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jueves, octubre 15, 2015

Macarena

                   

Redolés me deja pal pico. No solo ahora, pero mucho más en este último tiempo. Eso es lo que pienso, mientras camino, en la soledad de la noche. A empaparme de ella. Tal vez a solo encontrar la bellezas de las cosas. Caminar, pensar.
Dentro de este mes, las caminatas nocturnas, han ido aumentando. No estoy seguro, si ya me acostumbré al invierno, o es porque ya se esta acabando. Pero he estado saliendo más. Invernar ya me esta desesperando. Tengo que despejar toda esta cosa, culpa, enredos  y confusión que hay en mi cabeza y es eso, lo que me gusta de vivir acá. De volver a lo desconocido, a lo incognito, al pasado pisado. Todo confuso. Todo, pero solo el caminar de estas horas de la noche, me calma. Me relaja, pero a la vez, me pone muy triste.

Me siento en una banca a fumar un pito. Me voy a la plaza que esta entre la calle lago Calafquén y Triburcio Saavedra. Nunca supe el nombre de la plaza, antes del autoexilio, menos ahora, pero siempre me ha gustado la plaza. Es grande, tiene varios arboles gigantes, desnudos. Imponentes y a un lado de la plaza a un camino de piedras, que me gusta caminar por allí.

A mi alrededor se ven las casas con las luces a pagadas. Solo un par, que tenían alguna luz rebelde, pero cada vez mas escasas. Cuando hago sonar la piedra de mi encendedor, que se escucha por todos los rincones. Ni un treilé suena a lo lejos, pero poco importa, menos este momento, sin ninguna relevancia para el mundo. Un tipo que sale en la noche a fumarse un pito, para poder ordenar sus ideas - que original -, pero nadie es original, no en esta parte de la historia.

Reviso mi celular, con la esperanza de un mensaje tuyo, pero bueno, como dicen, la esperanza es lo último que se pierde y tal vez, debería ser lo primero. La esperanza, no es mas que posibilidades, algo ingenuo. No podría. Moriría con la esperanza y no quiero morir así. Justo en este instante Redolés dice: No necesito de tus bostezos, para saber que tu sudor, se cansa de mi hablar -Serás tu destino, tratando de decirme algo.
Me rió, por que me acuerdo que un compañero de la universidad, que, no me creía mis batallas contra el destino. A veces ganaba. Generalmente perdía y sigo perdiendo. No puedo ganarle al destino, mucho menos a Dios. Ni si quiera lo intento; y si esto no es el destino, no se que sería, pero seguiré esperando. Al final, no es el fin del mundo y mientras no sea literal, que wuea destino culiaó. Nos enfrentaremos una y otra vez.

Hace un poco de frío y las ramas se mueven y silban, las nubes corren, pareciere que lloverá. Otro indicio del destino, pero estoy muy en la “tranqui”, como para moverme de acá todavía. No hay nadie. Ni perros, hay esta noche. No he visto a ninguno. Igual me inquieta un poco, pero debe ser que con esto (pito) me vuelvo algo paranoico.

Suena el celular. Rodrigo esta llamando. Le contesto.

- ¿Aló?. ¿Aló?. Escucha la voz de Rodrigo.
- Si, ¿aló?, si, si… hola. Contesto, sin escuchar muy bien, por el ruido, que hay al otro lado de la línea
- Buena… ¿en que estai?. Pregunta con entusiasmo.
- En nada, la verdad. Salí un rato a fumarme un pito y me devuelvo para la casa.
- y ¿no estai carretiando?. Con tono de sorprendido.
- No. Tratando de dar énfasis en el sarcasmo.
- Pero, si es miércoles. No podí ser así de funao. (le habla a una tercera persona) Dile a este wueón que se venga nomás.
- Pero si son la una nomás. Suena de fondo, a través de la línea.
- Eso le dije – contesta Rodrigo – Yapo, vente, te estamos esperando con Javier, ¿cómo?, espera te dejo con él.
- oye wueoncito – se escucha la voz del Javier
- ¿Qué pasa? –contesto.
- Vay a venir a carretear o te da paja wueoncito?
- Puta… no cacho. Es miércoles.
- Eso es, lo que te estamos diciendo hace rato.
- Pero son la una.
- Ya, ¿y…?
- No sé…, mira para ser sincero. No creo que llegue.
- Wueón, no seai así. ¿hace cuanto que no, nos vemos?
- ¿de hoy en la mañana?. – Contesto  con un tono sarcástico.
- ¿De hoy en la mañana?. – responde Javier- de hoy en la mañana.
- Sí, de hoy en la mañana, te vi antes que salieras a trabajar. Vivimos junto. Que te pasa.
- Mirá wueoncito. Yo en la mañana era joven y ahora soy un viejo culiaó… ¿cómo paso esto?
- Qué tiene que ver eso, con todo esto. No pienso ir.
- ¿a dónde no piensas ir? – salta el Javier
- ¿Como que a donde?
-  a carretear con nosotros,  po pollo… Ya no sea’i gil. Mira, que te tengo una misión si es que no llega’i a carretear con nosotros.
-  De que me esta’i hablando Javier. Que misión ni nada. Estoy muy tranqui. Me voy pa la casa, no vemos mañana supongo.
- ¿Me esta’i llamando tu, a caso? – Responde furioso
- ¿Que wuea, te pasa? –contesto algo sorprendido.
- ya perdón. Son tallarines nomas… pero si te tengo una misión si te vas para la casa. Mira, lo que pasa es que, se va ir a quedar la Maca y bueno. Yo le dije que volvía. Pero tu y yo sabemos que eso no va ser tan así… y bueno eso, po. Para que le abras la puerta, en realidad. ¿por favor?
- ¿Quiñen es la maca?. Pregunto, sin entender nada.
- ¿qué… como… quien es la maca?, por favor. No podí ser así, tan cara raja.
- Que chucha te pasa… no sé po. Tu ayer, ¿no estabas con la chini?
- Eso… vamos peras con manzanas… La sociedad esta construida, sobre pilares tan débiles, desde la fé. Que ya me dan risa…
- Oye… ¿qué wuea te pasa?. ¿te estas engrupiendo a una mina?
- No, pero estoy conversando al lado de ella… Bueno, pero eso no es lo que estábamos hablando. Puedes abrirle la puerta y dejarla entrar a mi pieza. No va a salir de ahí. Eso es todo. Sencillo.
- ehm… bueno, filo… solo que se pueden pedir de otra forma. Eso es todo.
- eso es, un ¿si?.
- si obvio que si, ¿cómo a que hora va a llegar?
- mmm… como hace 3 minutos… atrás. ¿estas cerca de la casa, cierto?
- pero wueón, ¿que voy hacer con la mina, durante todo el tiempo, que no estís?
- ¿Qué wuea?, que querí hacer. Mal amigo. Cochino.
- No te ponga’i grave, si no es panto.
- Bueno… lo mismo. No te ponga’i grave.
- Ya…  filo, me voy a ir abrirle. ¿pero vas a llegar pronto?
- si… pronto. Si me tomo un par de chelas y me voy, en todo caso, yo ya hable con ella, y cacha todo, si que no hay drama.
- Ya wueón, ahí hablamos, iré abrirle la puerta, a la Maca, ¿cierto?
- Si. Maca, aunque le dicen Claudia
- ¿Claudia?
- No sé por qué. Es muy raro… Ya wueoncito, te pasaste, Me salvaste la vida. De Nuevo. Nos vemos en la casa. Ahí conversamos bien y te cuento todo, con mas calma. Chau
- Ya, chao.

Al colgar siento alivio y respiro un poco mas tranquilo. Empiezan a caer las primeras gotas de lluvia, que hace que me mueva del banco, donde estaba sentado. Miro a mi alrededor, pero siento la misma soledad de antes, pareciera que nada a cambiado. La nubes ya cubrieron el cielo y el viento se hace cada vez mas fuerte. Cambio a Redolés y pongo a Bill Evans, tal vez es mas acorde para esta noche de lluvia.

Camino por la avenida Pablo Neruda en dirección al estadio. Un par de autos pasan a toda velocidad, pero después de pasar dejan ese silencio, que solo produce un miércoles de madrugada. Sigo caminando y los arboles se mueven y empiezo a sentir el olor a tierra mojada. Mis pasos van acelerando, producto de la lluvia, que ya no es tan inocente, como en el comienzo y llego a la plaza mas “segura del mundo” y allí distingo la silueta de una mujer fumando, que revisa su celular y solo esta concentrada en eso. Llego al portón de la casa y saco las llaves, cuando en eso, la mujer se me acerca y me pregunta si conozco al Javier.

- Tu debes ser la Maca, ¿cierto? –Le pregunto, con algo de desconfianza
- Si, soy yo, la misma. Responde
- ¿Estabas esperando mucho rato?
-  No… había llegado recién la verdad, hace como cinco minutos, o sea alcance a fumarme el cigarro y apareciste. Hola

Nos saludamos de beso.

- Hola… Bueno, yo soy Felipe. Vivo con el Javier
- Si, ya sé. El Javier siempre habla de ti
- Espero que cosas buenas. Le digo, mientras abro el portón y caminamos, para llegar a la puerta de la casa.
- Jajaja, si puras cosas, buenas. Me dijo que escribías y que pintas, que eres un artista.
- Claro. Algo así. Respondo mientras abro la puerta y le hago un gesto para que entre
- Pero exactamente, ¿qué es lo que haces?. Me pregunta mientras se instala en uno de los sillones del living.
- Bueno, escribo, cuentos y poesía, pero no soy muy bueno… también hago cuadros, pero la verdad son collage, con trozos de revistas y voy formando distintas imágenes. Oye, un café, té o algo.  Le ofrezco mientras me dirijo a la cocina.
- Ehm… puede ser un café.
- Tengo vino también. Le grito desde la cocina.

No hubo respuesta inmediata, mientras yo sigo buscando en los muebles tazas y café para poder llevar al living, pero al darme vuelta, la veo parada en la puerta de la cocina. Observándome, como si me estuviera analizando o poniéndome a prueba.

- Un vinito, no estaría malo. Me dice.
- Vino. Entonces, mientras dejo todas las cosas en su lugar.

Saco un par de copas y le digo que me espere en el living, y voy a buscar una botella de vino que tengo guardada en mi pieza.  Al entrar al living, ella me espera, sentada en silencio y en su mano tiene una fotos que estaban en la meza.

- Estos, ¿son tu y el Javier?.
- Si, somos nosotros en el colegio.
- jaja, el Javier no ha cambiado nada.
- No, todavía tiene la misma cara… ¿Te gusta el carménère?
- Si, de hecho es mi favorito
-  Buena. Igual el mío.  

Tomo el saca corcho y procedo abrir el vino.

- Igual no puedo creer, que seas tu el de la foto
- Si. Cambié arto desde que salí del colegio. Estoy mucho mas gordo.
- o sea si…
- jaja, gracias por la sinceridad.
-  Si pero, no es solo eso. Tuviste un cambio radical, o sea te vez súper distinto
- Bueno, en todo caso, es verdad, si que no te preocupes, ya lo tengo mas que asumido.
- No, pero igual lo digo en buena, ahora tienes cara de hombre.
- chucha… gracias, supongo. Respondo con tono de incomodidad.
-  ya, pero no te lo tomes así. Si te lo digo porque creo que te hicieron bien los años. Estas mucho mejor.
-  Gracias.

Sirvo el vino y nos quedamos en silencio. Un poco incomodo, pero corto. Para cortar la tensión le pregunto si quiere escuchar algo en especial, mientras conecto mi computador al equipo de música, pero ella me dice que yo elija. Nunca se que poner, tengo mas de cien gigas en música, pero trato de no demorarme tanto en elegir, si que pongo un disco de café Tacuba.

- Oh… la wuea vieja, hace tiempo no escuchaba café Tacuba. Me dice
- Bueno, no sabía que poner y me pareció adecuado. Si quieres lo cambias
-  No tranqui, esta bien. Me gusta.
- oye  y que onda el Javier, ¿en qué quedaron?
- Puta no mucho… me dijo que iba a estar un rato en lagerhause, con ¿el Rodrigo?, bueno, no se bien con quien, la verdad no lo conozco, pero que se iba a venir, pronto.
- dale, ojala sea así.
- ¿Por que?, ¿te estoy molestando?
- No para nada… lo digo por que este wueón, puede resultar un mentirosillo.
- Jajajaja. Si es verdad… Oye a todo esto tu fumai, ¿cierto?
- ¿Cigarro?
- No… marihuana
- Si… también.
-  Puta es que tengo, pero soy la peor, no tengo ni moledor, ni papeles.
- Ya, pero ese no es problema. Yo tengo ambas cosas. Además tengo un bong, no sé, que prefieres.
- ¿Enserio?.- Algo sorprendida – Si dale.

Me paro, y me dirijo a la pieza, a buscar las cosas y regreso. Me siento al frente de ella. Le dejo las cosas en la mesa de centro y por primera vez me detengo a mirarla, mientras que ella saca de su cartera una caja de anilina, donde guarda su marihuana y procede a moler. Sus ojos de color pardo tienen un dejo fragilidad. Ella me pasa el bong, pero le digo que ella tenga el honor de fumar primero, mas que nada ella se esta auspiciando. Ella solo sonríe delicadamente. Toma el encendedor, y hace sonar la piedra un par de veces y de ahí el sonido del agua, burbujeante, de agonizo. Se puede ver como el bong de a poco, se va llenando de humo. Suelta un dedo y todo el humo desaparece de un gran golpe. Como un truco de magia, una ilusión. Aguanta y me lo pasa.  Noto que sus ojos cambian. Un poco de tristeza, nostálgicos, característico de algunos volados. Yo repito el procedimiento, pero toso, pero aun así trato de aguantar todo ese humo, para tratar de botarlo con calma. Siento como toda la tensión, se va yendo y queda mi cuerpo relajado y mi mente mas vaga. Con la confianza de que nada puede salir mal. Nos Quedamos en silencio. Siempre incomodo y en mi casa, pero bueno. Inseguridad, es otra forma de decirlo. No voy a ser nada para cambiarlo. No ahora, tal ves mañana y quedo mirando fijo la foto, que ella estaba viendo. Pienso primero en el viajero del tiempo, pero, la verdad es la memoria, lo importante ahí.

- Oye. ¿cuál era tu nombre?. Me dice de la nada – es que se me olvido, pero te juro que no se me olvida de nuevo.
- Eh… Felipe. Digo, como si me hubiera golpeado la realidad. No se cuanto tiempo ha pasado, ni de decir mi nombre.
- Dale. Felipe, si po. Si me lo dijiste en la entrada. Oye ¿querí mas?
- Si, dale. Gracias. Sonrío de gañan que soy.

Ella saca un poco mas y llena de marihuana y vuelve a fumar, y me lo pasa. Esta vez ella tose. Luego se para y me pregunta como y donde puede elegir música. Le doy las indicaciones.

- pero tienes mucha música. Me dice sorprendida. -no sé que elegir.
- Si. Eso pasa, generalmente, pero ya estas ahí, si que tienes que elegir nomás.
-  Ya, si creo que lo lograré, pero dame tiempo. Voy a poner esto por mientras.

Deja sonando Amar Azul y comienzan a cantar – Yo tomo licor, yo tomo cerveza y me gustan las chicas -  y se caga de la risa – como tienes estas cosas todavía- se vuelve a cagar de la risa. Ella me da la espalda, pero se que tiene una sonrisa, mientras sigue buscando. Vuelve a cambiar a David Bowie, excusándose que ya no soportaba otro Amar azul. Murmura algo que no logro escuchar bien. En eso para la música.- Mira como lleve- y nos quedamos escuchando la lluvia. Como caían, Miles de ellas. Kamikazes. Golpeando el techo de zinc. – Ya ahora sí – dice. Mientras suena Gorillaz.
Ella se vuelve a sentar.

- Felipe. Me dice como si preguntara. – oye y me puedes mostrar algo que hayas hecho tu.
- ¿Algo mío?. Sorprendido.
- Si… pero si no, relajado. Era de curiosa.
- No es que… si se puede. Obvio. Es que no lo vi venir. ¿Por que quieres leer algo que haya hecho yo?
- No sé… el Javier dijo que escribías y que pintabas, que eras un artista. Que a el le gustaba las cosas que hacías tu.
- Si claro, espérame.

Me levanto y me dirijo a la pieza. Saco un par de cosas encima de mi escritorio y vuelvo. Las dejo en la mesa.  Le pregunto si tiene hambre, a lo que me responde con un – si… me dio el bajón igual – Ya dale. Respondo. Voy a ver que hay y te ofrezco.

- No pero si es así, no te preocupes.
- Pero si vamos a comer igual. Contesto.
- ¿Querí cocinar a esta hora?
- ¿Por qué no?. O ¿es muy tarde para comer?
- O sea si te motivai la zorra.
- Por eso, te digo. Se rié. – Igual algo fácil, unos clásicos tallarines. Con crema. ¿te tinca?.
- Si… mucho.
- Claro, como no. Ya po. Mientras revisas  esas cosas, yo me motivo en la cocina.
- Si. Bacán...

La dejo en el livig, revisando las cosas que deje en la mesa. La cocina estaba a un par de pasos. Incluso estando acá puedo ver como esta examinando una carpeta con dibujos.

- Oye tení un puchito, que a mi se me acabaron.
- Si... Mira. Por allá esta mi pieza. La segunda, por el pasillo. En el escritorio. Deberían estar.

La veo pararse y desaparecer. Yo comienzo a revisar, que puede haber. Esta todo congelado y ahí a descongelar, chao. En el refri, me fijo en las verduras, zapallo italiano, zanahoria, Morrón, Brocoli, Champiñones. Todas para ganar, todo esto con crema. Maravilloso. Comienzo a picar todo, mientras hierve el agua. Aceite, Ajo, cebolla. Morrón. Un poco de pimienta. Hecho los tallarines. Ella aparece con el cigarro encendido

- ¿Se puede fumar aquí?.
- Si. Mira, ahí de hecho hay un cenicero.
- Oye que huele rico, que estas haciendo.
- Sofrió verduras.
- Le pegai a la cocina.
- Si.. me defiendo. Mientras le pongo un poco de vino blanco. Para luego echar el brócoli.
- Yo soy super mala para cocinar, de hecho.
- Pero, ¿cocinas?
- Si, pero casi nunca la verdad. Por que me carga, la verdad. No tengo paciencia. Me da flojera. Prefiero que las cosas estén lista y ya.
- Jaja… No sé, a mi me relaja igual. Mientras bajo la llama al mínimo, para que estén su rato. – Me darías una quemá.
- Claro. Me pasa el cigarro. – igual acá están tus puchos.
- Gracias. Si la verdad quería darle dos quemadas solamente. Le pego la ultima y se lo devuelvo.
- Igual es raro. Me dice
- ¿Qué es raro?
- Que me cociní, nunca me habían cocinado, la verdad.

La quedo mirando a lo ojos, pero ella desvía la mirada a cualquier parte.

- O sea… igual no te estoy cocinando a ti, solamente. También voy a comer.
- Jajaja, si, si no lo decía con esa intensión.
- Pero entonces, ¿qué?
- Nada, filo. Ya fue. Lo dice, mientras su vista esta en la taza y un poco más allá.
- Pero, explica, po. Como vas a esconder la mano, después de lanzar la piedra.
- Ya no seai, así, si filo… Eso… Me vuelve a mirar. – no me junto mucho con personas que cocinen, Por lo general compro cosas. Siempre tengo cosas para bajonear.
 - Bueno, es que en realidad, uno debería tener cosas pa bajonear.

Termino por echar la crema, cuelo los tallarines. Mientras que ella me habla de sus temores apocalípticos, que nos prepara el futuro, pero tiene muchas ideas, que muchas veces no termina de contar, cuando pasa a otra. Tiene ritmo para narrar y rapidez, que yo no logro, sustentar. Me esfuerzo en escuchar. Tuve pequeñas intervenciones. Una de ellas fue - Esta listo, pasemos a la meza- Donde ahí continuo. Ya de un rato, pude intervenir mas. Habían muchas cosas que compartíamos, de lo que estamos viviendo, y como se viene. Quien esta contra quien. Para qué. La gran máquina. Gran hermano y seguimos dándole un surtido de wueas a la conversación.
En un momento, ella introduce, de forma muy sutil, la idea, de que ella es madre, de un pequeñín de tres añitos. Benjamín. Como el Benja Vicuña, termina por confesar, con inocencia sureña. Le pregunté si su niño, ya hablaba bien. Ella contesta feliz, como si lo estuviera viendo. Recordando. Me cuenta que esta orgullosa de su hijo y de los avances que tiene - Ya esta mas grande, esto un niñito - Mientras me muestra una foto por su celular. Tenia grande ojos café, parecidos a los de ella. Tenía cara de simpático. Eso hizo que me cayera bien enseguida. Luego la Maca, vuelve a sacar su cajita y me vuelve a preguntar si quería fumar mas. Afirmo con la cabeza y voy al computador, con el propósito de cambiar la música. Le pregunto a donde esta su hijo ahora, con la esperanza, de no sonar. Castigador. Pero ella solo contesta con su papá y me queda mirando, un poco desafiante – Tienes fuego- me dice. Yo a lo mas pavo, contesto con un tonto si. Pero ella esboza una pequeña sonrisa. Tal ves de lo torpe.

Ella fuma a todo pulmón. Aguanta. Me lo pasa. Tose. Ella trata de decirme, mientras tose, que saque un poco más de yerba. Como un simple chino (estereotipo), agacho la cabeza y le hago caso. El sonido del encendedor, la yerba quemándose. El agua. Burbujeando. El acto de la desaparición y aguantar. Toso yo también. Todo cambia y de a poco me voy yendo a la mierda, solo un poco. La gravedad ya pesa mas y sin hablar de lo pocho que había quedado con la comida. Miles Davis, no ayuda para nada en este momento. La Maca, como si nada le afectara, se niega cuando le pregunto si cambio la música – no, no… no me molesta para nada- me contesta con humildad. Yo de pajero, y porque Miles, es mas grande que irme a la mierda, no lo cambio.

- Oye, ¿por qué escribes?. Me pregunta a quemarropa.
-¿Yo?, ¿por qué?. Pregunto como si no hubiera entendido lo que me acaba de preguntar.
- Ya po, no seai volao. Si tu, o te estay haciendo de rogar.
- Si, si. – despabilando -Bueno escribo, porqué puedo. Ella pone como una cara de maña, pero la verdad no sabría decir con precisión –sipo, por que puedo escribir. Eso en primera instancia. Segundo, por que trato de capturar momentos. La verdad todo me parece asombroso, de cierta forma. Estoy siempre maravillándome todo el tiempo. De alguna forma u otra, quero plasmar eso. Además de tener una eterna conversación conmigo mismo. Hay momentos, que solo valen, por todo lo que se compone. El momento. Eso es lo que vale, para mi y en eso me fijo. Los momentos. El presente, de otra forma… ¿Oye y el Javier?

- No sé.
- …. Eso, po. No sé… a ratos, creo todo esto tiene importancia.
- Supongo.
-  No sé, la verdad, no me creas todo lo que te digo.
- ¿Por qué?
- nah, por que… así pienso nomás. Jaja. No sé si hay motivos verdaderos.
- Yo creo que le estay poniendo color nomás.
- Puede ser.

Ella me dice que la espere. Que va al baño y vuelve. Saco otro cigarro y lo enciendo, luego cierros los ojos, tratando de relajarme, pero no puedo. Miro la hora y son las cuatro y media de la mañana. Reviso mi celular, todo a un ritmo, que tiene cierta gracia. No hay señales de vida. Ni los tuyos, ni de Javier. Ya a esta alturas suena Black Angels Death Song, de The Velvet Undeground y la lluvia de fondo.

Nada allá afuera, va querer estar afuera, lo pienso por Javier, y su pronta venida, que ya demoró mas de lo que pensaba. Es tarde y no he escrito hoy, aunque nunca es tarde para escribir, pero con visitas, esta difícil. Estoy lo suficientemente volado, como para poder escribir. Eso debería ser, pero que tan descortés puede serlo. ¿puedo ser lo, poco?. No sé cual es la dinámica aquí. La Macarena sale del baño, como si nada pasara, aunque nada pasa. La actitud, la tiene de defensa. Se sienta, en el mismo lugar. – Me dice que le dio algo de frío y de sueño- me pregunta por la hora. – veinte para las cinco- ella ni se inmuto. A veces la siento en otra parte, se pierde en lo suyo, pero es mas vivaz que yo. Puede cohabitar entre mundos.

- Ya no llego el Javier, o ¿tu creí que llegará?. Me pregunta.
- Pienso que llegará, pero no me la jugaría decir en cuanto, cuando y esas cosas.
- Claro, demás.
- Y tu, ¿qué onda, con el Javier?. Pregunto.
- Mmmm… no sé la verdad.
- pero de donde se conocen.
- la otra vez. Estábamos en el lagerhouse y el andaba con otro amigo, y yo unas amigas. Bueno una de mis amigas. La mati, se le puso hablar al otro amigo, porque le había gustado y eso, después vinimos a bacilar acá. Un día que tu no estabas. Eso, nos juntamos de vez en cuando.
- Nada serio, entonces.
- Con el Javier. Ser larga a reír.
- Veo que no… bueno, me parecía raro ya.
-  ¿Por qué, creíste que era serio?
- No sé. Preguntaba por que no sé. Hace un par de horas nosotros no nos conocíamos. No sabía de tu existencia. El Javier solo me dijo que tenia que venir a la casa para abrirte la puerta.
- ¿Te hice venir? Me pregunta con tono de preocupación
- ¿de donde?
- No sé po, de donde estabas cuando te llamo el Javier.
- A no… no fue molestia, si solo estaba en una plaza. Su marivuelta.
- igual debo confesar, que al principio te estaba puro cagando la onda.
- ¿por qué?
- Es que el Javier, insistió que me viniera a la casa. Que tu estabas por llegar. Eso, pensé que el Javier te había obligado a venirte a abrirme la puerta.
-No. Tranqui. Si ya me venía para la casa.
- Bueno en todo caso yo a ti conocía.
- A ¿mí?, ¿de donde?.
- O sea no personalmente. Eso, tu no me conocías, pero yo a ti sí.

Nos quedamos mirando. El sonido de la lluvia inundo la escena. La música ya había parado hace un rato. Ella me dice que todavía no le leo nada, de lo que he hecho. Tomo aire profundamente, como si estuviera agotado, antes de responderle. Me quedo en silencio, tratando de ordenar mejor lo que diré, pero suelto – pero si te pase un par de cosas- ella me responde que no es lo mismo, que lo lea el autor – a demás, me imagino que tu sabrás que mostrarme- No dije nada más. Ella tenía razón y entro en el jueguito. Me paro al computador y lo pongo en la meza. Voy a la carpeta donde respaldo todo lo que hago. Cuentos, intentos de novelas, poemas, narraciones, todo, mesclado y desordenado. Mira estos son dos poemas, cortitos y que van juntos.

Mal Poeta:
Hoy día me dijeron
Que era un mal poeta.
No sabía rimar, dijeron.
Sabes otra cosa que no rima.
Tu y yo.

La Macarena me aplaude y tiene una pequeña sonrisa dibujada al rostro.

Confesión de un mal poeta:
No me gustan mis versos.
Nunca me han gustado.
Son fríos, sin sentido.
Sin imaginación
Como tus besos.

- Pero a mi me gustaron.-me dice - no eres un mal poeta.
- pero no lo hay leídos todos.
-  ya suéltate otro.

Rencuentro de una noche de mayo:

En mi esfuerzo de volver
Quede atrapado
Algo olvidado
Algo que esta ahí
Pero creo que no
Vuelvo a la quietud
A lo naranjo del pasado
A lo silencioso
Un poco como yo                  
Un poco bastante.
Vuelvo a la raíz de lo inexistente
A lo incognito
Lo quieto.
Vuelvo a la empezada
De una de zombis
A los vampiros y otros monstruos
Que no hacen mas daño que una copita de vino.
A la línea de guerra
Que es dura y mucha
Un tanto olvidada
Un tanto confusa
Vengo con otra carga
Pero tu eres otra.
Tu, tan solo tu.
Esquiva, mañosa, fría.
Tan solo tu
Tan solo
Yo

- Ya. Dejémoslo hasta ahí –digo – ya no tengo mas poemas buenos y lo otro, son mas largo y no te quiero latear.
- Pero si me gustaron, ya po. Léete algo más
- No dejémoslo hasta acá, quiero irme invicto.
- ya po no sea’i así… Ya esta bien, pero me vas a tener que decir quien es la mujer que aparecen en los poemas.
- Yaaa… pero como…
- ¿es la misma o son varias distintas?
- Bueno… de hecho es una misma persona.
- y ¿qué paso con esa persona?
- No mucho. La verdad.
- pero, ¿fue una ex?
- No la verdad. No alcanzo ser nada. Ahora solo una figura, un fantasma.
- Tienes cosas no resuelta con ella.
- No. Nada, la verdad. Cero, pero me da risa. Un poco la situación. Hablando de ella o no hablando, pero ahí va estar, cuando lea mis poemas.
- Ojalá yo estuviera en un poema o en un cuento. No sé. Que quede la impresión, un instante de ti, para siempre, pero no todas somos afortunadas.

Ella me mira, pero yo no le contesto. Saco otro cigarro de la cajetilla y luego le ofrezco y ella me lo acepta – Bueno, eso. Igual me podí decir niña y todo lo que quera’i, pero igual encuentro romántico, que te escriban. Sobre todo en algo así de bueno o serio. – puta... demás que sí. Si igual el acto en sí (poema), es romántico. Ella se ríe. Me preocupo un poco, si habré sonado como un pedante. De seguro soné así. Ella me dice que ya le dio sueño, que se irá acostar, que se va lavar los dientes. Va al baño.

Recojo la mesa y llevo todo al fregadero. Pensé por un momento e dejar todo así y solo retirarme, pero la idea de lavar mañana, me supera. Si que empiezo a lavar la loza. En un momento paro, porque la Macarena me grita algo desde el baño. Le grito de vuelta, pero sin entender nada, en eso se escucha un ruido en la puerta. Se oyen voces y el tic, tic, tic, de una llave que no entra en la cerradura. Un shhhh, se escucha desde fuera, cuando por fin, la llave puede dar con su objetivo. Entra el Javier, todo curao y volao. Hace un gesto de calma – me queda mirando- y se voltea hacia atrás y vuelve a ser shhhh a alguien que no logro ver, por la puerta que se interpone. – están durmiendo parece- dice Javier, a pesar de haberme visto. Luego entran los dos. Viene con la Chini, que viene tratándose de aguantar una carcajada. Javier se me acerca – hola po wueoncito- y me da un beso y me abraza. – deberías haber ido. Lo pasamos la raja. En eso sale la Maca, del baño y se encuentra con esta escena. La Chini la saluda y luego me va a saludar. – ¿Se van a ir acostar ya?- pregunta Javier - por qué traje vinito –continua – Con la Chini, ni cagando lo bajamos solos. Ellos nos quedan mirando como niños esperando que le digan que si a un juguete. La Maca, se escusa con que recién se lavo los dientes, pero que los acompaña. – y un pito no te tinca- interviene la Chini. La Maca, relajada como siempre, contesta con un simple ya po. –que no se diga mas- Javier, mientras saca tres copas. De repente todo fluye y todo muy normal, que pareciera que todos saben lo que pasa, como si estuviera todo predeterminado. Yo, seguía sin entender nada, pero ya había terminado de lavar la loza.

El Javier se me acerca y me dice en voz baja. –chucha… se me había olvidado, la Maca, wueón- y se caga de la risa y vuelve a la mesa, donde se sientan los tres. Yo me uno a ellos enseguida y me siento que me están jugando una broma, que en cualquier momento van a salir las cámaras, diciendo que había caído y que saldría en el tvn o algo así, pero la verdad, nada mucho sucedía. Javier sirve el vino, mientras la Chini, empieza a enrolar uno. Javier Pone a Raúl Blades y comienza a contar, en que época salió el tema, de que se trata y la significancia en época y tiempo. Todo muy meticuloso, muy estudiado y eso es lo que tiene Javier, lo hipnótico. Sabe como conversar. Le sale fácil y encanta. A la vez, va leyendo su entorno, de forma sublime y así mantiene todo en orden, que nada parecía incomodarlo. La Chini enciende el pito, le da unas quemas cortas, pero rapiditos.  Lego me lo pasa – ¿son de raza? –pregunta la Maca. La Chini contesta con un simple si, pero no logra acordarse que era exactamente, pero el Javier al toque dice que son Jack Herer. A Macarena parece calmarla esta respuesta y me recibe el pito y le da una quemada. Javier hace lo suyo, pero no aguanta mucho tiempo el humo y lo bota todo el humo, lo contrario a nuestro acto de magia con el bong- Sativa- dice – si po, hicimos hasta una mano. Te tengo que contar, pero por que no fueron. Lo pasamos la raja. –si deberían haber ido – se mete la Chini – hubieran visto como terminamos-  se ríe- El Rodri, hubieran visto a ese wueón. –¿por qué? ¿que onda? –pregunto, solo, porque me dio risa, la risa de la Chini – Se puso a hablar con unas minas Alemanas – Me dice el Javier, aguantándose la risa. – Si po, pero dile que se puso a mentir y que les chamullaba en alemán- interviene la Chini. Continua – sipo, decía que vivía en Villarrica en un bosque y que había ido Alemania, pero caleta de rato después, las minas le preguntaron hace cuanto que no iba y el loco dijo que había ido cuando tenía como cinco años.- La Chini se caga de la risa. Que por cierto muy contagiosa y de una manera muy particular. Muy Aguda, muy fuerte, que va desapareciendo y solo se le ve el gesto de reír. Cerrando esos ojos chinos, que casi no se ven.

Ahí empiezan entre los dos a contar, con lujo de detalles de ese espectáculo. Por supuesto, el Rodrigo se les acerco y termino engrupiéndoselas hablando de cervezas. Que por supuesto las minas sabían del tema, pero a pesar de ver lo patético que se puede poner un hombre por un par de rubias, había sido la raja, por que ellas se habían sacado un par de pitos para todos. Estaban buenos. Que después, adentro no pasaba mucho y Rodrigo insistió en que fuéramos a bailar salsa. Las minas no tenían ni idea de que era lo que les estaba hablando Rodrigo, pero con salir a bailar, igual se motivaban. Terrible aperradas las minas – comenta la Chini- En eso le preguntamos al Rodrigo, donde hay un lugar para Bailar salsa, acá en Temuco. No sé, nos dijo, esperaba que la Chini supiera – yo ni idea- Entonces, insistió a que fuéramos a la disco, pero a nosotros no dio paja y así en una discusión, donde las minas no tenían ni idea de lo que pasaba. Empezamos a caminar y ellas a cada rato preguntando a donde vamos, hasta que nos decidimos ir a “la vida”(bar). Alguien había oído que iba a estar la Negra Roots. El Rodrigo todo el rato hablándole en ingles y en palabras mas precisas en alemán. También cabe mencionar que Rodrigo llevaba como tres litros  y dos pitos de la muerte. Si que estaba siendo un poco patético, pero de una forma agradable y a la vez algo tierno – según la Chini, para Javier era todo un galán- En la vida, nos encontramos con todos los vampiros. El Carlo, andaba con weed para vender, que a todo esto, también, ahí haciéndose el lindo, porque o si no jamás hubiera soltado uno, si que ahí el turco ese nos asalto, pero el se saco un troncho, para lucirse y entramos a la vida. Adentro estaba la cagá. Mucha gente. Pero los cabros están tocando la raja, todos muy prendido, si que ahí fuimos a la barra para comprar y el Rodrigo se compro un ruso blanco, jurándose de “Dude”, todo relajado y volao. Nosotros compramos unos terremotos y nos pusimos a bacilar donde pudimos. El Rodrigo dio la vida en la pista de baile. Es que tenían que verlo.  Igual termino mas curao con ese trago el wueón. En un momento se nos desapareció caleta de rato. Después lo pillamos en el baño. Se había quedado dormido. – ¿Cagando? – pregunto.
No me dicen- dicen que no cachan. No le quisieron preguntar. En ese tanto las minas ya estaban puestas si que decidieron pedir un taxi y virar. El Rodrigo quería puro irse, pensando que las podría pillar. Si que nos fuimos. Por supuesto afuera, nos pillamos con los mismos, hablando de lo mismo. El Rodrigo se quedo, según el a seguir vacilando, segundo aire decía, mientras reía. El Javier antes de salir se robo un vino, de una mesa, recién se los habían llevado, y este wueón, se lo flaitea. -  Bueno, había que hacerlo –Se escusa Javier - No podíamos llegar sin nada para la casa - y ustedes, ¿qué hicieron? - Pregunta fríamente la Chini.

La pregunta nos vuelve a la realidad, pero ni alcance a mostrarme nervioso, cuando la Maca interviene – No mucho la verdad, fumamos y nos tomamos unos vinitos. Me estuvo engrupiendo con sus poemas – tiene como una risita nerviosa – después el Felipe, me cocino, por que me dio bajón y eso. Estuvimos hablando, mas que nada. – La Chini me queda mirando, como diciendo “que picaron que sos” –yo intervengo, que no es preciso que le haya cocinado a ella. La Chini me rata que no sea un awueonao, quitándome caballerosidad.
Javier pregunta si queda comida. Le digo que en la olla, le pregunta a la Chini si comería. Ella dice que si, si que el Javier se para y se dirige a la cocina. La Chini, se para y se escusa diciendo que va al baño. Javier se acerca y se disculpa, diciendo que no sabia que se iba a pillar a la Chini y menos en volver con ella, pero la Maca le dice que se tranquilice – mientras ella toma mi mano y se acerca. Muy cerca. Me mira – entonces vamos a tener que hacer, que esto parezca real.- y me roba un beso. Despacio. Intenso. Un beso que no era para mi.

- Que se ven lindos chiquillos. Nos dice la Chini a la pasada, mientras que va a ver al Javier que ya se había ido a la cocina – ¿te ayudo en algo?. Le pregunta
- No, gracias. Anda a sentarte. Esta todo en orden. Se le oye al Javier, con voz serena.

La Chini vuelve a sentarse y me pregunta que había cocinado. La Maca, quien todavía no me había soltado la mano, que con sus dedos, de a poco descubriéndome; le contesta – fideos con un salteado de verduras a la crema. –Que rico… el Felipe cocina la raja.

El Javier a parece con dos platos. Volvemos a servirnos vino. Esta vez la Maca acepto una copa. La Chini nos bombardea de preguntas, ¿cómo nos habíamos conocido?, ¿hace cuanto que estamos así?, como si nos estuviera poniendo a prueba. Javier desvía la tensión, diciéndole que no sea metida. Que ya habrá tiempo, mientras nos queda mirando. – Mas vale que cuidí al cabro- dice la Chini a la Maca. Javier le da un pequeño tirón hacia el y le da un beso, algo fugaz, pero intenso. De un momento a otro se tensa el ambiente, por el silencio que se produjo, tal vez, por que no había nada mas que decir. Tal vez era muy tarde. La Maca, me dice que se va a ir acostar. Me pregunta por mi pieza, como si no supiera. Se despide de todos. Me agarra del cuello y me roba otro beso. Hace una mueca, queriendo ser una sonrisa y se va alejando de a poco.

Ahora los tres. Sentados en la mesa. Escuchamos música en silencio. Los chiquillos ya habían terminado de comer y la botella de vino, ya había desaparecido. No a pasado mucho tiempo, pero el tiempo pareciera que no avanza. La Chini, comenta que hubiera sido bueno jugar al cacho. Que de cuatro hubiera sido bacán, pero ya es tarde y a decir verdad, estábamos todos raja. La Chini, me dice que no sea pavo y que no la haga esperar. Me cierra un ojo. No miro al Javier, pero una voz apagada y lejana, parecida a la de el, dice que le haga caso y con un simple – es verdad – me paro y camino hacia mi pieza. Cada paso, cada respiración al caos. Detrás los dejo y abro la puerta, muy despacio. La Maca esta acostada en mi cama y parece muy tranquila. De bajo de mi cama, tengo un segundo colchón, mucho mas pequeño, que mi cama, En caso de alojar a alguien.

- ¿qué estas haciendo?. Escucho la voz de la maca, casi como un susurro.
- ¿Te desperté?..., me acuesto.

Silencio. Puedo escuchar mi respiración, pero no, la de ella. – No – responde y volvemos a quedar en silencio.

- No, ¿que?. Pregunto.
- No, a ninguna de tus preguntas. Me dice. –No me despertaste. No he dormido.
- ah… Contesto. Como un torpe.
- ¿No te vas a venir acostar conmigo?

Ella se corre hacia un lado de la cama. Dejo las cosas ahí mismo. Todavía con cierto sentir de engaño. Esto es una trampa. Cauteloso, como un gato, me acerco despacio entre la oscuridad. Finalmente me acuesto. Su pierna busca a la mía. Se da vuelta y pone du cabeza en mi pecho. Le hago cariñito en el pelo. Quedamos por un rato en silencio, pero la maca lo quiebra y de un voz dulce y débil de sueño, me pregunta como estoy. Después de todo, nada de esto estaba planeado. Pero que en el fondo, ella siempre lo supo. Que estuvo apunto de no venir. Le pregunto que fue, lo que la convenció, pero estaba mas decir que fue Javier y por eso estamos los dos aquí y ahora. Ella se disculpa por lo besos, pero se arrepiente enseguida. – Besas bien- me dice mientras sigue apoyada a mi pecho – Tu corazón esta cuatico, lo puedo sentir.
Yo igual le pregunto si sabía que había vuelto con la Chini. Ella me dice que no, pero, como me decía, ya lo veía venir, el Javier había marcado distancia por un tiempo, pero que le habló hoy y la termino convenciendo. A demás, no quería exponerse a estar con el, en el lagerhouse, esta rodeado de chupa sangre y deslenguados. La gente puede ser mala a veces. Sobretodo sin conocerte. Luego dice que el Javier la hace reír. Nuevamente queda en silencio.

Suspiro y dejo caer mi cabeza en la almohada y la Maca comienza a besarme el cuello y va subiendo de a poco, hasta encontrarse con mis labios y nos besamos despacio. Delicadamente. Ella se vuelve alejar. Nos quedamos mirando. Ella me pregunta, si siempre tengo la mirada triste, como en toda la noche. – No lo sé – respondo con sinceridad. Me vuelve a besar y se sube encima mío y empezamos de a poco, muy lento a frotar nuestros cuerpos, hasta que ella agarra mi pene y me masturba. En un movimiento hago que intercambiemos y bajo sus calzones, pero no por completo y levanto sus piernas y me meto entre ellas y paso mi lengua. Entre jadeos, me pregunta si tengo condones, pero me cuesta salir de su vagina – En el cajón – y vuelvo a lo mío. Ella trata de alcanzar el cajón, pero no le hago la pega fácil. –espera, espera-  me dice. Nuestras respiraciones cada vez mas agitadas. Ella me abre el condón y me lo pasa. Me besa y me dejo caer con ella, con su mano me ayuda a terminar de bajar el condón y agarra mi pene fuerte y me tira hacia ella. Va de a poco. Va controlando el ritmo. En eso la doy vuelta y me agarro de su pelo y acelero el ritmo. Sus gemidos mas frecuentemente. Hasta que desvanecí, como una estrella fugaz. Ella se acurruca a mi lado y yo la abrazo y de apoco nos quedamos dormimos.

Al otro día despierto solo. Era tarde. Eran alrededor de las dos de la tarde. No había nadie en la casa. En un cenicero encuentro un pito hecho, intacto. Lo enciendo. Voy al refri a ver si hay algo de comida, pero no había nada listo. Me da lata cocinar. Tomo el computador y me lo llevo a mi pieza. Todavía están, los platos de los chiquillos, de la madrugada. Fumo el pito tranquilo. En mi cajón me doy cuenta que hay una pequeña nota: Me tuve que ir. No quise despertarte. Por fin te veías en paz. Macarena.

Pienso en si la volveré a ver y en como termino todo y lo raro que fue. Pienso en Javier y si me tiene algo que decir o si nunca me dirá nada. De todas maneras necesitamos hablar y aclarar cierto asuntos. En el reflejo de la pantalla, puedo verme y me fijo en mis ojos, a ver si podía ver algún rasgo de tristeza, pero creo que tengo la misma mirada de siempre y no sé, si yo le llamaría tristeza a mi mirada, porque creo que esta vacía.

viernes, mayo 10, 2013

Rocío





- Entonces a ti te molesta, lo físico.  Me pregunta el doc.
- Algo así. Respondo.
- Es por eso que, ¿andas como andas?
- Me lo dice por el chaleco
El doc me queda mirando de arriba hacia abajo y se detiene unos segundos y me dice - Ehm no, por todo. Luego desvía la mirada y se queda en una foto que está colgado en su pared.
- No sé entonces a que se refiere. Siempre ando igual. Le comento.
- Ese es el tema. ¿hace cuanto que no te cortas la barba?
- ¿Hace un mes?... no. Puede que sean dos.
El doc tiene la cara inexpresiva, sigue pegado en la foto, mientras , sigue conversando conmigo.
- ¿Has salido de tu casa? y por favor obvia las venidas para acá
- Si, si salgo todos los días.
- ¿Pero aparte del trabajo?. Me pregunta el doc mientras deja de mirar la foto, y vuelve toda su atención hacia mí y continua diciendo. - porque ahí solo estas frente a un computador.
- Pero es mi pega. Además, usted sabe lo que hago y en eso todo bien. Avanzo rápido, eso es bueno y la otra pregunta, también he salido. Voy a la casa de la Anahí. También suelo ir donde el Jorge. A veces viene el... disculpe, ¿puedo fumarme uno?.
Me hace un gesto de aprobación y saco una bolsita y el moledor y comienzo a enrolar mientras continuo diciendo - Esa es mi vida. Algo tranquila, pero creo que es por contrarrestar el caos de la ciudad.
- Si a veces  es algo caótico. Contesta el doc, algo medio melancólico.
- Perdón, no le he ofrecido.
- No, tranquilo estoy bien.
- ha... okey.... ahora que me acuerdo, tengo algo que confesarle algo.
- ¿confesar?. El doc, algo sorprendido.
- Bueno, confesar no. Perdón, esa no era la palabra, más bien contar.
- ¿Qué me quieres contar?
- Un encuentro. En realidad 3... pero con una misma persona. Una mujer, más o menos de mi edad. El primero fue en mi ascensor, o sea de mi edificio. Se estaba cerrando, cuando entre. No dijimos nada. Solo nos despedimos, cuando ella bajo primero. El segundo fue... como a las 3, en una librería. Ella estaba viendo un libro de capote. Yo... estaba viendo a Bolaño, no sabía que elegir. no conozco mucho de él, pero los detectives salvajes era notable.
Luego quedo en silencio. No sé cuánto, pero me doy cuenta de la cara del doc y continuo diciendo. - Bueno ella me dice. Porque en un momento, se me acerca y me dice " el tercer reich, es bueno", luego se va... Bueno, finalmente, me la encuentro en una micro. Esta vez, ella no me vio o creo que no lo hizo. No lo sé. Bueno... esa noche, no me acuerdo de mucho.
- ¿Por qué?
- Estaba curado.
La noche está un poco helada y hay pocas luces encendidas. La gente duerme o salió de sus casa. Todo es muy callado. A lo lejos , los perros ladran, quizás por qué. Estoy frente al computador. Veo fotos, en su mayoría mujeres, luego leo algo de un pintor polaco. Pintaba sus pesadillas y casi toda su obra se llama sin título o sin nombre. Siempre me olvido de esos detalles. Luego me preparo un café y llevo el cenicero a mi pieza. Me pongo a ver una película de Godard.
Suena el timbre.
- ¿Por qué no me abrías la puerta?
- Perdón estaba viendo una peli. ¿me perdonarías, anahí?
Anahí, me queda mirando como un mentiroso a punto de delatarse, pero afirmando su personaje, dice algo seria. -Eso tendría que pensarlo. Luego se abre paso y entra al living, claro que no cuesta más de 3 o 4 pasos.
- y que estabas viendo, ¿una porno?. Me dice
- Una de Godard. Respondo algo seco
- ¿Cual?. Ya desafiándome. A veces me pregunto que termina sacando con esto.
- Ehm, no sé el Jorge me la pasó el otro día que vino.
- ¿La estabai viendo en tu pieza?. Mientras Anahí enciende un cigarro. - Siempre es lo mismo. Nunca encuentro el cenicero.
- Ah... está en mi pieza. Respondo como un volado quinceañero.
Ella se da la vuelta y me mira algo enojada, pero a los segundos ella suelta una sonrisa
- Que eres tierno. Me dice.
Yo enciendo el hervidor y al instante voy a mi pieza y vuelvo justo para que el cigarro de Anahí, no cayera al suelo. Se lo dejo en la mesa y paso a la cocina, en cosas de segundos , gracias a una alta densidad y el ingenio de la oferta y de la demanda. Le pregunto qué va a querer. Ella toma su tiempo, tal vez para que adivine, pero creo demorar mucho en darme cuenta de sus intensiones y en seguida me hago el wueón. Termina por contestarme y hago un café y un té. Nos sentamos a la mesa.
- ¿Por qué eres tan burgués?. Me pregunta.
- ¿Por qué?. Algo sorprendido.
- Por tu té. Me dice algo seco.
- ¿Qué tiene?
- No sé. Esas wueás son para los reyes.
- perdón, me estai agarrando pal wuebeo
- Eso me lo estai afirmando o preguntando. Me dice
- Ah, es en serio.
- Igual tení que admitir, que es algo maraco.
- chucha... y ¿esas es tu escusa para tomar café?
- ¿Cómo mi escusa?. Pregunta ella.
- Quiero saber, si esa es tu escusa, por tu elección de tomar café. Porque si fuera así, sería casi como, tomar café es para los negros... Es porque soy negro, ¿cierto?.
Anahí, me queda mirando como que se le acabara las escusas o está a punto de reírse.
- ¿Cómo lo haces para que todos mis argumentos?, termines tu diciendo "es porque soy negro".
Ella me roba un beso. Algo fugaz, algo violento. Luego toma un sorbo de su café y sale al poco espacio de balcón que tengo, y se queda mirando lo que está pasando allá afuera. Al instante la acompaño. También traigo mi té conmigo y cigarros. Anahí me pide uno, luego ella me cuenta lo que le pasó en el día. Casi todas "desgracias", como ella suele decir. No sé, si será su manera de contar las cosas o su tono de voz, pero siempre termino riendo, pero sin duda, es su forma de conexión, es algo sincero de humorista. Ella lo sabe. Se da cuenta.
Me roba otro beso, igual de fugaz, igual de violento. Anahí se va a la pieza. No dice nada. Siempre no me fijo en los detalles.
El departamento queda en silencio y comienzan a invadir conversaciones ajenas, alejándose. A veces vienen con risas. El sonido de una micro y el sonido de 3 o 4 autos. Cuando el silencio, ya es incomodo, como el frío en mi cara. Ya es otoño. Mala idea. Entro finalmente y me voy en la búsqueda de Anahí. Ya había pasado un tiempo.
- ¿Qué onda?. Le pregunto, cuando la tengo en frente mío, pero ella me da la espalda.
- Ehm... estoy buscando algo.
- ¿una sorpresa?. Como un niño
Por primera vez Anahí se da la vuelta a mirarme y me dice
- Lo encontré
Un pito.
Lo Fumamos.
Escuchamos música. Partimos escuchando algo de Jazz, pero Anahí dijo que era algo triste y me queda mirando. Nuevamente está jugando. Le gusta pelear
No puede. Yo no peleo. Ella se enoja, porque no peleamos. Pero ahora solo la cambió y puso Led zeppelling.
Vimos videos. Gatos, cabras, caídas, Fails, internet. Yo termino poniendo hora de aventura. Anahí, dice que no comprende que después de haber visto a Godard, prefiera ver esto. Pero que prefiera que esto sea así. Nos reímos. Luego nos reímos recordando el capitulo. Luego nos continuando riendo, mientras poníamos el pedazo, que nos daba risa.
Luego imitándolos.
Comenzamos a besarnos.
Tuvimos sexo.
Fumamos.
Volvimos a fumar
sexo.
Conversamos. Nada importante. Ella me pregunta de repente, si es verdad, que el Jorge patio a la Jó. Yo me sorprendo, porque no tengo entendido que eso sea cierto. Me lo hubiera dicho el otro día. Anahí vuelve a interrumpir, diciendo, esto paso hoy día o ayer. La molesto diciendo que copuche bien, luego comento, que así no se puede, no con la mitad o menos de la copucha. Ella se escusa con un "no me interesa mucho".
Silencio
No es por defender al Jorge, o no sé, si es defender la palabra. A lo que voy, es que, si todo fuera cierto, creo que el Jorge me hubiera contado. Ya nos hubiéramos puestos ebrios. Claro que esto último no se lo dije. Ella me dice que es verdad. - ¿Tení hambre?. Le pregunto. Ella mueve la cabeza, afirmando.
Me levanto de la cama, mientras camino hacia la cocina y me voy poniendo el boxer. Comienzo a fijarme en que tengo para cocinar. Fideos, la última mitad de una cebolla. Zanahoria. La última mitad de un zapallo italiano. Brócoli. Hay veces, que yo mismo me sorprendo del Brócoli. ¿por qué compraré brócoli?, nunca lo sabré, pero siempre me lo termino comiendo. Anahí aparece con una polera mía .
- Oye, es el Jorge. Me dice algo violenta.
- ¿Donde?. Me quedo viendo sus piernas
- Al celular. Hace un chasquido, con los dedos. - aquí arriba pervertido. Suena una carcajada, mientras me lo dice.
Me pongo algo colorado, cuando termino de recorrer todo su cuerpo y miro a su cara. - Gracias, ¿podí encargarte tu?. Ella me dice que no hay problema y me pasa el celular, me abrigo y voy al balcón a conversar.
- ¿Jorge?
- Buena viejito, ¿cómo estamos?
- bien, bien. Piola. Te llamaba pa cachar en que estai
- ehm... en ná, la verdad. Acá estoy con la flaca, apunto de comer.
Anahí me pone una cara de molesta, que miro a cierta distancia.
- Pero van hacer algo especial. Me pregunta Jorge
- No, nada de especial. Acá piola, ¿por?
- Yo sé que no eres tan bueno tirando (como yo), pero no por eso, tienes que pensar, que no eres algo especial... a lo que voy, es ¿si voy a interrumpir algo?
- No  wueón. Pasa si quieres
- Ya. En 15 minutos estoy ahí.
- Dale
- Ah, oye, no voy solo.
- ¿Con quién vienes?
- Con una mina. Corta en seco la voz de Jorge.
- ¿Una mina?. Algo sorprendido.
- Si wueón, acaso eres mi papá.
- Parece po. Tu me estai pidiendo permiso ¿no?.
- já, un poco... ¿y?
- Claro. Vengan, esas cosas no se preguntan
- Nos vemos en 15, de ahí te cuento todo. Voy a llegar solo.
Timbre.
El jorge, viene solo, como dijo. La Anahí abre la puerta. Se saludan de beso. El Jorge pasa al living y se sienta. De ahí me saluda. Yo en la cocina, lavando platos.
-¿ Qué onda wueón?. Pregunto sin dejar tiempo para que el Jorge se acomode.
- ¿Cómo, qué onda wueón?. Responde Jorge - ni una onda, o sea, no sé... wueón.
- pero con lo de la jo. Interrumpe anahí.
- ah, con eso. Jorge da un respiro, luego continua con. - nada po. Terminamos.
- pero, ¿por qué?. Anahí pregunta sin rodeos. Yo no podría, yo no soy tan directo.
-¿ Tu creís, que fumamos mucho?. El Jorge dirigiéndose a mi
- ¿nosotros?. Respondo.
- si.. o yo.
- No, no creo. Como cualquier joven, consumidor
- ... y¿ beber?, o sea ¿Tomamos mucho?
-no wueón, ¿por qué?. Vuelvo a contestar.
- Es que eso comenzó a decirme la Jo, que fumaba, ya en una forma excesiva. El jorge, mientras habla, saca un pito y me queda mirando. Hago un gesto de aprobación y en cosas de segundos. El continua - Luego la Jo me dice, que me la paso tomando todo el día, pero es porque estábamos en verano. Hacía calor, además, todos saben que una chela, es lo que más refresca, sin hablar de las propiedades y minerales, que contiene. Enciende el pito y fuma lo que más puede. Se lo pasa a la Anahí.
- Después, sabí lo que me dice. Que soy un vago, que me da miedo trabajar, que me conformo con poco, que no tengo mayores aspiraciones.
Hace una pausa. Sus ojos se ponen algo vidriosos. Luego hubo un silencio. Yo me siento al lado de la Anahí y como para romper la tensión, ella me dice - Toma, ahí tení fuego. Ella me pasa el pito. El Jorge comienza a reír.
- Bueno, como decía, comenzó a describirme. Dice el Jorge.
- Viéndolo de ese punto de vista... claro que fumamos y tomamos mucho. Le digo
Anahí me da un codazo y luego me queda mirando.
- Pero si es verdad. interrumpo. - bueno, también estoy de acuerdo que te comenzó a describir.
El Jorge y yo, comenzamos a reír, mientras, Anahí me sigue mirando, como diciendo que soy un desubicado.
- No lo mires así mujer. El Jorge dirigiéndose Anahí. - En todo caso, tiene razón.. y que esto sea una advertencia, para todos nosotros, deberíamos ser más prudentes
 - Habla por ti. Le contesto
- Bueno, eso no es todo. Continua el Jorge. - La Jó me dice, que no puede seguir perdiendo el tiempo conmigo, a demás ella quiere tener un hijo.
- ¿Un hijo?. Al unisonó con Anahí.
- Si po, un hijo. Después de esa revelación, que podía hacer... o decir.
El Jorge queda en silencio.
- Arrancaste. Le digo, rompiendo el silencio.
El Jorge de nuevo con los ojos vidriosos
- Claro que lo hice. El Jorge con una sonrisa que le cuesta mantener.
- Pero, ¿en qué volá se fue?. Interviene de nuevo Anahí, la de las preguntas al cayo.
- No sé, la verdad, no lo sé. Contesta el Jorge.
- ¿notaste algún cambio en ella, antes?. Anahí vuelve a preguntar.
- No, nada. Hasta antes de ayer en la noche, muy bien, todo muy tranquilo. Todo normal
- ... y ¿cuándo paso todo esto?. Insiste Anahí.
- Al día siguiente. Vuelve a responder el Jorge.
De ahí, me paro y enciendo un cigarro, voy al balcón. Los autos rara vez pasan, pero se ven más peatones. Gente que va y viene... la Anahí sigue conversando con él, pero yo dejo de prestar atención y me desentiendo unos segundos, para mirar a una chiquilla que iba peleando con su pareja, en la plaza, de al frente de mi edificio. Ella llora y da manotazos. Él, el no hace nada, solo recibe los golpes. A esta distancia, no puedo decir, con precisión, si el trataba de calmarla diciéndole algo. Más bien, pareciera que no dice nada. Solo acepta su castigo, de seguro la cagó y la cagó pesado.
Cuando vuelvo a la conversación, el Jorge está diciendo que va a venir una loca que se encontró ayer, luego volvió a preguntar si nos molestaba que trajera a alguien, pero esta vez, Anahí, fue quien dijo que no había problema.
Anahí. Mi compañera, siempre apañándome en todas. El Jorge mas animado saca unas promo de Bálticas, de su mochila. 3 botellas que deja en el refrí y una en la mesa. Luego comienza a servir. Anahí puso música y comienza a sonar Gorillaz y comenzamos a tener una conversación, sobre la vida y de cómo teníamos otra visión de ser feliz, por eso teníamos problemas así. Muy siglo XXI. Luego reímos y seguimos conversando, ahora de cualquier cosa. Yo paso al baño
Suena el Timbre.
Suena que se abre la puerta.
Se escucha la voz de Anahí y el Jorge, saludando y los pasos de nuestra visita pasando al living. Cuando salgo del baño, oigo la voz del Jorge diciendo. -El es André, por quien estamos aquí-  Todos me quedan mirando, casi como una liebre a punto de enfrentar a esa gran maravillosa luz, que viene hacia él. - si ese soy yo. Digo algo incomodo, algo tonto, doy 3 o 4 pasos y me siento al lado de Anahí, quien me toma la mano enseguida. Desafiando. Esta vez no para a mí. Jorge me mira con una sonrisa, pero no sabría decir, si es un acto de reflejo de nerviosismo o de cierto orgullo quinceañero, luego hace un gesto, con los ojos, reiterados, apuntándome a su acompañante, que al paso de unos segundos, son acompañados, por un sutil movimiento, rápidos y cortitos de su cara, apuntado hacia ella.
- Hola, me llamo Rocío.
Me sorprende. La miro de abrupto. Me tengo en sus ojos plomos y creo haberla visto en alguna parte, pero no sé cuando, ni dónde. Nunca me fijo en los detalles.
Me doy cuenta, que no he dado ninguna respuesta y solo sonrío estúpidamente. Todo se pone algo incomodo. No sé como es el siguiente paso a seguir, cuando Anahí, toma la iniciativa y me ordena que ponga música. Hace una pequeña pausa y me queda mirando y dice - algo bueno, si... ya oh, pon cualquier cosa - su sonrisa, se va agrandando, hasta convertirse en malvada. Volvemos al western. Veo toda la lista de música, que tengo en el compu. Click. De los parlantes suena un rap, acompañado con un jazz. Anahí me mira, como diciendo "¿esto es enserio?". Yo, al otro lado, pocker face.
- Buena Jazz Liberatiorz. Interrumpe la Rocío.
Anahí y yo volteamos a ver a la Rocío, pero en cosas de segundos, volvemos a lo nuestro, al duelo, casi como en las películas. Los dos rivales, frente a frente. Luego un sonido fuerte. Público piensa "chucha un tercer disparo". Un zoom in, al primer plano de una doncella, que grita, porque no aguanta la tensión. Le gana y como decía, nosotros volvimos a lo nuestro. Pero este duelo, yo ya lo tenía ganado. Tenía el respaldo de la Rocío. Si que como gran ganador levanto las cejas, simulando el acto de saltar, pero sin saltar y mucho de arrogancia. -Bueno, habrá que servirse un traguito, entonces- dice Anahí y continua con - para sacarse este trago amargo.
Nos ponemos a brindar y los litros de cerveza abundan. La situación, fue así. Ya con un poco de cerveza, al principio fue algo cordial, nuestra conversación, hasta algo amistosa. Hace mucho rato sabía donde la había visto, pero generalmente son volás mías y ahora no vienen al caso. Me sorprende Anahí, está ahí relajada, riendo. Cayendo bien. Rápida, fugaz, espontanea. Sabe a esta altura, que ganó y prendió el carrete. A 1
Rocío es de Valdivia. Del colegio Alemán y que de ahí conoce al Jorge (también Valdiviano). Se vino a Santiago, como hace 3 años y que hace un par de días, se había encontrado con él, que no lo veía hace dos o tres, ella se escusa diciendo que es mala para las fechas. - Te creo - Respondí algo seco. Luego me comenta que estuvo mirando mi lista y que tenía buena música. - Harta música, querrás decir - respondo. - Si también - contesta ella. El Jorge pone un video en internet. Uno de un astronauta flotando en el espacio. Luego un viaje a través de Galaxias, Constelaciones. Todo era lento.
Pa dentro
intenso
En HD
Hay pocas luces encendidas, en los edificios que dan a mi balcón. Salgo a respirar. Salir de los intenso. Recorro el trayecto de algunos peatones. A diferentes ritmos. Algunos en solitario, otros en grupos y en pareja. La Rocío se pone al lado mío. Saca un cigarro y lo enciende.
- Piola el lugar. Me dice
- Si... a veces.
- Pero estas cerca de todo, super céntrico
- si es verdad.
silencio
-Cacha. En el edificio, que está al costado derecho. El que está detrás de este.
 Ella apunta con el dedo, pero de mi posición, me indica cualquier wuea. Trato de acercarme, sin salir de la mía.
- Ahí arriba. Insiste ella.
- Ah, sí, sí, ahora lo caché
- Lo están pasando la raja. Dice ella
-  Así veo...
- Es preciso el espacio. Como cambiando el tema.
- Si piola. Lo justo y necesario. Algo rezando.
- Más grande sería abusar. Lo dice con un tono difícil de precisar
- Se hace, lo que se puede. - Ampliando a líneas generales. Donde quepa. Claro que esto último no se lo dije.
Silencio.
- El Jorge me dijo que tu erí de Temuco.
- Si también del sur. Respondo
- Que buena, es bacán el sur.
Rocío se queda en silencio y mira fijamente el movimiento de una rama que está pegada a la baranda del balcón. Noto una mirada nostálgica. Algo sincera. Descuidada, como cuando la ví en la micro. Lo poco que me acuerdo de ese día, pero era la misma mirada. Froto mi barba y miro a la plaza, ya no estaba la pareja que estaban peleando, y ahora hay un grupo de personas tomando y fumando un pito, bueno, como todo el mundo. La Anahí pregunta la hora y le contesto - 2:25 .
- Deberíamos ir a comprar, entonces. Dice Anahí.
- Buena idea, yo apaño. Dice Jorge
- Si, de todas maneras. Se une Rocío.
- Ya, dale ahora o nunca. digo.
Salimos al ascensor, claro, que tuve que ir a buscar mis llaves a la pieza. Bajamos y caminamos, todo muy tranquilo. La ciudad celebra el fin de semana. La boti, estaba llena, eso no era una sorpresa. La gente impaciente, espera. Nosotros hacemos las monedas y seguimos conversando, sobre accidentes automovilísticos. Sé que suena algo aburrido, pero estábamos volados  y todo era chistoso. Uno se va metiendo en las historias. Llega nuestro momento, pedimos una promo y un vino en caja, tinto, de dos litros. En el camino de vuelta, nos fuimos en dos grupos. Yo iba con el Jorge, que en un momento comienza a caminar más lento.
- ¿Que te pareció?. Pregunta el Jorge
- ¿A los leones al tiro?
- Si, po. Para que nos vamos hacer los wueones.
- Demás que no, pero… mi opinión, ¿va a cambiar algo?
- No po, eso es lo genial de tirarla a los leones, tan rápido.
- Como un buen cesar
- Política
- Claro
- Ya po. No te hagai el wueón conmigo. Dice Jorge.
- jajaja, no wueón. Bien, súper.
- ¿En serio?, si no tienes para que, satisfacer al pueblo.
- Tu sabes que mi partido, no lo permitiría
El Jorge se ríe cuando escucha mi respuesta y al instante vibra su celular. Luego desvía la mirada, como disgustado de lo que ve, me muestra el celular y veo que la Jó, lo está llamando.
- ¿Qué hago?. Me dice el Jorge
- No sé. Tu tenís que cachar eso
- Pero tú me conocí mejor que yo
- chucha... pero no soy tu guía espiritual o Dios, para decirte que hacer.
- Pero te vestís y tení la barba como uno.
- Já, si es verdad, pero no me convierte en uno.
- De todas maneras, eres lo más cercano que tengo.
- ¿Te interesa saber, lo que te pueda decir o no?
Jorge tiene la vista en las chiquillas, que están un metro mas adelante.
- No sé, puede ser.
El teléfono no para de vibrar y encender las luces. Finalmente, Jorge contesta ante la presión y se aparta a una esquina poco iluminada y yo sigo. Cuando vamos llegando a la puerta del edificio, las chiquillas, se dan cuenta de la falta del Jorge. Comento que está hablando por teléfono y yo me excuso diciendo , que lo voy a esperar, ya que todavía no se me termina el cigarro. La Anahí, comprendiendo la situación, dice que tiene frío y que prefiere esperar adentro y luego mira a Rocío y ella termina por confesar que tiene un poco de frío también. Les paso las llaves y las veo tomando el ascensor. Me siento en la escalera de la entrada al edificio, espero un rato, no más de dos persecuciones de un perro a dos taxis. Cuando veo al Jorge caminar, muy lento hacia mí.
- ¿Cómo estamos?. Le pregunto
El Jorge toma aire y lo suelta bruscamente... - No sé. me dice. Le ofrezco un cigarro y me da las gracias. Lo enciende y se sienta al lado mío.
- ¿por qué las minas, son tan complicadas?
- Chucha. No sé weón. Contesto -Primero que todo, son minas. Segundo, no sé... Todavía no he pasado el primer nivel
- Jajaja, yo tampoco. Me dice
Silencio
- Igual, tu tení suerte. Me dice con voz de pena
- ¿a qué te refieres?. Contesto
- Por Anahí. No te wuebea nunca.
- Bueno, no digamos que nunca.
- Pero es aperrá la flaca. Apaña en la weed y en casi todas las volás del mundo.
- Si, es verdad. Apaña caleta, pero ella no es la única que apaña en cosas. Yo tampoco lo hago, nada de mal.
El Jorge se ríe, luego continua con - Porque son así, un día como cualquiera, se cansa de mí y le molesta todo lo que hago. Comenzó a pelear por cualquier cosa... que el tiempo y los planes, que tu dijiste o es muy tarde.
Silencio
Tiro la colilla de cigarro hacia la calle y le digo que filo con la Jó, por lo menos esta noche y entramos. Es tarde y no hay mucho movimiento, si que por lo general, uno toma enseguida cualquier ascensor. Esta vez, no fue así. Algo pasa en el piso 10. Dos de ellos, están detenidos allá. Tampoco se puede decir que esperamos mucho, solo algo inusual. Cuando salimos, caminamos por un pasillo muy corto y encontramos la puerta abierta. La música está muy despacio, pero cuando me acerco, descubro que suena Sonic Youth. De seguro fue Anahí, a esa pequeña le gusta el ruido. Ya una vez dentro, subo el volumen y hacemos otro salud. El sonido del gas en la piscola, el cigarro, conversación espontanea.
Todo muy normal, todo muy tranquilo.
Cuando ya íbamos a la mitad de la botella, llaman al Jorge. Contesta en seguida y no se mueve de su lugar. Se caga de la risa y por momentos pide que repita, porque no escucho o entendió bien. Se vuelve a reír y dice que va a cachar el ambiente. Corta, deja su celular en la mesa y toma una actitud, de que esa última llamada, nunca existió.
Las chiquillas y yo, lo quedamos mirando y el pregunta - que onda.
- ¿cómo qué onda?, ¿quién era?. Pregunto
- ah, nada... era el Tomás, cachando en que estaba... bueno yo le conté, aquí tranqui, donde el André, si que piolax y él dice, a que buena, manda saludos para allá.
- ¿a qué quieres llegar?. Vuelvo a preguntar.
- Ah, eso. Bueno, avanzando, nos terminó invitando, para allá y yo le dije que iba a cachar el ambiente y luego tu me preguntaste y aquí estamos.
- y ¿quiénes están allá?. Pregunta Anahí
- Bueno, el Tomás. y otra gente de Valdivia. ¿les tinca ir? o les da paja. A mí me da igual.
- ¿Qué otros cabros?. Pregunta Rocío.
- ehm... no sé, el rafa, se escuchaba al Matías gritando. Creo que el oso. No sé la verdad, pero hay pitos y buenos cabros.
- Igual estaría bueno salir un rato. Comenta Anahí.
- En todo caso, es cerca. Es en bellas artes y de aquí a pata, no son más de 20 minutos. Comenta Jorge
- Igual al lado. Dice la Rocío.
Armamos un pito, echamos los copetes en una mochila. Llaves. Salimos.
Comenzamos a caminar por fray Camilo Henríquez, es mas piola, pa fumar un pito. Luego cambiamos rumbo por Portugal. Los autos comenzaron a invadir. Letreros, gente durmiendo en la calle. En el bar, tomando chop. Semáforos. El ruido. El frío hace que caminemos más rápido, más acorde al jazz, a un caos.
En este solo recorrido, puedes ver toda las facetas de la gente. Me llamó la atención un viejo, que tenía algún parlante en el bolsillo, sonaba un rap, muy popero, antiguo. Noventero. Trataba de bailar, pero su borrachera no se lo permitía y en el suelo, tenía un gorro, donde las personas tiran las monedas. El no pide, si no, que hace un show, o fue así, como me lo quise tomar. Las sirenas de los bomberos, comienzan a sonar fuerte, pero lejos, Anahí, me aprieta mi mano.
Llegamos a un edificio alto, pero con una entrada, poco lujosa, o más bien humilde, en el espacio o en su arquitectura. Subimos al 15 y de ahí cruzamos un pasillo largo y angosto, con luz blanca y letreros verdes, que indican escape. Muy digno de Kubrick. Cruzamos todo el pasillo y el Jorge toca la puerta.
Tomás nos abre y entramos, está con 5 personas más, que nos saludan cordialmente, pero sin interrumpir su conversación. Discuten sobre un caso hipotético, que un vampiro fuera mordido por un zombi. ¿Qué pasaría?, mientras nosotros nos vamos acomodando, en un rincón del living y nos servimos un trago y nos quedamos en silencio, escuchando.
- Eso es imposible, dice el Rubio alto
- pero, ¿cómo va ser imposible?. Dice el Moreno con Barba.
- Es imposible. Vuelve afirmar el R.A - todos saben, que los zombis, los atrae la carne humana viva, por algo no se comen entre ellos y todos saben que los vampiros, están muertos.
- pero técnicamente, los vampiros son vivo-muertos. Dice M.B
- Como los zombis. dice R.A
- Los zombis no comen zombis, pero si de un muerto o de uno muriéndose y los vampiros, son otra wuea. una wuea completamente distinta. Dice M.B
- Viéndolo así, es posible. R.A
- Bueno, ¿qué ocurriría?. M.B
- Puta no sé. Podría convertirlo en un zombi, pero todavía con habilidades de un vampiro. Dice R.A
- Pero eso es lo más parecido a una libélula, que tiene como 8 horas para vivir, porque si llega el día muere. responde M.B
- Pero como la mayoría de los zombis prefieren un lugar oscuro, si no hay mucho que comer, este "zombiro", podría esconderse igual y ser un pulento. R.A
La conversación se pone algo fome y comenzamos a conversar entre nosotros, en eso se une Tomás y se saca un caño, luego pide disculpa por los cabros. Nosotros le restamos importancia - hasta ahora no molestan a nadie, al menos que haya un osornino - Todos se cagan de la risa y comienzan a bacilar a Osorno. Ciudad fome, un paréntesis del sur.
Jorge se para al baño. Se demora o creo que lo hace. Su actitud cambia al regresar. Lo noto un poco distante y algo melancólico, luego se para y abre una ventana, que de a poco comienza a invadir el frío en la habitación. Rocío, también nota cierta lejanía en él. Entiendo un poco, lo incomoda que pueda estar, pero la verdad estoy puro especulando. El resto del carrete sigue su curso normal. Yo me iba poniendo curao, lo empecé a notar y me invade una flojera enorme, casi como tener otra gravedad, mucho mayor. Comencé aburrirme y darme cuenta, que esto mismo, lo podía estar haciendo en mi casa y me arrepiento de haberme convencido de todo esto, pero no tenía mucho apoyo en el minuto, si que solo silencie mi arrepentimiento y le pregunte a la Anahí, si quería irse. Ella me responde, que le da igual, esta tranqui, pero que tampoco le molestaría irse.
Suena el timbre.
Abren la puerta y entra Matías. Grita un hola, corto y fuerte. Esta inquieto y muy tenso. Solo le falta. No, ahí está. Jalado, luego dice que va a venir la Tania, que él, la fue a buscar, pero no la encontró o se aburrió de esperarla y se vino. Detalles.
El Jorge no se inmuta y sigue pegado en la ventana, pero al momento que vuelve con nosotros, lo hace o más bien actúa como si por primera vez, comprara marihuana. Su mirada, va bailando de un lugar a otro, de la habitación. Dice palabras concretas, acordes. El Matías está conversando, pero pareciera, que está discutiendo, allá en el fondo. Tomás está a su lado, interviene, un poco, pero por lo general se ríe. Rocío conversa con la Anahí. Se llevan bien.
Hay un compadre, que está raja durmiendo y el rubio alto, le saca una foto con el celular, mientras ríe. El moreno con barba, posa junto al caído; en eso suena la puerta y el Matías sale corriendo a abrir la puerta. En eso aparece Tania, que le planta un beso apasionado, pero corto al Matías, luego le dice algo al oído y el dice - pasa, si que pasen. Ella se da la vuelta y hace un gesto con las manos indicando que pasen. Con ella, pasa la Jó y otra mina, no recuerdo ahora su nombre, pero sé que vive con la Jó. Cristina, creo que se llama. El Jorge no sale del personaje, como que sabe que la va a cagar, ¿pero en su moralidad?. Ella terminó con él y hasta por lo que sé, todavía no ocurre nada malo.
A Tomás fue al primer wueón, que se le noto tensión. Incluso antes que al mismo Jorge. Anahí fue la segunda, pero un poco más notorio, al parecer muchos no sabían la noticia.
El Tomás, habla con la Jó, que se muestra espontanea, hace una mirada general y sigue en los suyo. Tania se sirve un vino blanco. Cristina también se sirve. La Jó hace gestos, de no querer.     
El Jorge comprendió lo volado y curado que estaba; se pone a conversar, a tratar de poner toda su  atención en nosotros. Rocío sigue actuando normal, el que nada hace, nada teme, si que sigue tan ligera como siempre, respetando la distancia, que impuso sin querer el Jorge, incluso antes de la llegada de la Jó.
El Matías se acerca a nosotros y nos pregunta ¿qué onda nosotros?. La Anahí le contesta con la misma pregunta. Matías queda un poco descolocado y dice que no cacha, que nos ve como unos hippies; Anahí solo dice -  Bah, hippie's culiados, pero buena onda - Matías parece más descolocado que antes, y hace un pequeño gruñido, luego le grita al Jorge que llego la Jó, si acaso, no va a ir a saludarla. El Jorge queda sin saber que responder y luego le dice que ya la había hablado con ella antes. Matías sigue insistiendo, en que la salude, pero Anahí le dice al Matías - oye, amigo, déjalo tranquilo, ya la saludará. El Matías se devuelve hacia donde la Anahí y se la empieza a jotear. Ella se deja jotear, pero en un momento, le pone límites de a poco. A mí no importa mucho, sé que no lograría nada, mucho menos estando yo. Ella parece tranquila.
La Rocío sigue conversando con nosotros, pero en un momento, Anahí, se aburre del Matías y va la Rocío a rescatarla. El Matías, comienza a decirle que tiene bonitos ojos, pero ella solo le dice - disculpa, tengo algo importante que hablar con mi amiga - Matías, cacha al tiro la onda y se molesta un poco y les dice - conversen nomás - entonces Rocío se la lleva un poco más allá. Matías les grita - Que les dan color - Mientras Tania lo llama y él se va, como un perrito faldero. Se queda un rato conversando con ella. La Jó, sigue conversando con Tomás. En ese momento acordamos, que era mejor irse. Es ahora o nunca. Nos despedimos del rubio alto y del moreno con barba. Llegamos a la puerta y desde ahí hacemos un chao, general, el cual muy pocos respondieron. El Matías le pregunta si se va a ir, al Jorge. Silencio. Tensión. Jorge le hace como una seña de que va a volver. Matías grita "chao Jorge, te espero".
Los cuatro caminamos en silencio, por ese pasillo largo y blanco. Bajamos en el ascensor, también sin decir nada. Cuando salimos recién del edificio, nos pegamos un respiro y comentamos sobre el frío y lo tranquilo que estaba la calle a esta hora. Íbamos a dos cuadras por esa misma calle, cuando la Jó aparece corriendo y comienza a pegarle al Jorge. Él trata de esquivarlos y de calmarla al mismo tiempo, pero no logra ninguno de los dos objetivos. Ella lo acusa de cagarla al frente de ella, en cosas de segundo se descontrola aún mas, y comienza a pegarle y a tirarle el pelo a la Rocío, llamándola puta. Nosotros tratamos de separarlas, pero la Jó no se dejaba y no para de llamarla puta, mientras llora desconsoladamente. En un momento, la Jó se rinde y se tira al suelo, de rodillas, ninguno de los cuatro, sabe cómo reaccionar, que le damos espacio. La Jó, comienza a calmarse de a poco, pero sigue llorando. Luego, se acerca al Jorge y le da una cachetada y le dice - ahora sí que la cagaste . El Jorge le pregunta por qué tanto escándalo, pero ella sigue sin escuchar y solo repite "ahora sí que la cagaste". Jorge la zamarrea un poco, mientras le dice que la corte, pero ella sigue sin reaccionar y solo repite esas 5 palabras. En un momento él, le recuerda que fue ella, quién terminó la relación.
La Jó, por fin, se queda callada y lo queda mirando, lejana, profunda, como su dolor. En un momento ella reacciona y seca sus lágrimas - vo no cachai nada - eso es todo lo que le dice, mientras se da la mieda vuelta y comienza a caminar en dirección contraria. El Jorge la detiene y la comienza a encarar. Ella indiferente, trata de volver a caminar, pero él vuelve a detenerla. Ella le pide que la suelte y este se niega, hasta que le diga que mierda le pasa.
Silencio.
Ella en lágrimas le dice "estoy embarazada". La cara del Jorge, es la expresión de todos nosotros. Jorge se agarra la cabeza y se sienta en el suelo y sus ojos se llenan de lágrimas, mientras se queda pegado mirando el suelo. La Jó, también llora y comienza a pegarle denuevo, mientras, dice "yo lo sabía, yo lo sabía". El Jorge trata de no mirarla, pero ella insiste en que la mire. El Jorge se para furioso y comienza a vomitar, todo lo que tiene en su cabeza y comienzan a discutir con la Jó. Del por qué, el cómo y todo lo que lo hizo sentir a él, que no tenía el derecho, etc. Anahí recomienda que lo dejemos solos y nos fuimos alejando de los gritos. Caminamos sin decir nada, hasta que llegamos a la Alameda, Anahí iba abrazada de la Rocío, mientras ella lleva  lágrimas en sus ojos, pero su actitud era nula. Rocío no está con nosotros, se quedó allá, junto al Jorge, junto a la Jó. Ni siquiera me dio el ánimo para preguntarle si se iba a ir a su casa, si que seguí caminando y ellas me van siguiendo. El único sonido, eran, nuestras pisadas y el cranch, de las hojas. Los pies están helados y la ciudad, a esta hora, era muy tranquila.
Llegamos al departamento y nos sentamos a la mesa. Rocío con pena, nos queda mirando, sin decir nada. Todavía era muy pronto. Anahí le ofrece un café, pero ella niega con la cabeza. Yo le ofrezco un pito, pero Anahí me reta, y dice que siempre estoy pensando en fumar, pero la Rocío dice que bueno. Anahí se dio cuenta que había sido algo violenta y me queda mirando con cierta culpa. Todavía estamos bajando las revoluciones. Rocío lo enciende y fuma hasta toser. Luego fumo yo y se lo paso a la Anahí.
- Media volá. Digo rompiendo el silencio
- Si... Dice la Rocío.
- Yo, todavía no lo creo. Comenta Anahí.
- ... yo tampoco. Añade Rocío.
- Fue como ver una novela. Termino de comentar.
La Rocío le da risa, lo que digo y dice - estuvo cautico, igual - pero su rostro, todavía refleja tristeza. Anahí pone música. Norah Jones, como para amortiguar el ambiente. Anahí vuelve acercarse a ella, mientras la abraza y la calma. Ella en un momento dice que ya paso y se queda en silencio, mientras apoya su cabeza en el pecho de Anahí. La noche avanza lento.
Timbre.
La tensión vuelve. La Anahí me hace un gesto, para que me encargue. Doy 3 o 4 pasos y abro la puerta y aparece el Jorge, junto con la Jó. El Jorge pregunta si puede pasar, pero no espera mi respuesta y solo pasa. La Jó hace lo mismo. Las chiquillas se sorprenden al encontrarlos, ante ellas. Cierro la puerta y me uno a ellos, el Jorge me queda mirando y hace un gesto con la cara, como diciendo, tranquilo, nada malo ha de pasar. El Jorge y la Jó están abrazados y de la mano, no dicen nada hasta que yo me acomodo. Luego el Jorge comienza hablar.
- Bueno, con la Jó, les tenemos una noticia y queríamos que ustedes fueran los primeros en saber. Hace una pausa  y continua - que oficialmente vamos hacer padres.
Los tres quedamos sin saber que decir o cómo reaccionar ante todo esto, mientras el Jorge y la Jó sonríen y se besan felices.
- Felicitaciones. Dice la Rocío, casi sin ganas.
Ahí reacciona Anahí y los va abrazar. La Jó abraza a la Rocío y le pide disculpas. Ella acepta. Luego se ponen a contar lo que pasó después de que nos fuimos. Hubo culpas, insultos, llantos, juramento de amor eterno y cariño. La Rocío en un momento va hacia el balcón y se pone a fumar, mientras mira al edificio de al frente, donde hay una luz encendida. Yo me acerco y le pregunto si tiene fuego. Me lo pasa y luego me comenta sobre lo que ve, y me pregunta si distingo a una persona. Yo respondo que no, que tal vez dejaron las luces encendidas. Ella insiste en que me fije bien. Ahora que lo dice, veo a alguien en una mesa, pero no se mueve. Pareciera que está escribiendo. En un momento levanta la cabeza y pareciera que nos mira, pero estaría puro especulando. La Rocío, se apena que estemos en el 5° piso, luego me pregunta, si en el edificio, no tiene algún lugar, donde se pueda mirar mejor, algún lugar más alto. La azotea le respondo. Me pide que la lleve.
Le digo a la Anahí que la voy acompañar hasta la azotea y vuelvo, cualquier cosa, que suba. Anahí le resta importancia y dice que es mejor. Subimos al ascensor hasta el piso 13. No dijimos nada. Recorrimos un pasillo y pillamos la puerta abierta de la azotea. Ahí hay un quincho y una piscina al medio. Al costado, hay tres mesas y por todas partes, hay restos de carrete. Pienso en el piso 10, tal vez, ellos tienen algo que ver con todo esto. Rocío se va a la orilla y contempla la ciudad, en silencio. Me voy acercando de a poco a ella. Rocío da la vuelta en dirección mía. La luz de la luna, hace que sus ojos se vean aún más plateado y me detengo y guardo distancia. Sus ojos dicen pena, pero su boca tranquilidad y se queda inmóvil. Hay cierta paz en ella y la encontró, ahí en ese lugar. Cuando decido que me tengo que volver, Rocío me comenta que se acuerda de mí, en la librería. Me sorprendo de su confesión a estas alturas de la noche. Me acerco a la orilla y contemplo al gran Santiago, a los miles de edificios, que hay por acá. A la gente caminando y el frío nos calla y nos junta, nos quedamos en silencio. Rocío me queda mirando y siento un poco de pena y maldigo que sea tan bella.
- ¿por qué, los hombres, son todos iguales?. Me pregunta la Rocío
Me demoro en contestar, mas bien, no sé a dónde quiere llegar con todo esto.
- Contesta. Tu eres hombre, al fin y al cabo. Me dice la Rocío
- No te vayas en esa. Respondo. - si igual, no todos somos iguales.
Rocío me mira y sonríe, con cierta esperanza a lo que digo, ella espera que sea verdad, aunque ella no lo crea ahora.
- y ¿tu?. Me pregunta la Rocío.
- ¿Yo, qué?. Contesto.
- ¿tú eres de los iguales o de los distintos?. Insiste la Rocío, mientras se va acercando de apoco a mí, hasta quedar nariz con nariz y yo sin reaccionar.
- ya po, contesta. Se escucha la voz de la Anahí.
Quedo en silencio, atrapado, volado, en un silencio tenso; Anahí me mira fijo, pero su mirada es distinta, para ella, yo ya lo había hecho, ya sé lo imaginó. Da lo mismo lo que respondiera. Rocío camina al frente mío, muy cerca, y va en dirección opuesta, pero se detiene. Anahí la encara y le pregunta dónde va. Rocío se detiene al frente de ella, se quedan mirando fijo. Frente a frente. Rocío le planta un beso en la boca a la Anahí. Rápido, fugaz e intenso.
Anahí la queda mirando, algo sorprendida, luego me mira a mí y le devuelve el beso a la Rocío y se besan, apasionadamente, al frente mío, por un buen rato. Yo en la oscuridad. En la soledad, espectador de esta escena, tal cual voyerista. Excitado, algo confuso, con tristeza. El frío, ya me cala en los huesos y acá ya no hay nada más que hacer y salgo de allí.
La puerta del ascensor se está cerrando, cuando Anahí, pone la mano, para detener la puerta. Ella me mira, reconozco la vieja mirada. Me dice que espere a la Rocío. Lo hago. Ella aparece y tampoco dice nada y cuando entra, baja la mirada. Anahí me pide perdón y me besa, apasionadamente. Rocío nos mira y en un momento se acerca y vuelve a besar Anahí. Ella se deja llevar y luego me besa a mí. Comenzamos a besarnos y tocarnos. El ascensor abre en el 5°  y nos dirigimos a mi departamento. Tratamos de ser silenciosos, pero no podíamos. Entramos y Anahí busca el vino y nos sirve, mientras le agarro una teta y beso a Rocío contra la pared. Paramos a brindar y nos tomamos al seco y nos fuimos a mi pieza. Nos dejamos caer en la cama.
Tuvimos sexo.
Fumamos.
Nos quedamos dormidos.
Despierto en la mañana, solo. En el escritorio una nota de la Anahí , diciendo que se tenía que ir a trabajar. Abro la ventana y me dirijo al refrí, a ver si tengo agua helada. Saco una botella y se escucha la cadena del baño, y de ahí sale la Rocío, en calzones y con el chaleco que llevaba puesto. Ella me dice - hola, despertaste - y se me acerca y me da un beso. Hola respondo, como un wueón. Ella se sienta en la mesa, mientras sirvo dos café. Nos fumamos otro pito y conversamos toda la mañana. Bastante tranquila.
A la hora de almuerzo, ella me dice que se tiene que ir a la U. Nos despedimos.
Almorcé solo.