda que fue ella, quién terminó la
relación.
La
Jó, por fin, se queda callada y lo queda mirando, lejana, profunda, como su
dolor. En un momento ella reacciona y seca sus lágrimas - vo no cachai nada -
eso es todo lo que le dice, mientras se da la mieda vuelta y comienza a caminar
en dirección contraria. El Jorge la detiene y la comienza a encarar. Ella
indiferente, trata de volver a caminar, pero él vuelve a detenerla. Ella le
pide que la suelte y este se niega, hasta que le diga que mierda le pasa.
Silencio.
Ella
en lágrimas le dice "estoy embarazada". La cara del Jorge, es la
expresión de todos nosotros. Jorge se agarra la cabeza y se sienta en el suelo
y sus ojos se llenan de lágrimas, mientras se queda pegado mirando el suelo. La
Jó, también llora y comienza a pegarle denuevo, mientras, dice "yo lo
sabía, yo lo sabía". El Jorge trata de no mirarla, pero ella insiste en
que la mire. El Jorge se para furioso y comienza a vomitar, todo lo que tiene
en su cabeza y comienzan a discutir con la Jó. Del por qué, el cómo y todo lo
que lo hizo sentir a él, que no tenía el derecho, etc. Anahí recomienda que lo
dejemos solos y nos fuimos alejando de los gritos. Caminamos sin decir nada,
hasta que llegamos a la Alameda, Anahí iba abrazada de la Rocío, mientras ella
lleva lágrimas en sus ojos, pero su
actitud era nula. Rocío no está con nosotros, se quedó allá, junto al Jorge,
junto a la Jó. Ni siquiera me dio el ánimo para preguntarle si se iba a ir a su
casa, si que seguí caminando y ellas me van siguiendo. El único sonido, eran,
nuestras pisadas y el cranch, de las hojas. Los pies están helados y la ciudad,
a esta hora, era muy tranquila.
Llegamos
al departamento y nos sentamos a la mesa. Rocío con pena, nos queda mirando,
sin decir nada. Todavía era muy pronto. Anahí le ofrece un café, pero ella
niega con la cabeza. Yo le ofrezco un pito, pero Anahí me reta, y dice que
siempre estoy pensando en fumar, pero la Rocío dice que bueno. Anahí se dio
cuenta que había sido algo violenta y me queda mirando con cierta culpa.
Todavía estamos bajando las revoluciones. Rocío lo enciende y fuma hasta toser.
Luego fumo yo y se lo paso a la Anahí.
-
Media volá. Digo rompiendo el silencio
-
Si... Dice la Rocío.
-
Yo, todavía no lo creo. Comenta Anahí.
-
... yo tampoco. Añade Rocío.
-
Fue como ver una novela. Termino de comentar.
La
Rocío le da risa, lo que digo y dice - estuvo cautico, igual - pero su rostro,
todavía refleja tristeza. Anahí pone música. Norah Jones, como para amortiguar
el ambiente. Anahí vuelve acercarse a ella, mientras la abraza y la calma. Ella
en un momento dice que ya paso y se queda en silencio, mientras apoya su cabeza
en el pecho de Anahí. La noche avanza lento.
Timbre.
La
tensión vuelve. La Anahí me hace un gesto, para que me encargue. Doy 3 o 4
pasos y abro la puerta y aparece el Jorge, junto con la Jó. El Jorge pregunta
si puede pasar, pero no espera mi respuesta y solo pasa. La Jó hace lo mismo.
Las chiquillas se sorprenden al encontrarlos, ante ellas. Cierro la puerta y me
uno a ellos, el Jorge me queda mirando y hace un gesto con la cara, como
diciendo, tranquilo, nada malo ha de pasar. El Jorge y la Jó están abrazados y
de la mano, no dicen nada hasta que yo me acomodo. Luego el Jorge comienza
hablar.
-
Bueno, con la Jó, les tenemos una noticia y queríamos que ustedes fueran los
primeros en saber. Hace una pausa y
continua - que oficialmente vamos hacer padres.
Los
tres quedamos sin saber que decir o cómo reaccionar ante todo esto, mientras el
Jorge y la Jó sonríen y se besan felices.
-
Felicitaciones. Dice la Rocío, casi sin ganas.
Ahí
reacciona Anahí y los va abrazar. La Jó abraza a la Rocío y le pide disculpas.
Ella acepta. Luego se ponen a contar lo que pasó después de que nos fuimos.
Hubo culpas, insultos, llantos, juramento de amor eterno y cariño. La Rocío en
un momento va hacia el balcón y se pone a fumar, mientras mira al edificio de
al frente, donde hay una luz encendida. Yo me acerco y le pregunto si tiene
fuego. Me lo pasa y luego me comenta sobre lo que ve, y me pregunta si distingo
a una persona. Yo respondo que no, que tal vez dejaron las luces encendidas.
Ella insiste en que me fije bien. Ahora que lo dice, veo a alguien en una mesa,
pero no se mueve. Pareciera que está escribiendo. En un momento levanta la
cabeza y pareciera que nos mira, pero estaría puro especulando. La Rocío, se
apena que estemos en el 5° piso, luego me pregunta, si en el edificio, no tiene
algún lugar, donde se pueda mirar mejor, algún lugar más alto. La azotea le
respondo. Me pide que la lleve.
Le
digo a la Anahí que la voy acompañar hasta la azotea y vuelvo, cualquier cosa,
que suba. Anahí le resta importancia y dice que es mejor. Subimos al ascensor
hasta el piso 13. No dijimos nada. Recorrimos un pasillo y pillamos la puerta
abierta de la azotea. Ahí hay un quincho y una piscina al medio. Al costado,
hay tres mesas y por todas partes, hay restos de carrete. Pienso en el piso 10,
tal vez, ellos tienen algo que ver con todo esto. Rocío se va a la orilla y
contempla la ciudad, en silencio. Me voy acercando de a poco a ella. Rocío da
la vuelta en dirección mía. La luz de la luna, hace que sus ojos se vean aún
más plateado y me detengo y guardo distancia. Sus ojos dicen pena, pero su boca
tranquilidad y se queda inmóvil. Hay cierta paz en ella y la encontró, ahí en
ese lugar. Cuando decido que me tengo que volver, Rocío me comenta que se
acuerda de mí, en la librería. Me sorprendo de su confesión a estas alturas de
la noche. Me acerco a la orilla y contemplo al gran Santiago, a los miles de
edificios, que hay por acá. A la gente caminando y el frío nos calla y nos
junta, nos quedamos en silencio. Rocío me queda mirando y siento un poco de
pena y maldigo que sea tan bella.
-
¿por qué, los hombres, son todos iguales?. Me pregunta la Rocío
Me
demoro en contestar, mas bien, no sé a dónde quiere llegar con todo esto.
-
Contesta. Tu eres hombre, al fin y al cabo. Me dice la Rocío
-
No te vayas en esa. Respondo. - si igual, no todos somos iguales.
Rocío
me mira y sonríe, con cierta esperanza a lo que digo, ella espera que sea
verdad, aunque ella no lo crea ahora.
-
y ¿tu?. Me pregunta la Rocío.
-
¿Yo, qué?. Contesto.
-
¿tú eres de los iguales o de los distintos?. Insiste la Rocío, mientras se va
acercando de apoco a mí, hasta quedar nariz con nariz y yo sin reaccionar.
-
ya po, contesta. Se escucha la voz de la Anahí.
Quedo
en silencio, atrapado, volado, en un silencio tenso; Anahí me mira fijo, pero
su mirada es distinta, para ella, yo ya lo había hecho, ya sé lo imaginó. Da lo
mismo lo que respondiera. Rocío camina al frente mío, muy cerca, y va en
dirección opuesta, pero se detiene. Anahí la encara y le pregunta dónde va.
Rocío se detiene al frente de ella, se quedan mirando fijo. Frente a frente.
Rocío le planta un beso en la boca a la Anahí. Rápido, fugaz e intenso.
Anahí
la queda mirando, algo sorprendida, luego me mira a mí y le devuelve el beso a
la Rocío y se besan, apasionadamente, al frente mío, por un buen rato. Yo en la
oscuridad. En la soledad, espectador de esta escena, tal cual voyerista.
Excitado, algo confuso, con tristeza. El frío, ya me cala en los huesos y acá
ya no hay nada más que hacer y salgo de allí.
La
puerta del ascensor se está cerrando, cuando Anahí, pone la mano, para detener
la puerta. Ella me mira, reconozco la vieja mirada. Me dice que espere a la
Rocío. Lo hago. Ella aparece y tampoco dice nada y cuando entra, baja la
mirada. Anahí me pide perdón y me besa, apasionadamente. Rocío nos mira y en un
momento se acerca y vuelve a besar Anahí. Ella se deja llevar y luego me besa a
mí. Comenzamos a besarnos y tocarnos. El ascensor abre en el 5° y nos dirigimos a mi departamento. Tratamos
de ser silenciosos, pero no podíamos. Entramos y Anahí busca el vino y nos
sirve, mientras le agarro una teta y beso a Rocío contra la pared. Paramos a
brindar y nos tomamos al seco y nos fuimos a mi pieza. Nos dejamos caer en la
cama.
Tuvimos
sexo.
Fumamos.
Nos
quedamos dormidos.
Despierto
en la mañana, solo. En el escritorio una nota de la Anahí , diciendo que se
tenía que ir a trabajar. Abro la ventana y me dirijo al refrí, a ver si tengo
agua helada. Saco una botella y se escucha la cadena del baño, y de ahí sale la
Rocío, en calzones y con el chaleco que llevaba puesto. Ella me dice - hola,
despertaste - y se me acerca y me da un beso. Hola respondo, como un wueón.
Ella se sienta en la mesa, mientras sirvo dos café. Nos fumamos otro pito y
conversamos toda la mañana. Bastante tranquila.
A
la hora de almuerzo, ella me dice que se tiene que ir a la U. Nos despedimos.
Almorcé
solo.
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