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viernes, diciembre 12, 2014

Tres



Anoche soñé que estaba en la casa de un amigo, pero en un campo, cerca de la cordillera. Estaba helado, más bien sentía frío y mi amigo no me quería dejar pasar. Yo le explicaba y le hacia entender de cómo no me iba a dejar entrar. Que llevaba caminando desde hace unos días, para poder venir. – No, no… está muy lleno – decía y repetía solo esa frase, como si rezara el rosario, hasta que empezó a ser un poco mas robótico. Desde ese momento, la realidad comienza a fallar, por microsegundos, como esas fallas que se ven el VHS antiguos o algo mas digital y no sé como estoy adentro. Era una casa gigante, con un gran living comedor al frente de la puerta de entrada. Más allá, la cocina y un baño. Principalmente donde circulaba toda la gente.

Al medio de la casa, una escalera ancha de tres niveles y a la mitad de esta, un ventanal enorme con vista algún volcán y un bosque frondoso.

Había mucha gente, yo estaba sobre estimulado. Incomodo y ya no estaba entendiendo nada. Mi amigo no estaba por ninguna parte y ya cansado de buscarlo trato de salir de la casa a fumar un cigarro. Salir de toda esa gente, pero lo único que hacia era encontrar mas gente. La puerta de entrada se iba cambiando de lugar. No puedo, si que trato de ir al baño, como segunda opción. Ya no entendía, ni me importaba nada, pero el baño estaba ocupado. Subo por las escaleras. Segundo piso. Segundo baño, pero incluso ese estaba ocupado. Me siento unos peldaños mas arriba del ventanal. Podía escuchar el ruido del carrete, pero estaba solo y me acuerdo que la vista era hermosa. Enciendo un cigarro y me pego en la vista. Mi mente vacía de cualquier otra cosa. Era lo mas hermoso que había visto en la vida (ni en otros sueños). Era majestuoso. La luna muy alta, muy grande por detrás del volcán. Rasante pasaba la luz e iluminaba solo el lado izquierdo de los arboles. El volcán haciendo erupción. Había armonía en los colores. El cielo estrellado, con toda la vía láctea en su esplendor.

Para estar de oscuro y contrastada la noche, poseía una escala chica de colores, pero enigmáticos colores, que no hacia mas que contemplarlo. El volcán en erupción. Hipnótico. La percepción del tiempo no existía y todo parecía eterno - Sabes que no va a pasar nada – Alguien me habla. Una voz femenina. Al darme vuelta, veo que era una mujer de estatura media, con unos ojos negros que me miran. Intensidad en su mirada y a la vez sus palabras, se hicieron obvias con el sentimiento de calma que yo tenía.
- ¿Qué estas haciendo aquí solo? - Vuelve a preguntar. Su presencia sobrepasa a la mía, casi anulándome. A veces su cara se perdía con la oscuridad del fondo, salvo sus ojos que se puede ver el reflejo del exterior.
-  Tu no sabes lo que pasa afuera, pero aquí es seguro. Me dice.

Luego se sienta al lado mío y nos quedamos en silencio. Des un Segundo a otro era de día y se siente un estallido dentro de la casa. Caos. La gente como estampida, tratan de escarpar. Gritos, humo.

Bajo las escaleras con ella y una parte de la casa ya no estaba. Había gente muerta y otros a punto. El griterío y el dolor, perturbaba la escena, como si estuviera en el ojo del huracán, todo lo que estaba pasando era muy surrealista. Todos tenían estelas, cual fantasmas deambulando. El tempo de la vida se hace cada vez mas alejado uno del otro.

Un segundo estallido. Esta vez del segundo piso me devuelve a la acción. Tratamos de salir, pero afuera había mucha gente con distintos tipos de medios de transporte atacando y persiguiendo a la gente que estaba en la casa. Una batalla que no era batalla, si no una masacre. El pánico vuelve a mi. Ella me toma de la mano y dice – por aquí no – parecía saber lo que estaba pasando, se movía rápida y segura, pero sus ojos son vacíos y entre los escombros y muertos nos escondemos. Nos quedamos quietos. Solo se escuchaba lo que estaba pasando afuera y no era bueno… Que tan cerca pueden estar. En que momento. Mi cuerpo resistía las ganas de pararme y salir corriendo, pero ¿a donde?.

Los motores se alejan, gritos de victoria, más parecidos a los aullidos de un lobo o de un loco. Quieto trato de controlar mi respiración, que se escucha fuerte, mientras se aleja el ruido. Veo los ojos de ella y se que esto no termina. Se siente solo el crujir de la casa, cuando se oyen unos pasos de dos personas. Entrando lo mas cautelosamente posible. Cierro mis ojos y trato de recordar una canción, pero nada. Los pasos estaban cada vez mas cerca. Yo trataba de aguantar las respiración sin saber cuando respirar. Cada vez mas pesados.

Los pasos se acercan. Uno. Dos. Tres pasos. Abro un ojo, pero era inútil. Solo podía ver la ella. Tenía los ojos abiertos, como si estuviera muerta.

Cierro mis ojos.

Los pasos sigue de largo, pero vuelven y uno se para al lado mío y enciende un fosforo para luego encender un cigarro – parece que no queda nadie – dice uno de ellos. – no sé, nunca se sabe – responde el otro. No sé en que momento va ser el Pam!, Boom. El metal sobre mi carne  y siento una ceniza caer sobre mi mano.

Silencio.

Mi corazón al cien porciento y estoy paralizado por el miedo. No sé con exactitud si se fueron o siguen por la casa. Ni siquiera me atrevo abrir un ojo.

- Se fuero. La escucho decir – rápido tenemos que salir.

Abro los ojos y allí esta observándome. Salimos corriendo por la parte de atrás de la casa hacia el bosque. Corremos lo mas rápido posible, pero era inútil y todo se ve tan lejos.

Siento un chiflido  y veo a los tipos que habían entrado a la casa, le tenemos distancia, pero andan en caballos. Nos metemos en el bosque. Ella no titubea ningún paso., ágil, corre velozmente y trato de seguirle el ritmo, cada vez mas adentro, se va volviendo mas selvático. Ellos tienen que dejar los caballos, pero comienzan a disparar. Tratamos de escondernos a esperarlos, pero ellos sabían moverse. Rastreaban nuestros pasos y no se separan. Cuando estuvieron cerca, ella se tira encima de uno de ellos y lo bota al suelo y de su bota saca una navaja que se lo entierra directo al cuello, mientras yo trato de sorprender al otro con una patada. Ella me grita corre y eso hacemos, a toda velocidad, la intensidad, la adrenalina, trato de seguirle el paso, pero en eso tropiezo con una rama. Ella se da vuelta y me ve en el suelo.

- PAF-  

Balazo en la cabeza y cae al frente mío. Sus ojos todavía reflejan el vacío de sus ojos negros ya sin vida. Despavorido trato de correr entre arboles, con el sentimiento en el pecho de dejarla atrás, sin saber a donde y todo se hace cada vez mas difícil y el cada vez mas cerca.
El comienza  aullar como un loco y yo trato de moverme lo mas silencioso posible, pero siento que me golpean la cabeza con algo pesado. Caigo al suelo y recibo una pateadura de la puta, que me deja medio noqueado. Sin fuerzas, solo logro verle los pies. Amarra mis manos y comienza arrastrarme. Me vuelve a patear y el me dice que me pare, trato de hacerlo, pero me sigue pateando hasta que baja al intensidad y logro pararme y caminar a duras penas. No aguanto mucho y caigo. Me vuelve a golpear, pero esta vez caigo y quedo inconsciente.

Cuando despierto el me arrastra, pero ahora con su caballo. Me quejo y el para su caballo – ya levántate. Ahora tienes que tener energía. Me dice –Fuiste un hijo de puta, bastante difícil. Incluso tu y tu puta novia mataron a mi amigo. - Se ríe y luego continua -  y a wueones como tú, lo dejamos para el final.

Yo le pido que me mate, pero este solo se ríe y avanzamos hasta que llegamos a una especie de pueblo fantasmas y me mete a una bodega, donde me encierra bajo llave. Así paso donde días encerrados en una bodega donde la única luz era un que se encendía y se apagaba, como miles de flashes que nunca se apagan, junto a una música fuerte e inentendible. Paso dos días encerrados sin saber mi fin. En que momento. Cansado. Sin poder matarme. Loco y paranoico. Hasta que se abre la puerta y entra luz, mucha del exterior que me enceguece hasta que cierran la puerta y los veo entrar,  en cámara lenta, donde me pegan y me sacan la mierda. Siento golpes en todas partes. Me vuelven amarrar y me sacan de ahí y me llevan a una colina. Eran cuatro personas que iban con dos perros grandes musculosos y jugaban a tirármelos de vez en cuando.

- Quiero que corras, lo mas rápido posible -Me dice uno de ellos y continua – cuando llegues a la mitad, nosotros vamos a soltar  y cuando estés, en la planicie iremos nosotros a cazarte. Tómalo como un regalo. Una extensión, si no te matamos te podemos dejar libre, capisci.

Me empujan cerro abajo y trato de no caerme y agarrar vuelo. Corro lo mas rápido posible, pero ellos sueltan a los perros antes. Mucho antes y los siento como ladran detrás mío.

Corro por la eternidad.

Corro.

Negro.


Me despierta el sonido de un treilé y hace frío. Vuelvo a dormir, pero esta vez no volví a soñar.

lunes, marzo 25, 2013

Natalia




Santiago me hace mal, pero como todo síndrome de Estocolmo, me esta comenzando a gustar. No se si es que tengo mas tiempo o todo se esta volviendo a normalizar y ya nada es tan terrible.
El flaco me queda mirando y me dice que algo me cacha la idea, pero realmente su mente esta en otra parte. La cerveza cae como la noche y el ruido de Santiago se escucha a lo lejos, distante, como el flaco sin saberlo. El tampoco logra dar entenderse, dice que estar un año fuera, lo hizo pensar cosas poder conectarse, en cierto sentido sin estarlo, pero de que ese sentimiento se arraigo en el, sin querer y ahora no sabe que sucede. También me cuenta que el otro día vio a la cony, su ex, pero que sentía solo una pequeña costumbre, pero que nada mas y sabia que ella quería algo mas de lo poco que estuvieron conversando, que eran extraños de cierta forma. Además el estaba pensando en otra. En la que se quedo.
Luego queda en silencio y saca una pipa con marihuana, donde comienza a fumar todo lo que puede y me lo pasa. Yo me detengo en el sonido de la piedra del encendedor y luego escucho como la marihuana se va quemando de a poco. El silencio reina el lugar por unos segundos y termino por encender un cigarro y el humo comienza a bailar, al ritmo de la ciudad. Tenemos nostalgia sureña y luego me pregunta que he hecho durante todo este tiempo. Tuve que detenerme a pensar un rato y le dije que no mucho y que mi vida seguía en su curso. Le conté que Paulina me había hablado hace poco y que nos habíamos juntado hace poco, pero que nada paso y agradezco que haya sido así, pero que me comenzó hablar de nuevo.
-  ¿pero que onda. me dice el flaco - todavía se  gustan?
-   no lo sé. respondo y continuo - yo creo que ahora no, pero nos acostumbramos a estar ahí, cundo uno de los dos quiera.
- tení que puro darle
- No sé, ya me aburrí ser patas negras, a demás ella sabe que es inestable y que no puedo estar con ella en la cotidianidad, si que prefiere estar con un wueón que no ama antes que yo a distancia. Lamentablemente no puedo estarlo y no quiero estarlo.
- ¿pero que onda ustedes?.- me pregunta.
- ¿de que forma?
- no sé po, cuando estaban juntos. Me queda mirando 
- puta nada. Muy simple todo, de hecho, pero no es posible. Además ya paso su tiempo, yo corte relaciones con ella directamente, no la vi mas en 2 años y ahora volvió yo creo a tantear la onda y la ultima vez fue raro.
-  ¿cómo así?
- éramos desconocidos. Ya no la conozco, pero hay cierta parte que es igual, pero es pura química, costumbre o cariño, no lo sé, pero por ejemplo, el otro día nos pusimos a contar cosas que habíamos hecho durante estos dos años. Como si nos estuviéramos presentándonos pero ya no puedo confiar en ella. No la conozco o la conozco suficiente para cachar que jamás seremos, solo amigos solamente y ante eso, prefiero cortar por lo sano.
El flaco toma un sorbo de piscola y luego se queda en silencio. Piensa un poco en lo que me va a responder y solo termina diciendo que son raras las minas. Yo afirmo que si, pero nosotros no somos ejemplos de nadie y nos volvemos a quedar en silencio. De ahí hubo alguna que otra conversación sin importancia y mira la hora y decidí irme. Me despido. 

Voy caminado, un poco con frío y con nostalgia. Sin duda jamás estaremos conforme en el presente, si tranquilizamos el pasado y dejamos el futuro que caiga solo. Me detengo en una plaza a descansar y enciendo un cigarro. 
En mi alrededor no anda nadie, salvo unos perros callejero que se me acerca y se echan a mis pies, como haciéndome compañía. Enciendo un cigarro mientras miró unas ventanas que todavía están encendidas a lo lejos y que desde mi perspectiva se ven como space invader. Estaba en eso cuando soy interrumpido por la voz de una mina que me pregunta por papelillos. Quedo un poco descolocado, un poco por la pregunta y un poco por el misterio que me produjo al mirarla.
Tenía el cabello negro, largo y unos ojos delineados negros. Sus ojos eran grandes y profundos. Transmite cierta calma, mientras pido a dios tener uno. Finalmente encuentro uno y se lo paso. Ella me da la gracias y procede a sentarse al lado mío mientras lo hace, comienza a enrolar el pito.
Con una serenidad y delicadeza, sus movimientos de sus manos son completamente seguros, después se lo lleva a los labios y finalmente lo enciende y fuma con toda propiedad, que no se como reaccionar y solo seguir pegado . Ella después de unas quemadas me ofrece un poco, yo solo asiento con la cabeza y procede a pasármelo y me queda mirando como si nos conociéramos hace años. Fumo.
-  Esta bueno.
Toso.
Luego se lo paso y en el acto le pregunto como se llama. Ella me responde que Natalia en seco y hace una pausa y luego me pregunta que me llama la atención de lo que estaba mirando. Solo hay edificios. me dice ella.
Le respondo que no son los edificios lo que estoy mirando, si no la gente que vive en estos y como se ven cierta parte de su vida, en pequeños balcones o ventanas sin cortinas. La gente no acostumbre a poner cortinas, o nunca las cierran, como desafiando al voyerista o diciendo al mundo que poco importa. Me detengo, creo que estoy hablando mucho, que no termine como pedante o en estúpido entusiasmado.
-    así que eres voyerista. ¿Esa va hacer tu presentación?. - Me  queda mirando fijo y luego desvía la mirada hasta el suelo y se queda en eso.
-    disculpa mi sinceridad.
-    No dale, cada uno con lo suyo.
Luego no decimos nada por un rato, hasta que ella me pregunta si tengo un matacola. Enseguida, saco uno de mi bolsillo y ella me dice que es. Salbutamol, le respondo al instante. - estas seguro, me pregunta. Vuelvo afirmar y termino confesando que lo hice yo mismo, pero no veo ningún tipo de reacción sobre lo que le acabo de decir y luego continua con - es como jugar un poco, a los sims. Como cambiando el tema. 
-    es como un poco eso o como ver películas malas sin volumen
-    creo que ahora te puedo entender voyerista.
-    gracias. 
Saco nuevamente la cajetilla de cigarros, pero ahora le ofrezco uno a ella, que acepta sin decir nada y lo enciende, en seguida le pedí el fuego, que me lo paso sin despegarse de las pocas habitaciones que se veían a lo lejos por edificios altos.
-    igual, ver películas malas sin volumen son malas, para eso tienes que poner música, tu musicalizas en vivo una escena de una sola película de este gran y pésimo cine que da puras películas malas y mudas.
Ella muestra un leve sonrisa, o eso creía ver, porque era algo como la mona lisa. no sabes si es una sonrisa, porque sus ojos  son profundos, algo así me pasa con ella. Cuando me doy cuenta ella se pone unos audífonos y cierra los ojos, para abrirlos y clava la mirada en un punto, que ya estaba predeterminado. Luego se saca los audífonos.
-    Claro que es mucho mejor esto a películas malas… igual llevai su tiempo en esto.
-    es mejor que no quedarse en tu casa, mientras todos duermen.
Silencio.
-    y tu, ¿estas esperando a alguien?- le pregunto.
-    No.- pero me queda mirando un poco sorprendida- o sea, sí, en realidad, no sé ya.
Vuelve a quedar en silencio, pero por primera vez la noto mas real, pero dudo en seguir investigando un poco mas, aunque creo firmemente que es el momento para hacerlo, después se recuperará y volverá al personaje. No sé cual de los dos escenario prefiero, pero de una manera inconsciente, sé que me agradece no preguntar nada mas.
-    y tu ¿que esperas?.- me pregunta
-    ¿cómo que espero?
-    si po, todos esperamos algo.
-    chucha. No sé.-  con un tono de volao
-    justo ahora se acabo tu sinceridad.- y me clava la mirada, pero todavía mas distante que antes.
-    es que nada, en serio, es mucho mejor no esperar nada, si nada te van a dar.
-    voyerista y consejero - algo medio irónico.
-    a veces gracias.
-    me hubiera dicho eso hace unas semanas antes.
-    disculpa, también soy algo lento.
Me besa. Nos besamos, por un rato, largo. Luego se para y me dice que se tiene que ir. Yo la trato de detener, y la beso de nuevo, pero insiste en irse. Luego le pregunto el nombre, en un acto de volver a encontrarme, pero ella solo me responde que con mi nombre era suficiente, como si me estuviera desafiando y yo le digo Natalia, cuanto mas. Ella se ríe y me dice que con eso es suficiente, que Santiago es grande y que ya habrán mas rincones por donde verse. Dice chao y la veo irse. Caminando. Lento a lo lejos.
Me pongo audífonos y comienza a sonar "meet me in the morning" de Dylan y me doy cuenta que ya esta amaneciendo y que pronto el metro se abrirá. Me fumo el ultimo cigarro y comienzo a caminar hacia el metro. No había mucha gente madrugando, me pero igual se lleno todos los asientos, no me hago gran problema y me siento en el suelo. Veo como la gente va durmiendo en el metro, mientras avanzan a sus destinos, otros leen el diario o van escuchando música. Hay una cierta tristeza de lunes por la mañana y comienza a poblar piernas gigantes y luego a negro.
Abrió los ojos y todo cambió. Me preocupo un poco, pensando en que estaba mal. Termino en la plaza Maipú. Luego cruzo la calle y espero la troncal. La micro anda rápido, ya que casi nadie va, para la ciudad satélite o Padre Hurtado, Talagante. 
En el transcurso trato de acordarme de Natalia, pero no puedo precisar su cara, salvo su mejilla izquierda y el pelo en la cara, mirando hacia los edificios, pero esa imagen cada vez se fue poniendo mas vaga, y tengo solo distintas sensaciones que eran ella.
Luego camino, mientras la gente sale de sus casa en autos. La gente espera la micro y fuma. A lo lejos se escuchan voces de niños en los furgones, algo gritan, pero la música, me impide precisar el mensaje, no supe si estaba dirigido a mi.
Luego entro a la casa y subo las escaleras. Las cortinas quedaron cerradas y agradecí que eso fuera así. 
Natalia desapareció de mi mente. y pude dormir.
Desperté con energías. Animoso.
Creo que soñé con un árbol cubierto de nieve, pero luego se hizo verano y era hermoso, yo no pertenecía ahí, pero me hizo feliz verlo.

viernes, noviembre 25, 2011

Fantasmas



Cuando salgo, me voy fijando en dos cosas particularmente. Uno, en la gente y segundo, en la actitud de estas. La verdad nunca me he sentido un observador, que un observado, casi como un fantasma, que va deambulando; es raro que valla por ahí siendo participe.
Como si no estuviera consciente de lo que estoy viviendo, tal vez, porque nunca he entendido las situaciones. Solo voy accionando a estímulos, diferentes por supuesto. De hecho la pared de mi pieza, refleja un poco lo que digo. Esta rodeada de fotografías  que he tomado con el tiempo y otras que he encontrado. Todas ellas muestran un instante, un fragmento de lugares, que alguna vez recorrí por Temuco y Valparaíso; y no puedo dejar de pensar, que son fantasmas (las fotos), como el que las tomo (que en este caso soy yo), salvo por tres fotos, que, resaltan solas, porque estéticamente lo hacen. Son tres fotos, de tres mujeres, que posan en sus vestidos de novias y todas ellas, juzgando un poco las fotos, que son antes de irse a la iglesia. Dos de ellas salen sonriendo, la otra muy seria posando. Fue muy particular como las encontré, iba a la bencinera a comprar cigarros, dado que era el único lugar donde podría comprar cigarros a esas horas de la madrugada.
Las fotos estaban en un marco echo de cartón, junto a unos pájaros, de pluma y alambre, que desde lejos parecen reales, y otros accesorios de navidad. Todo esto, estaba en la basura, que estaba esparcido por el suelo, como si alguien o un perro habría revisado, pero que lo dejaron ahí, porque no era interesante. La verdad es que me dio un poco de pena, pensando que alguien quería borrar, lo que se supone, lo que alguna vez fue el día mas feliz de sus vidas. En principio pensé que eran las misma mujer, cuando descubrí, que no era así, deseche, la teoría del matrimonio y sus días felices, pero ¿quien haría este horrible acto?. Tampoco creo que sean las tres esposas de alguien, que con el tiempo, ha fallado su vida matrimonial, tantas veces en poco tiempo. Si no que sería de una persona, que tendría a sus hijas en este pobre porta fotos. Pero, ¿por qué las botaría a la basura?. No es esto, un acto de odio y pena o el comienzo de convertirte en un fantasma. Como si de un momento de suerte, un fantasma a otro le hace un tipo de regalo, cual tomo con un poco de alegría y pena. A veces me pregunto si Dios, no se siente un poco así.
Afuera hace calor y no hay sombra. La gente apurada mira por lo locales, como tratando de acordarse a que fueron o por que están allí. Los semáforos van regulando el paso de los autos y el transporte público, donde hay cientos de personas que viajan un poco con calor y con suerte de no ir caminando, como lo voy haciendo. Los artículos de navidad están en todas partes y pienso si hay que comprar un árbol de navidad para el departamento, termino por resolver que sí, pero en otro momento. 
De ahí me acerco a un teléfono publico y llamo a Paulina, pero termino por cortar. Camino por Irarrázabal, donde hay varios locales pequeños, donde ofrecen variadas cosas, en unos de los locales, sale una mujer, que me mira intensamente y me sigue desde lejos con la mirada. Rompe el silencio y me dice que "no busque mas, ya es tarde para pensar. Si tengo tiempo, me dará una sesión de sueños. Me comenta que ella trabaja en eso, hace bastante tiempo y que me pagaría por hacerlo. 25 mil pesos. Yo solo la miro, como atrapado. Veo mi billetera vacía y el reloj indica las 18:46 minutos de la tarde. La verdad no tengo que hacer y una oportunidad así, no llega por un paseo por la tarde. Termino por aceptar y la sigo al segundo piso. Entramos por una habitación, bastante pequeña, no mas grande que la mía. De ahí me hace acostarme sobre un colchón todo roñoso  y enciende un incienso. El cuarto es bastante oscuro, dado que está mirando hacia la cordillera. Sonidos de pájaros invaden el lugar. Me pide que cierre los ojos y comienza a repetir unas frases:
El camino se hace extenso 
y golpea directo al tiempo
 los metales se vienen 
y desvanecen con los sueños.

El camino se hace extenso,
se    hace   ex   ten  s o
E        T      EN
       X                   S O.

Golpea directo al TIEMPO / TIEMPO / extenso
Y LOS METALES
SE VIENEN Y SE DESVANECEN
EN LOS SUEÑOS / EXTENSO
TIEMPO / EXTENSO.

Veo negro y caigo al vacío y de lejos se ven edificios, que solo puedo ver, cuando hay truenos. La ciudad, se ve vacía y estoy dentro de unos de los edificios. Las escaleras son amplias, que dan a unas ventanas grandes, de piso a techo.
El lugar tiembla a ratos y me urjo por salir. El polvo del cemento sale por la montón y deja todo confuso. Las calles están vacías y no sé porque, pero tengo que cruzar la ciudad. En el cielo hay dos monstruos gigantes, que se dan de golpes en el aire, los truenos cada vez, son mas seguidos, como si fuera una luz de discoteque. 
Uno de los monstruos cae al frente mío, derribando el edificio mas próximo. La lluvia no me deja ver y el olor a sangre y putrefacción está en el aire, tengo mucho miedo, pero no tengo pánico, aunque estoy en esa delgada línea , que se para al corazón.
Siento llanto y lamentos y no puedo hacer nada. Corro lo mas rápido posible. Pienso en mi familia y espero que estén bien, seguros y no estén como yo, tratando de moverse con dos gigantes a muerte, en medio de truenos y lluvia. En medio del dolor. Del llanto que no acaba y de los fantasmas que piden auxilio.
Las calles son largas y amplias, lleno de edificios de los años cuarenta y la destrucción de nuestros años. Luego silencio. Oscuridad. Nos vamos a negro.
Camino por un largo y estrecho camino, no veo nada, pero puedo sentirlo, las paredes heladas, suenan y se siente el polvo que suelta el cemento, cuando uno de estos monstruos, dan pasos agigantados. Los lamentos se vuelven a oír.
Despierto lleno de sudor y la señora, solo dice "el tiempo, extenso, cae en sueño. Me dice que me pare con cuidado. Le hago caso. Me da unos paños frío, para que me seque. Me da la plata acordada y me dice que vuelva cuando quiera.
No me pregunta nada por lo que he soñado. Me pasa su tarjeta que solo dice "Magda. Coleccionista de sueños". No entiendo mucho y me largo de ahí. solo atino a dar gracias y ella solo responde con una sonrisa, que esconde otra cosa.
Veo la hora en mi celular y cacho que tengo 4 llamadas perdidas de Paulina y cachando por la hora, estuve dos horas metido, en esa habitación. Vuelvo a ir a un teléfono publico y llamo insistentemente, hasta que logro comunicarme ella. Me pregunta donde estaba y le comento lo sucedido. Luego Paulina me dice que quedó sin palabra y que no sabe que decirme. Después me comenta que irá donde su novio, pero que mas de noche no juntamos. 
Tomo la 403, para irme mas rápido a mi casa. Me tiro sobre mi cama y trato de pensar en lo sucedido, el tiempo es relativo y de mi velador saco un pito y trato de escribir, no lo logro. Escribir, de cualquier cosa y no lo logro.
De ahí todo confuso, recuerdo verme en una micro, llorando, yendo para las condes y el viaje era muy largo, muy eterno y solo cambio de ritmo, en escuela militar, cuando las puertas de la micro se abren y en mi cara le invade una luz, de una ambulancia. En seguida de esta, la de los pacos. El susurro de la gente, algunos comentando lo sucedido y dicen ser testigos, de primera fuente.
Todo rompió el silencio, cuando veo a la familia de la Paulina llorando y abrazarme, cuando me vieron. Desde ahí todo fue como vagar en una ciudad de fantasmas.