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domingo, abril 19, 2015

Tiempo Cotidiano VII



Me corté la barba. Eso estuvo mal. Siempre lo va ser.  Nómade. Así me encuentro. Este último mes y medio, pero esta sensación no ha parado desde los dieciocho años. Pero hoy me doy cuenta.

Establecerme me cuesta y gran parte, tiene que ver, con esta condición de no pertenecer a ningún lugar, ni a nadie eventualmente, a parte de mi problema de comunicación, me va bien. La gente siempre tiene ganas de wuebiar y además la mía parece bíblica y me he encontrado con grandes semidioses del wuebeo, hace que parezca el más pequeño del olimpo.

Ha sido un viaje intenso, entre el deber y el placer, sin tregua al descanso. Nadie quiere enfrentar la realidad, menos sobrio y me veo moviéndome y de la ventana se puede ver algo parecido a la realidad, pero todo está maquineado y seríamos muy inocentes si no lo pudiéramos ver o sentir, pero es más fácil hacerse los tontos, que quedar afuera, aunque sería el camino más correcto. Dejar lo banal y solo hacer lo que debiera primar y quedarse en el amor. En toda su gama y no en el primer sentido de la palabra.

Sigo moviéndome, porque también descubrí que quedarme quieto me produce rechazo, ansiedad, inseguridad, aburrimiento, depresión, dentro de otras sensaciones y sentimientos. Cosa muy difícil, ya que quedarme quieto es otro de mis talentos y termino siendo contraproducente con mi yo verdadero y creo que por eso tiendo a la autodestrucción. La vida no es más que uno caminando. ¿A dónde?, Siempre da lo mismo y así divago, divago y me pierdo en el laberinto mental, de que poco importa y nada sirve. No prestar atención a la vida. Perderse en el pasado-futuro. En la ficción, la realidad, en los extremos, en lo binario.

Me atrapo por imágenes preciosas. El futuro. El movimiento, el tiempo, la pobreza. Las repeticiones. La producción a grandes escalas. El caos. El sin sentido. Por ejemplo el otro día, estaba más atrapado a no más poder. Hora pick, transantiago, yendo de Maipú a la ciudad satélite. Iba con las intención de seguir leyendo y ya que la realidad o el destino o como prefieran llamarlo. El punto es que tenía el libro en una mano y con la otra la mochila, para que no me robaran - me vuelvo paranoico en esta ciudad – y en eso me suena el celular. Por supuesto iba volado, sí que me imagino que no reacciono muy “normal” (quien lo es), sí que tengo una conversación de lo más incómoda. Ya que no se escuchaba bien, también me imagino que mis respuestas no eran las más claras.

El destino – nuevamente – no quiso que esto pasara, pero al final de la conversación, termino en otra posición, dentro del mismo espacio y se me abre todo mundo en la micro, que antes estaba ignorada por mi espalda. El cuadro era hermoso. Digno de una gran foto y extrapolable a direcciones infinitas. Gente apretada por un largo pasillo y a mitad de este, un nivel de altura, que hace que el volumen de gente sea mayor. Por momentos pareciera que fueran un ramo de flores, con diversos colores que nos trae el otoño (y esto me pone ansioso por el invierno). A veces un hermoso coliflor humano, perfectamente iluminado por un día de otoño, pero la imagen que predominó, fue la que eran un coro, cantando algo de lo más majestuoso  y angelical. Los que estaban un nivel más, el sol que ya comenzaba a bajar , golpeando. Dibujando el perfil de sus rostros.

En un momento me tuve que correr de mi puesto y termine al frente de una mujer, que con mucho esfuerzo intentaba de salir de los brazos de Morfeo. Era linda, pero el atardecer embelleció todo este pequeño instante, todo lo que sea el universo y la existencia. Bellos momentos, que me sacan de la realidad, pero que realmente hacen lo contrario. Me adentro más y más en ella.

Creo que debería escribir, sobre dos personajes que van a un hotel abandonado y no sé cómo se me cuela la idea de un tercer personaje. Esta vez mujer. Tal vez lesbiana, pero creo que se podría ir por otros lugares más engorrosos, que yo jamás podría salir. Después viene a mí, un funeral o un velorio y más bien uno pequeño. Luego fantasmas en el hotel o jugar con una realidad paralela o algo por el estilo. De ahí solo divago, hasta que caigo por otros laberintos.


Tal vez sea el invierno que se acerca. Todavía tengo que prestarle atención a cosas que se me pasan. Unir rompe cabezas y enfrentarme a mí mismo, pero para eso está el invierno.

jueves, octubre 20, 2011

Tiempo Cotidiano parte III





Estoy en lo que alguna vez fue la plaza del fin del mundo. Es una tarde de calor y los niños juegan, hay muchos de ellos que son acompañados por sus padres o sus nanas. La situación, es básicamente, dejar a los niños en su mundo, porque evidentemente, no están en este. Los padres y las nanas conversan de cualquier cosa. Yo no sé si Belano y Lima, encontrarán a Cesaria, pero por juzgar del libro o lo que queda de el, creo que están cerca de hacerlo. Suena mi celular, me demoro en contestar, llevo muchas cosas en mi morral. - ¿aló?. Desde el otro lado de la línea suenan varias voces y ninguna de ellas responde a mi llamado. Doy unos segundos más, para ver si contesta alguien, hasta que logro escuchar “yapo cabros, alguien de nosotros intenta de tener una conversación seria por celular.”
- ¡aló! (con voz rasposa, imitando alejo y valentina) ¡aló!, ¡aló!, ¡aló!, ¡aló!, hablo con el teniente risitas.
- ¿aló?, ¿quién es?
- Mire, se comenta y no soy un hombre, que siguen los rumores, pero quiero saber, ¿donde puta, se encuentra mi teniente?
- ¿flaco?. Tratando de reconocer la voz. La verdad no muchos de mis amigos wuebean con ese tono de voz.
- Pilladísimo. Suelta una risa wueona, que solo hace cuando esta volado y me hace soltar una a mi, cuando resuelvo este misterio. – ¿Donde diablos estas?
- En la ex plaza fin del mundo, leyendo. Respondo.
- Pero wueón, que mierda haces leyendo, con este calor. Oye, estoy cerca de tu casa, te paso a buscar luego, pero ahora, ponle 15 minutos más, porque no estay en tu casa pos, wueón.
- … y ¿con quién andai?
- Con mis compañeros de curso, pero fue una pésima idea. Ya compadre. Te corto. Nos vemos en 15’.
Al momento que corto, unos niños, que vienen como un ejercito de piratas, tratan de tomarse mi banca. Evidentemente no están en este mundo, pero tampoco en el de los piratas, todavía no reconozco o descubro que realmente son, pero veo que mi duda no los detendrá y mucho menos sus padres y sus nanas. Dos mundos, completamente distintos. Si yo, estaba lejos del mundo de esos niños, estos parecen ignorarlos, aunque sea por dos o una hora al día, puedo comprender su cansancio. Un niño, que no debe superar la altura de mi cintura, trata de amenazarme con una rama. Por un rato guardo a Belano y a Lima a descansar de su intensa búsqueda y trato de unirme a su  mundo. Sin querer caigo en el propio y chocan estos dos mundos. Al parecer, el teniente galáctico, comienza a salir de mi boca y toma el control de mi cuerpo, y mi mano, busca rápidamente mi escudo de megnamita. Que es, solo un componente que se puede encontrar, en el planeta Zhdertwilko, que esta ubicada, en la galaxia Fridnes. Conocida por tener dos soles azules cristalinos en su centro, uno de los lugares más hermosos, que conozco. Los soles cuando atardecen en sus respectivos planetas, dan unas tonalidades calipsos, hasta llegar al violeta. La gracia de la Megnamita, es que, es tan dura como el acero, pero liviano, como un cartón piedra.
Los niños, han tomado el 60% de la banca. Se han llevado mi arma y aunque mi escudo sea de megnamita, un hombre solo, no podrá aguantar tanto tiempo, frente a este gran pelotón. Pero mi caballería llega justo a tiempo. Me tira un arma de fuego primitivo una capsulas de humo. Los niños son llamados por las personas que están a su cargo y como quien deja en pausa el juego y lo deja por otro, los veo alejarse. El flaco me dice que encienda los cigarros luego, que me los pasó con el encendedor; después me pregunta que hacía jugando con niños. – Naa, una vola. Le respondo.
La hora mágica empieza a imponerse, anunciando, que ya se acaba la tarde, pero quedan 30 minutos o menos, para que esto ocurra definitivamente. Pero son los últimos 30 minutos más hermosos del día y la naturaleza cambia el color, para avisarte. Pienso en los niños, que veo sus siluetas, en el fondo del parque. Jugando, escalando, riéndose y es imposible no querer estar en este mundo. No querer estar vivo. Cambio rápido el pensamiento, porque me encuentro cursi, fue demasiado. Miro por un instante a los ojos de mi amigo, su ojos brillan, en un tono naranjo.
- Oye me acompañai, al zapatero, antes que cierren.
- Yapo. Le contesto.
Envidio un poco la vida cotidiana que tiene el flaco, en esta ciudad y dudo, que algún día logre estar así, como dueño de casa.
Lo bueno de andar en bici, en esta ciudad, que puedes llegar a todas partes en 15 minutos. Recorremos por la calle del hospital de la mayor, hasta topar con Pedro de Valdivia, mucho antes de llegar a la esquina con España. Hay una garita, junto a un paradero de micro, ahí está la zapatería del flaco, cliente frecuente de su época punk de esplendor. Aunque el flaco, jamás, dejará de ser punk, solo se desilusionó de los que también lo eran. No estuvimos más de 5 minutos y quedaron para dos días más. Los postes, ya se tomaron la noche y lo acompaño a su oficina. Andes con Av. Alemania, frente de la petrogas que hay ahora. Deja la bici junto a un poste y saca la mochila. De la mochila, saca una especie de pajaritos, pero que son de metal. Lo introduce en una botella con bencina y espera que el semáforo de en rojo y pone play a su teléfono. Es ahí donde ocurre la magia. Para los conductores que les toque perder el tiempo en un semáforo en rojo. Tiempo muerto. Un tiempo de 1 minuto con 45 segundos contra reloj, que solo esperan en llegar antes a sus casa y seguir perdiendo el tiempo, pero en sus casas, junto a sus familias. El flaco, hace que no sea mortal la espera,  solo por unas monedas, solo si ellos quieren. El problema, es que los conductores lo saben. El flaco hará igual su show, incluso, si en esa pasada no reciba nada y toman esta información a su favor. El flaco recoge las chauchas que le dan y viene al bandejón central, donde estoy yo y sus cosas. Me pide que le encienda un cigarro. De su mochila, saca una botella de agua, donde toma un sorbo y me convida. Las luces de los autos, se van trasformando, en una danza extraña, donde todo se va sincronizando, el ritmo, los pasos de los peatones. La gente que se baja de la micro, con la idea de ir a sus casas, pero se encuentran con el flaco, haciendo una danza, haciendo figuras en el cielo, los pájaros de fuego vuelan, los niños de los autos, cuando ven al flaco, se maravillan y por 1 minuto con 45 segundos, desechan la idea de ser doctores, o de ser ingenieros, de ser detectives y solo quieren hacer lo que el flaco hace. Señor del fuego. Guerrillero de la noche. Domador de Autos. Revolucionario. Después de presenciarlo, nada es lo mismo y no me sorprende que quieran ser como él, pero él, no lo ve así, solo intenta mejorar el día a alguien, por un periodo, por un pequeño fragmento del día, de sus vidas y créanme, que cada vez que lo voy a ver, cuando él trabaja, lo logra.
- ¿Cachaste quien estaba en el auto blanco?
- Ni idea, ¿quién wueón?. Contesto.
- Te acordai, de esta mina, como era que se llamaba…
- ¿quién, po?
- Esta, que estaba en el colegio, y que era de la generación de tu hermano, una morena de ojos claros
- ¿la Josefina?
- No, po. La otra, la que quedo embarazada de este pelmazo, ¿cómo se llamaba él?, puta mi memoria esta como el pico.
- Ah, ya sé, de quien estay hablando, de la Paulina Zalazar.
- Si ella misma. Hace un tiempo que no la veía, ¿qué es de ella?
- Creo que esta en conce. Estudiando psicología.
- Mira, que bueno saberlo. Cualquier día de esto, me da una depresión.
El semáforo da rojo de nuevo. Prende fuejo y sale a dominar a las bestias. En eso, siento que alguien me toca mi hombro y escucho “… y tu, ¿desde cuando que estas acá?”. No alcanzo ni a darme vuelta, cuando ya reconozco la voz de la Romina. Quien se ve acompañada, por un tipo alto, moreno, que no dice nada. Ella salta y me da un abrazo fuerte, como por todos los días que nos habíamos dejado de ver. Sus ojos son tan negros, como la noche y me es imposible no perderme en ellos.
- Yapo, dime. ¿desde cuando, que andai por acá?
- No sé, como unos 4 o 5 días. Respondo.
Su mano esta junto con la mano de quien la compaña, pero la suelta, cuando me doy cuenta de esto. Este encuentro si que no me lo esperaba. Los tres nos quedamos en silencio y si esto sigue así, solo terminará mal. Rompo el silencio y saludo a su nuevo pololo, creo. Este me estrecha su mano, fuertemente y solo me dice Eduardo.
- Si, cierto. El es Eduardo. Eduardo, el es Nico. Nos presenta
- … y ¿en que andan?, les pregunto.
- No mucho, estábamos en el mall y ahora vamos para mi casa.
- Que bueno…
En eso llega el flaco, que termina y saluda a Romina y a Eduardo. Ella nos pregunta que vamos hacer en la noche, respondemos que no sabemos
- Oye y tu, ¿por qué no me has llamado?. La última vez que estuviste, tampoco te vi. Cuado supe que estuviste, ya te habías ido. Mi mamá, me ha preguntado, por ti y quieres que la vallas a ver.
- Si, es que he venido por poco tiempo, y se me hace corto.
Eduardo mira la hora y a Romina. Ella dice que es muy tarde y se tiene que ir. Nos despedimos y me dice que valla a su casa, me da un beso y los veo irse, por la vereda hasta desaparecer. En ningún momento, mira atrás.
- ¿cuál es la idea de mostrarte todos sus pololos?. Me dice el flaco.
- No cacho. Pero pretende que la valla a ver.
- … y ¿vai a ir?
- No. Si quiere verme, que me valla a ver a la casa de mi mamá
- Pero tu sabí, que eso no va a pasar
- Tan seguro, de cómo la voy a ir a ver a su casa.
- Puta la mina rara, te anda diciendo que te quiere, pero no puede estar sola. Já, es una perra. Disculpa
- Si esta loca. Yo no cacho, que onda, esto, fue totalmente innecesario. Yo no tengo porque saber de todos sus pololos.
- Y ¿qué pasó con el otro?
- Ni idea.
Estamos una hora más y después, vamos al frente(bencinera), para ver si le cenisillan las monedas. El flaco, llega con la suma de 6.440 mil pesos. Me invita a tomar once a su casa. Paramos en la esquina de su casa a comprar una bebida de imitación. En su casa, pasamos al patio a fumar un pito, después su mamá, nos llama para tomar once, el flaco responde que enseguida. En el pasillo, la Caro (hermana chica del flaco), le dice, que en el super, están regalando frazadas de polar. El flaco me queda mirando, sin entender, y yo solo me encojo de hombros, la caro insiste que es verdad y nos explica, que cuando estaban comprando, los tipos, se lo metieron al carro, en eso aparece la tía, y dice, es verdad, nos dieron las frazadas. Pero es imposible, reclama el flaco, la caro corre hacia el comedor. La tía, nos dice, ya paren con las especulaciones, a la mesa.
- Pero mamá, eso es robo, de seguro, el tipo que venía, después de ustedes, las compro. Insiste el flaco.
- ¡Ya!, a la mesa. Nos dice la tía.
Ahí estamos, en la mesa junto a toda su familia. Los tíos, la caro, la abuela del flaco (una anciana, que esta cerca del alzheimer, que alguna fue cuica y que es seca, para el piscosaour), y la sobrina. El flaco, pregunta por su otra hermana y le contestan, que está en su pieza y que esta cansada. En la tele, dan una película de steve Seagal, donde sale pateando y disparando a medio mundo, la abuela, pelea con su bisnieta, que no tiene mas de un año, porque esta no la pesca. Luego, ella, comienza a llorar, porque no quiere estar sentada, al lado de la abuela. La tía la sienta en su regazo y me sorprendo de cómo alguien tan pequeño, tenga la habilidad de manipular a su antojo a las personas. Después empieza hacer unos pucheros, por una rebanada de pan, que ella no alcanza a tener. La tía, comienza a golpear sus manos, contra la mesa. Golpea la mano derecha y la gira hacia la izquierda y luego a la derecha, golpeando su mano izquierda, luego la mano izquierda, va hacia la izquierda, y golpea la mano derecha, así sucesivamente, por una serie de repeticiones, que esta como unos dos minutos. Me doy cuenta que estoy pegadísimo mirando a la tía. Después veo al flaco, con medio pan en su boca, que esta abierta, mirando a la tía. Aguanto la risa y lo golpeo, para que despabile. Intenta no reírse. Comemos, como desesperados y nos vamos a su pieza. Ahí le muestro unas imágenes una película, “ashes and snow”, una de las películas más bellas y más pegadas, que he visto en mi vida, pero somos interrumpidos por la caro, que nos deja a su sobrina, para que la miremos un rato. El flaco se queja, pero la recibe. Toma a la cabra chica y la deja en el suelo, junto a él.
- Un día de estos, me va a dar la wuea, y le cortare el pelo. Le dejaré un mohicano y después se lo teñiré rosado. El flaco sonríe, mientras le acaricia el pelo.
- Oye, tení que cuidarla y enserñarle, wueas bacanes, para que no salga, como las típicas pendejas rubias, que había en el colegio.
- Concha su madre, no lo había, pensado. No wueón, eso no va a ocurrir.
- Ojalá, porque tiene antecedentes y también, no quiero verte después, en unos 15 años, celebrando un cumpleaños, donde está lleno de pendejos, que están babosos por comerse a tu sobrina, y eso no es todo. Se comen toda tu comida, se toman todo tu copete y tu, tení que levantarte temprano y querí puro acostarte y estos wueones hacen ruido; y por último, tratai de conversar con estos wueones, porque tal vez uno de ellos sea el futuro pololo de ella y la conversación va a ser mas o menos, así: “… y tu, ¿qué querí estudiar? Y este te responde: no cacho tío. Creo que voy a ser dj”.
El flaco se ríe, mientras juega con la pequeña.
- Si, wueón, tenemos que impedir esto. Esa, es la peor edad del ser humano, uno debería dejar de existir, a esa edad, y volver a los 17 u 18.  Algo así. Si que yo cacho, que cuando esta cumpla los 12, le pondré a Nietzsche y le contaré que Dios, no existe. Yo sé, que no es lo ideal, pero por lo menos la pendeja, nos va a salir más inteligente y le preocupará otras cosas. Después la mira y sigue jugando con ella y le dice – Así me saldrás una mina súper inteligente y vas a tener como 5 amigos nomás, pero serán los 5 mejores amigos que tendrás en la vida y no necesitaras más.
- Amén.
La cabra chica se ríe sin entender nada y hace un gesto con la cabeza de aprobación. La hora pasa y más tarde salimos, a fumar de nuevo. Me comenta que va a plantar de nuevo, para septiembre y que lo que estamos fumando ahora, es de la planta pasada. Seguimos así, por mucho rato, hablando de mujeres, de ojos bonitos, de piernas locas, de mujer hermosa, de Pocahontas y de tantas otras. De la vida, del futuro y la muerte. Recordamos a Ricardo, que murió en el verano y de la situación tonta, que ocurrió. Nos despedimos y me voy para mi casa. En el camino, recorro Av. Alemania, por todos los bares que hay, yo hace años atrás, estaba en esos lugares. Ahora hay otro tipo de gente. Tal vez, yo era otro tipo de gente. La luces van y vienen y mi celular suena que me ha llegado  un mensaje de la Romina, que me dice que esta sola en su casa, quiere que conversemos, pero le mando otro diciendo que no hay nada que conversar. Ella insiste y le digo que salga en 5 minutos a la puerta de su casa. Ella está llorando y me dice que me extraña. Yo solo le beso la frente y le digo adiós y creo que tenemos que decir adiós definitivamente. No la puedo esperar, si es que ella no quiere esperarme. La dejo atrás, no miro, porque si lo hago, esto lo estaremos haciendo mañana y mañana, quiero irme a Licán, por unos días, a escribir, a beber, a fumar y si todo sale bien… tal vez quien sabe. No quiero asegurar nada.

lunes, octubre 17, 2011

Desencuentros Pasado De Medianoche


Ella Fitzgeral suena de fondo; hace un poco de frío, pero no es preocupante. Una cosa es cierta. Louis Armstrong, suele aparecer en un par de canciones. Paseo por calles, que son parte de mi pasado y casas, donde pase mucho tiempo, pero que sin duda, son parte de mi pasado; la verdad es que todavía suelo imaginarte, que vas aparecer en tu ventana y me gritas: ¡bajo al tiro! y te quedo esperando, como alguna vez te espere y nos quedamos conversando toda una vida, hasta que se apagaba con un fugaz y eterno beso.
Esta ciudad esta muy cambiada, me impresiona lo grande y la manera, de ya no conocer a nadie, aunque, debo admitir que me agrada esto último. Es como si la ciudad y yo, fuimos creciendo, tan rápido y tan lejanos, que nos fuimos convirtiendo en extraños. Tal vez sea esta última frase, lo que resuma todo. Ya no la conozco y ella a mi tampoco, pero me agrada que todavía no se halla dado cuenta, como lo hice, ya hace dos cuadras mas atrás.
Pedaleo, pedaleo más enérgico, y el viento, golpea mi cara, solo con la idea de ir avanzando. Subo por San Martín, hasta chocar con los Conquistadores y el perro que me sigue, desde hace más cuadras, de la frase que resume mi vida, comienzo a disminuir la velocidad, para que el perro, no se exija mas, hasta que paro, para que descanse. Me lo agradece y lo espero. No puedo dejar a mi compañero de viaje, no podría y doy fe, que él tampoco lo haría. Sin darme cuenta estoy en el puente, el que esta al lado de la empaná. El perro recorre, por si pilla algún charco de agua o alguna fuga de agua, en los regaderos. Veo que se encuentra con alguien, que de mi posición a la me encuentro, no distingo con claridad, pero que al parecer ya se conocen bien. Se ve feliz de haber encontrado a otro ser vivo que lo conozca, a estas alturas de la noche. Después de un rato. El perro y su antiguo compañero, se dirigen directamente, donde estoy yo. Enciendo un cigarro y espero que vengan hacia donde estoy. El perro camina con toda propiedad, como si fuera dueño de casa a presentar a las visitas. -kiu. Me dice y que viene acompañado con un sutil movimiento de su cabeza, que reconozco por amigable. -kiu, ¿cómo estamos?. Respondo. La iluminación, que hay en el lugar, son las del pasado y hace que brillen sus aros, que tiene en la oreja, pero que me llaman la atención, por su forma cilíndrica, que no veía de hace años.
- Tení un cigarro comparé.
El perro nos queda mirando y mueve su cola, feliz de que sus amigos, estén interactuando y se nota que cree que esta haciendo algo bueno en el encuentro, bueno, quien sabe, tal vez tenga razón, nadie quiere estar, no acompañado a estas alturas de la noche, aunque sea un rato. Le paso un cigarro, cual enciende al instante. El fuego, hace que pueda ver sus facciones. Es mucho más flaco de lo que creía y tiene unos bigotes y barba larga, de chino antiguo. - Gracias. Se da media vuelta y gira en dirección al canal. - ... y
¿qué estai haciendo por acá?, me pregunta.
- No mucho la verdad, reconozco el pasado un rato. Me queda mirando, como si alguna vez él hizo lo mismo o que esta atrapado haciendo esto, en este instante. El silencio se hace eterno. Sin decir nada, comenzamos a caminar, por Pablo Neruda y doblamos por unos pasajes pasado a Inés de Suarez, antes de llegar a la picada, hasta topar nuevamente por San Martín. De ahí llegamos a la plaza de los campeones o del barco fantasma, como algunos suelen llamarla. Una calle más arriba de Francisco Rojas. Dejo mi bici, apoyada junto a un árbol. El loco, el cual desconozco su nombre todavía, saca un frasco y me pregunta si tengo papel. Reviso en mi bolsillo y ruego por tener, hasta que los encuentro y le doy uno. Comienza armarse un pito, me dice por los cigarros, lo que me parece un trato mas que justo. - oye y vo, ¿de aonde soi?. Me demoro en contestar, siempre he sido malo conociendo gente nueva.
- De los pasajes al frente de la estrella, ¿cachai por ahí?
- ¿cual de los tres que hay?. Me devuelve la pregunta.
-La que se llama "lago todos los santos". No me mira pero mueve su cabeza, como recordando la calle. Su concentración y la mía, están en sus manos, mientras enrrola el pito, que en unos momentos, es llevado a su boca. El movimiento de su lengua, es delicado y con precisión, pasa sus dedos, como haciendo la prueba de calidad y me lo pasa. - Fuma tú, primero. Me dice y me lo pasa. Tomo el encendedor y me fijo en el sonido de la piedra y como se va consumiendo el papel. Aguanto la respiración y se lo devuelvo. Nos quedamos observando al perro, que hacía a nuestros pies, durmiendo y cuando nos damos cuenta, que los dos estamos pegado, mirando al perro, nos reímos. Comienza a llover y miramos el cielo y asumimos, que todavía tenemos tiempo, para terminar de fumar y encender otro cigarro. De ahí, como era de suponer, empezamos hablar del pasado, para ver si teníamos que algún personaje en común, pero ninguno del que nos hallamos acordado.
- ¿pero, tu erí de Temuco, no cierto?. Me pregunta.
- Si po. Respondo.
- ... y ¿conocí a la flaca?. Esa que vive, también en ese pasaje.
- ¿Cual flaca?
- La de la casa, donde hay un auto blanco.
- ¿un chevrolet?. Le pregunto
-No me acuerdo si era un chevrolet. Pero una flaquita, de pelo largo y ojos café claros.
- aaa... si, ¿una mediana?. Todavía no muy seguro si hablábamos de la misma persona. 
- Si ella misma
- ¿La Flo Alarcón?
- Si. Ella es, es ella. Luego se ríe, fuma con todo pulmón y me lo da. Luego desvía la mirada, en el poste de luz, que hay cerca nuestro. Termino por matar el pito y le paso un cigarro. Me comenta que conoce a la flo, desde que eran niños e iban juntos al pre-kinder y como uno puede conocer a gente de toda la vida y como un día; uno empieza a perder la costumbre de no verlos, hasta convertirse en dos desconocidos. Se podrían encontrar en la calle y no darse cuenta de que se cruzaron y ni siquiera  se pudieron reconocer, incluso después de verse todos los días en la época de colegio. 
En sus ojos noto cierta tristeza, pero sonríe y esta tranquilo hablando de ella. En eso mientras me lo dice trato de acordarme, cuando fue la última vez que la vi o supe de ella; y se me vienen tantos nombres y rostros, que tal vez, ya no son los mismos y me pregunto, si a ellos, también les pasará lo mismo que a nosotros dos y también sé, que hay otros, que ni siquiera me acuerdo, pero se que están en algún lugar en mis recuerdos, que sin duda están en antiguas fotos, que mi madre, suele guardar, con otras fotos del pasado, pero que no recordamos, porque se nos olvidan que están. La lluvia para y el viento sopla fuerte y nos tratamos de abrigar con lo poco que tenemos para abrigarnos. Los pájaros revolotean en las copas de los arboles, tratando de protegerse de lo queda de noche.
En eso nos despedimos diciendo, que ojalá nos encontremos por ahí y sin duda lo haremos, en esta ciudad te encuentras con todo el mundo, en un momento a otro y seguimos nuestros propios rumbos. Dos auto-exiliados  naufragando en un barco que creen conocer.
Por cierto, su nombre era Juan, pero eso no lo supe, como en dos semanas más, cuando nos volvimos a encontrar, pero que ahora no tiene mucha importancia. Ya es tarde y pasaron otras cosas, antes de nuestro encuentro, que ya contaré.

miércoles, noviembre 17, 2010

Paulina (Parte IV)

Tocan el timbre desesperadamente. Rápidamente vuelvo abrir.

- oye, contesta el teléfono - Me dice el jota.

El jota, la coni, la carla, la negra y el pelao, en la puerta.

- Puta… perdón… no cache - Le respondo

Se sientan en el living. Estamos nuevamente como todos los meses. La negra va al balcón, donde estoy yo y me pregunta como estoy, que sabe que algo me pasa…

- No lo puedes ocultar, tienes los ojos menos mentirosos que conozco

- Puta… no cacho bien. Terminamos con la Paulina y no sé. Estoy como si no me afectará, pero en cierto sentido si.

- Pero… ¿cómo así?

- … y tu ¿Cómo estas?, ¿todo bien?, ¿cómo esta el benja?

- Si todo bien… ahí esta saltando por todas partes. -Le brillan los ojos cuando habla de él. –Cachay que el otro día el benja encontró una foto que apareces tu. Son de hace tiempo… cuando fuimos a Valpo.

- Hace tiempo…

- Si… hace bastante… si que el benja la tiene guardada. Lo peor, fue cuando se la mostró al Felipe…

Hubo un pequeño silencio, que es interrumpido por el cel de la negra, que lo saca del bolsillo trasero de su pantalón y sigo el recorrido hasta quedarme en su boca. Contesta. Se aleja de donde estoy, para hablar mas tranquila.

El jota con la coni, llegan al balcón, piensan en un momento que nos están interrumpiendo. Pasan al lado de la negra que discute por su cel.

- Me estaba contando la jaja, que habías terminado con la Paulina - Me dice la coni

- Sí… hoy en la tarde. Respondo

- … y ¿que onda?, ¿cómo fue la wuea? - Me pregunta el jota.

- Si no quieres hablar del tema, no te preocupes – Interrumpe la coni.

La negra me lanza una mirada a lo lejos y la desvía para poder seguir conversando.

La noche esta despejada y de lejos se ve un tumulto de gente llama la atención de la coni. El jota se pone a un lado de la coni que esta mirando al tumulto con una concentración impresionante y luego tan fácil desvía la mirada hacia el mar de luces que se estrella con el mismo horizonte.

- Creo que fue grave el accidente – Dice la coni algo distraída.

El jota pasa delicadamente su brazo bajo el hombro de ella. No se miran, ni reaccionan. Se escucha el pelao del living ofreciendo uno. La coni con el jota entran. Los sigo. La negra me hace un gesto de espera, pero la discusión tiene un tiempo más y me dice que va al tiro. Le pregunto si esta segura. Solo hace el gesto con la cabeza.

En la radio suena “bienvenidos al tren”. La Carla comenta lo mucho que le gusta la frase “recoge tus cosas y largo de aquí”. El pelao de adelanta diciendo – Al nico ahora no le debe gustar mucho. La jaja y él se ríen. Llega la negra y la Carla le pregunta si todo esta bien.

- Sí. Todo bien – Responde.

- ¿Segura?

- O sea… peleé con el Felipe de nuevo, pero todo bien.

- Ya… para que nos vamos a poner tristes, si podemos hacer todo lo contrario – Se adelanta el seba.

La vida da vuelta de mano, en mano, todos tratando de darle un beso a la vida, que resbala y vuelve de cuando, en cuando y las risas con un poco de valentía saltan y bailan junto con el humo y la música y con este, bailan las horas y gana el cansancio.

Me quedo con la negra en el balcón solos y me pregunta, que hubiera pasado si nunca le hubiera presentado al Felipe. Se detiene el tiempo y todo a su alrededor nuestro. La tomo de mi regazo y se acurruca, como un niño y comienzo acariciarle su pelo y con mi dedo voy dibujando su rostro…

- Creo que hubiera sido un poco así… como estamos ahora.

- y ¿Paulina?, ¿crees que terminó para siempre?

- Paulina esta muerta.

Me mira sorprendida a mi respuesta – Pero no puede terminar así. Dale otra oportunidad… como a mí…

- Cuando salió en la tarde. Me fui al balcón a ver si esto podía cambiar. No quise bajar… y nos quedamos mirando a la distancia…

Se aparece la cara de Paulina a contraluz y me quedo en el reflejo de sus ojos. Esos ojos donde me podía ver reflejado y me refleje tantas veces….

- … y ¿qué pasó? – interrumpe

- Ella me mira desde lejos y levanta un brazo y me lanza un beso a la distancia… yo… yo trato de advertirle con los brazos… pero ella no entendió. No pudo…. Un auto rojo venía rajado y se pasa el semáforo y solo escucho el ruido de la llanta contra el pavimento… Salgo y ahí estaba. Llamo a su familia y la acompaño hasta el hospital. Esta muerta. Así…

- Por eso no contestabas el celular…

Me abraza con fuerzas y me besa. Nos comenzamos a desvestir y me aferro a sus pechos, a sus tiernos pechos y ahí nos quedamos. En la oscuridad y silencio eterno, como ahora lo esta Paulina.

Paulina (Parte III)

Nueve meses atrás. Un viernes como hoy, en un carrete del seba, que paso la tesis, tocan el timbre, voy y abro la puerta, estaba la flaca, hermana de la jaja, con una amiga de ella. Era hermosa, pero estaba curao y soltero, encontraba hermosas a muchas gente del carrete, si que no confiaba de mis instintos ahora, no del todo, por lo menos. –Pasa flaca, tanto tiempo. – Nos damos un abrazo fuerte y largo.

La flaca, en un principio vivió conmigo. Era mi mejor amiga, desde que tengo uso de razón, fuimos compañeros de colegio y cuando nos vinimos a Santiago, arrendamos depto los dos. A mitad de ese año, el seba mi mejor amigo de la U. También sureño. Se fue de la pensión y comenzó a dormir acá, hasta que encontrara algo. Después de un tiempo cacho que no tenía que buscar mas y se queda. Nos adaptamos bien los tres. Hasta el años siguiente. A finales de ese año, la flaca avisa que la jaja el próximo años se venía con nosotros. Así el seba conoció a la jaja. Que en realidad se llama Romina.

El primer momento que seba vio a la Romina, con el nos estábamos sacando un pito de bienvenida. Fumamos toda la tarde, un día hermoso. Todavía hacia calor. Quedamos muy volados, con el seba y la flaca, empezamos analizar los comerciales y hablar de cosas chistosas, la Romina solo se reía, no hablo mucho, no podía tampoco. De ahí la molestamos un rato y el seba le dijo que le iba a decir jaja mejor, porque estaba tan volado como para acordarse del nombre. Ese mismo año la flaca se devuelve a Temuco, se dio cuenta que quería estudiar allá. Ahí comenzó otra etapa.

Desde ahí ese tiempo que la flaca no volvía al departamento, volvimos a estar por un par de días los cuatro juntos. Si que las hice pasar. Conversamos arto rato con la flaca y su amiga, hasta que me reconoció.

- ¿ustedes se conocen?

- Sí, creo que si, dice ella.

No sabía quien era, trataba de acordarme, una mujer tan rica no la podía olvidar así.

- … a ti ¿dónde te he visto?. –repite.

- ¿En la comisaría hoy?. – respondo.

- Oh, cierto. ¿cómo estas?, ¿todo salio bien, o no?. –me dice la flaca

- Si bien… si bien, significa que me robaron el compu y los pacos van a ver que pueden hacer… si, bien.

- Chuta… lo siento. –me dice su amiga – Pero ¿el compu, tenía seguro?, ¿los llamaste?

- Sí… los llame…

- … y ¿qué te dijeron? – pregunta la flaca.

- ehm… que no tenía seguro con ellos, si que dejara de insistir…

- Puta nico… jajajajaja, que tení mala cue’a.

- Ahora me acuerde (interrumpe). Tu erai el del club de video.

En ese minuto todo vuelve a mi de golpe. Ese episodio todavía lo tenía fresco en la memoria, no había pasado tanto tiempo. Un par de meses atrás. Volví a ver a Paulina , conversamos un rato mas, de cosas, si al amigo que le había comprado la película, si le había gustado, cosas banales.

Empezó el baile y nos separamos, estuvimos un par de canciones juntos, pero no había química en el tema. Nos volvimos a separar, hasta pequeños encuentros en la entrada y salida del baño, pero estábamos torpes y borrachos , que en una, esperando para poder entrar, comenzó esos silencios incómodos, ya no sabíamos donde mirar para no enfrentar el fracaso. Hasta que nuestras miradas se encontraron y reímos. Nos reímos un poco de nuestros estados y para matar el silencio. Salen del baño. Entro al baño primero. Estaba antes. Salgo. Entra ella. Me dice antes de entrar que la espere, para poder hablar mas tranquilo. La espero.

Cuando sale comenzamos a conversar a fuera del pasillo para entrar al baño. Nos interrumpían a cada rato. Me pregunta si vamos a la pieza para estar mas tranquilos. Me agarra de la mano y me levanta.

Estando ahí, me saco un pito y le pregunto, si quiere fumar. Acepta. Seguimos conversando, en un principio de películas que le había recomendado. Me cuenta que volvió y que vio la mayoría.

Dice que me conocía un poco por estas, me analizo, en muchas cosas tuvo razón y me dio miedo. Luego risas. Nos reímos bastantes y se pasó la noche. Con esto y lo curado y lo volado. Al día siguiente era el cumpleaños de la flaca.

Se lo celebramos en el departamento. Volvió a venir, de ahí todo fluyo y una cosa llevo a encontrarnos a media luz y borrachos y felices y todo fluyo.

Me atrape en su cuello y las curvas de su cuerpo. Su mirada fija y profunda y en el brillo de su pelo. Todo fluye…

-Timbre.-

Paulina (Parte II)

El sol atardece de a poco y un haz de luz que llega a mi cama me acaricia y me despierta. No siento mas ruidos que mi respiración. Se abre la puerta. Entra Paulina con un par de maletas, nos miramos un largo rato, pero el silencio era hermoso y nuestras miradas se pierden y me acerco a ella, solo me sonríe.

Me encanta la Paulina a esta hora, refleja ternura y calidez a través de su pelo y cuello. Pero no decimos nada, porque no hay nada que decir. El silencio va de la mano y sabemos que va a pasar y no hacemos nada. Yo no hago nada.

Solo atina a una especie de sonrisa, pero sus ojos no mienten, nunca pueden y me besa la frente. La acaricio y recorro su cuello, pero da un paso atrás y la dejo ir.

Me da rabia, porque me siento indiferente a su partida, a la mía y a la vida misma.

Me acerco rápidamente al balcón , ya de noche hacemos contraste la ciudad y yo, y al mismo tiempo nos conjugamos y nos somos indiferentes, cada cual a su ritmo, pulso y luego nos encontramos con un cigarro. Recuerdo como conocí a Paulina. Un martes de invierno en un videoclub del centro. Mi fascinación por las películas me llevo hasta allá y la falta de decisión hizo que tuviera 10 películas bajo el brazo; cuando finalmente decido que voy a llevar, entra ella y me confunde con unos de los tipos que trabaja en el lugar. Claro, me ve ordenando y se me acerca y pregunta “¿qué película le recomiendo, para un amigo cinéfilo?”. Me río y le digo si es realmente cinéfilo, porque en esta ciudad quien no lo es. Sí –responde, un poco molesta, por la situación y mi gesto entre risa y confuso y la lata de decirle que yo no trabajaba en el lugar contra lo segura y apurada que se veía ella. Dejo lo que estaba haciendo y empiezo a buscar, le doy varias: Fellini 8 ½, Week End, la guerra de los botones, unas mas Indie, Garden State, Smart people, Shirk, Me And You And Every We Know, otras mas conocidas: New York I Love You, El Secreto De Tus Ojos, La Ciencia Del Sueño… y le dije, elije.

Algo ya molesta y desconcertada, me contesta: - ¿pero cómo?. Si por algo estas acá. Le sonrío, y camino, me sigue. – Yo no puedo… de hecho estoy en la misma, no se que llevar, pero Me And You, And Every We Knows, creo que no la debe cachar… y de seguro le gusta. Si no es así, dile que te la devuelva y ve la. Tal ves a ti te guste. Ahora me doy cuenta, que me muestra la misma sonrisa de hoy.

- Disculpa. No cache… pense que era’i

- Filo, le puede pasar… bueno, no cacho muchos casos, pero vemos que pasan….

- Perdón, pense que me estaba’i agarrando pal’ webeo y de hecho una amiga me esta esperando…

Le sonrío nomás, me quede sin decir…

- Gracias, te pasate… disculpa, ¿cuál era la película?

- Esa

- Vale… ah, si… - duda el movimiento. –Paulina, por cierto.

- Nico… dime Nico.

- Ehm… oye… -Suena el celular. Contesta. -¿aló?... si. Si, salgo al tiro… sé que es tarde ya… pero. Bueno, salgo al tiro. Sí, ya chau… ehm. – Me queda mirando fijamente. –Lo siento, me tengo que ir. Nos vemos.

Camino hasta la caja y salió. No la vi, hasta un par de meses.

-Timbre.-

Paulina (Parte I)

Apago el cigarro. Tengo 15 llamadas perdidas, atiendo la puerta, es el Seba con la Jaja.

- Wena nico wn, ¿cómo estamos?, ¿ah?. – Me pregunta el seba.

- Descargado de amor niquito… así me gusta. – La jaja me da unas palmadas en la espalda y entra.

Pasan como si estuvieran en su casa, bueno de hecho, lo era. Hace dos meses que se fueron. Vivíamos los tres, pero ya era hora que su relación y la nuestras en general, pasarán a otro nivel y etapa. La verdad no había privacidad, eso siempre fue molesto, para cualquiera de nosotros, pero cuando dejo de serlo, nos empezamos a preocupar. Pero la verdad estos dos no son nada discretos.

- ¿dónde esta el pisco? . –Pregunta la Jaja, abriendo las puertas del desván. – No lo pillo, ¿te lo tomaste?

- Búscalo al lado, de donde esta el horno. –Le grita el seba desde el living. –Este wn, nunca cambia, desde que estábamos en el colegio que hace la misma. Yo no cacho, como nunca cachaste, cuando vivíamos acá.

- O sea ¿qué siempre tienen un pisco de reserva?

- Bueno, nunca esta demás… - le contesto.

- … oye nunca esta demás, ¿dónde esta?. –me pregunta el seba.

- Se fue.

- Pero va a volver temprano, porque se va a perder, la mejor parte. –me pregunta la jaja.

- oye, lo encontraste. –el seba le comenta a la jaja. –porque si es así, traeme tres hielitos, porfa.

Se escucha como la jaja, saca tres vasos y empieza a servir una por una. Como caen los hielos y como hacen shhhhhhh…. De la bebida. Entra al living, mientras, seba pone música en el computador y pregunta “que pongo”, para que esto no parezca cumpleaños de quinceañeros.

- Norah Jones, para crear el ambiente, para que cuando llegue la Paulina… - Me dice la jaja.

- No te preocupi, si no va a volver… ella se fue de la casa. Terminamos.

-Timbre.-

jueves, noviembre 04, 2010

Tarde de Calor

Huele a cemento mojado, bajo el fuerte sol, de inmediato me recuerdan a las piscinas municipales, que solíamos ir con mi hermano, cuando el tiempo no producían tanta sombra. El sol sobre nuestras cabezas, y ya no sé como refugiarme del sol y sobretodo del aire. Del aire calienta, que nos golpea tan fuerte que nos deja medios noqueados. Solución rápida, sentarse en el patio y compartir unas birras, con un amigo, fumando un poco, verde. Azul. Naranjo. Rojo. Violeta y cambia el cielo y va cambiando. Nos es inevitable, no acordarnos, de personajes del que fue y serán, de otros cielos e historias que alguna fueron importantes, y que ahora no son solo mas que un silbido en lo alto.
El día pasa eterno y comienza a oscurece, sacamos un vino y otros amigos, luego un asado, luego una mesa, luego tres hielos, luego mas risas, luego, aun mas risas...
Un amigo comienza un seria conversación, recordamos a Renato y como no esta entre nosotros. Espantoso grave.
-Por la culpa de un wueon, que lo atropello...
- Mas encima, al compadre no le hicieron nada.
- Pago un poco y al tiempo, se fue de viaje... onda... Caribe o Panamá.
- El compadre no debe tener un poco mas que nosotros, pero tenía mas plata que nosotros, como mejores abogados, mejor medico, mejor en comprar.
- Pero bueno, la vida es injusta. Pero al final, todos morimos... En eso, por lo menos, no se les perdona. Por último, podemos estar un poco mas tranquilo.
Luego miró al cielo, ya oscuro y a medias velas. El grupo se quedo mirando, en silencio. Un trailer a lo lejos, avisa que ya era un poco tarde, pero a pesar de todo, está agradable esta noche. Me fui, con la Rocío, caminamos caleta, bajo las lomas del mirasur, bajo los faroles; y mi farol favorito, esta vez volvió apagarse al pasar, y nos reímos mucho, porque le advertí que eso nos pasaría, y que siempre me va a pasar, al pasar y nos relajamos, y nos dijimos, cosas bonitas, como: amanecer, gota, picaflor, copihue, Nicanor, violeta, merquen, naranjo, sur. Nos miramos por un largo rato, y sus ojos de campo hielo, tan cristalinos, como el diamante y la sangre comienza a mover, como la vida y nos quedamos, bajo ese farol, apagado, encendido, mas apagado y menos encendido. Luego de eso. nos separamos, porque había que hacerlo, y sabíamos, que esto iba a ser así, porque no puede ser de otra forma, ya no se puede, ya es muy tarde, ya no nos atrevemos, ya nos encontrará, en un día o en una vida o en la otra o en tres pisos mas tarde, en una lluvia, en un campo florido, suspiro, suspiro. La veo de lejos, convertida en un gato, caminando segura, por la oscura noche y es dueña y se figura por los techos, rápida y pausada y es dueña de sus movimientos y sus ojos todavía brillan y se convierten de oro, ojos de oros, sus ojos de oro y nos atrapa. Me atrapa, pero no. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Yo no descifro al gato
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domingo, octubre 17, 2010

Cementerio de Volantines

A lo lejos se ve una figura caminando bajo los faroles, caminaba entre las penumbras de la misma ciudad, como si todo estuviera en un perfecto orden. La gente que va alrededor no miran a las caras y por lo visto no habrá un "hola", o "buenos noches" al aire y eso extraña de su tierra natal, un gesto al aire totalmente inesperado en la ciudad.

En la mano trae un pequeño sobre, que se aferra a el, como una guagua a su juguete; en la otra un encendedor zippo, que lo hace sonar al abrir y cerrar la tapa, mientras este sigue caminando.

En un momento para a sentarse en una banca y saca un cigarro y lo enciende con el aparato ruidoso. Queda allí sentado esperando que alguien llegue a su encuentro, pero pasan los minutos y nada. Sigue esperando, pero sabe que no llegará.
Empieza a jugar con el sobre; lo intenta abrir, pero algo lo detiene y lo guarda con cuidado en su morral y examina este movimiento, como para no olvidar donde lo dejó. En eso lo interrumpe un señor ya de edad. Usaba la barba larga y blanca. El pelo al igual que la barba era largo y blanco. Piel morena, como tostada, por el sol de tanto caminar bajo de él; tenía unos ojos cansados y algo apenado, como lluvia de invierno.
Me pregunta si tengo un cigarro. Le afirmo con la cabeza y le ofrezco uno. Lo toma y me mira por fuego, pero no me dice nada y su mirada se clava en la mía, una mirada de piedra. Reacciona, rápidamente y me sonríe y dice. - Acá esta la wueá. No quería aparecer. -Sacando el encendedor. Había un viento de primavera y le da la espalda. Gira nuevamente, ya con el cigarro encendido y me da las gracias.
- Antes que me valla, déjame decirte algo. Aprovechando que la ciudad esta dormitando, por unos minutos, ¿usted cree, que los sueños, son una proyección al nirvana?, porque escuche un poco... Mientras uno duerme, viaja, se concentra con el ritmo de la respiración y ese ritmo, cada vez debería ir bajando, conectando con lo primitivo. Se podría decir, que cada vez que se logra, uno retrocede o nos acercamos como al antejardín del nirvana.
Talvez la gente no tiene conciencia de como podemos atravesarla. A veces repetimos el viaje, y lo logramos. Otras empezamos de cero, pero lo intuimos.
Son pocos los que nos damos cuenta e iniciamos el camino de ahí conciente de esto, el viaje al antejardín y a la puerta. Dependerá de que tan concientes puedan estar, para romper la delgada línea.
El silencio comienza hacer incomodo y no tengo respuesta o comentario alguno, luego del profundo discurso. Fue también la puesta de escena del viejo, la mirada de piedra. Fue un disparo a quema ropa; en la cabeza. Fue un largo viaje a través de una mañana en el bosque. De fondo suena agua, sigo el sonido, este se acrecienta con cada paso, donde llego a un lago y a un bote. Lo recorría. Tal vez paso media hora o solo unos segundos...
- Creo que lo entiendo - le respondo. - Ahora lindo viaje. Me dice y se da media vuelta, desapareciendo en las sombras.
Saco otro cigarro y me doy cuenta que hay una tarjeta en el lugar que estaba... y la recojo.
Las nubes se apoderan del cielo y el viento se hace cada vez mas presente. Quiero saber la hora, pero las calles están desiertas. Suena mi teléfono. Mensaje de texto que dice: "c m iso tard, mejor me ire al toq al depto, Flo."
Es noche conversamos y comimos un poco, luego peleamos un rato y luego nos fuimos a dormir.
Me cuesta dormir y me acuerdo de las palabras del viejo. Me levanto de la cama y miro por la ventana y sigo el ritmo de la ciudad, que va y viene; y una pequeña luz va describiendo a la flo y me quedo pegado en ella. En lo tranquila que se ve y me pregunto si esta en lo cierto el viejo. Creo que su respiración baja de ritmo y la envidio y pasan los minutos y me cuesta conciliar el sueño, pero de a poco empiezo y me concentro en eso.

Sueño que estoy en un parque, se me hace familiar, pero esta todo muy distinto a lo que recuerdo. Creo que solíamos venir a jugar con mi hermano, pero ahora solo hay rastros de volantines en todo el lugar y es aquí donde vienen a parar. Algunos están enteros, otros solo sobreviven algunos pedasos de papel e hilo, que no deja avanzar, como si estuviera en una telaraña. me quedo inmóvil. Dejo de sentir las piernas. Comienza a llover papel de volantín, que hace dispersar todos lo hilos, que están conectado con todo y la lluvia se hace mas espesa y quedo en silencio, porque la lluvia me calla y me pongo a llorar en medio del cementerio de volantines. De un momento a otro, me doy cuenta que no estoy solo y se acerca un pequeño grupo de ovejas que me queda mirando y empiezan a comer papeles e hilos de volantín que me tenían atrapado. Logro pararme y comienzo a recorrer el parque. Las ovejas me siguen y con la lluvia, estas, se empiezan a teñir de diferentes colores.

El parque se hace cada vez mas grande, cada vez mas infinito. Y me encuentro con una caravana de dos camionetas y cinco caballos. Una de las camionetas, estaba lleno de gente rezando y la otra a un par de personas sosteniendo el féretro y nos cruzamos en el camino, sin decir nada, solo la lluvia.
Las ovejas comienzan a inquietarse y se dispersan en la niebla, quedando completamente solo de nuevo.
Entro a un túnel largo, que de fondo a una luz intensa, ceguecedora y la lluvia de papeles se hace cada vez mas presente y suena una multitud, como alentando a un equipo de futbol y la multitud dice "uufff"... como si se hubieran perdido un gol y empiezo a correr, desesperado, cada vez se escuchan mas fuerte, pero no logro ver nada, me empieza a faltar el aire y caigo a un mar de papeles, donde la mayoría decían "no creas todo lo que lees" y comprendo. Comprendo lo sucedido. Empiezo a caminar y todo el escenario cambia.
Veo al viejo que me saluda. -Diste un gran paso hoy. Pero te falta camino... supongo que tienes mas claro como hacerlo. Como llegar...
- Sí, le respondo. Sí.

sábado, septiembre 08, 2007

Va Y Viene

En mi mp3 suena working class hero y el sonido que con las ruedas del bus que va y viene, así me dijo mi madre cuando niño.
Son las luces de los autos y las estrellas que es aquí donde se ven como van y vienen, son recuerdos, momentos, es la luna, donde algunos dicen que se baña desnuda, pero en el fondo sabe lo que piensas, es cómplice y calla.
Recuerdas por la mañana, iras por estación central, talaganta, o si no, la 379 hasta la ciudad satélite o iras por Cumming hasta mapocho o mejor te sentaras a esperar, porque son solo 100 pesos y en 20 minutos, te pasan a buscar, pero en tu ciudad y la mía sería mas fácil.
Pero es mañana como eso todo va y viene.

martes, agosto 01, 2006

Viaje


Era de noche de pequeños, pero marcantes cambios, significativos. De nuevo acá, dejando tu vida a tu espalda, a encontrarse con momentos, otro mundo que no te pertenece, pero te haces parte de el, te hacen parte… atrás quedaron momentos de importancia, que a veces no se valoran cuando uno los vive.
Te introduces a lo opuesto, creo necesario pasar por esto, cambio radical, ruido comienza acompañarme, tus sentidos se agudizan, te relajas, tu vida… tu vida, es el momento, a la mierda, lo demás, risa de falsa vida, te golpea, caes seco al suelo, te das cuenta, estas en el “limbo”, te golpean de nuevo, el silencio, una vez mas.
Estas solo en un mundo, no es el tuyo, desconocido al que intentas descubrir, buscas… la muerte rodea, avisa que es hora, talvez sea una advertencia, para salir de esta mierda y acá me encuentro, perdido, no sabes donde ir, a que lugar para encontrar paz, no es primera vez, todavía no aprendes, no comprendes, no despiertas.
Viajar… solo… no, si no, me acompañan gente, talvez yo a ellos, quien sabe, serán viajantes, que por estas vías nos hallamos, cruzando, para encontrar respuestas.
Me pregunto que es lo que busco, no se la incógnita, hace tiempo busco de ella, dicen que con el tiempo se dan las cosas, miro… hacía atrás, agradezco… todo… a esto eh estado jugando… hace tiempo, cada vez que regreso, es algo nuevo, de cero, jamás hay que volver al pasado… un viaje de ideas, regresos, mentiras, verdades, inciertos, dudas.
Sobre todo el despertar, sentir caer al subsuelo, para retornar y comprender que no hay retorno atrás… “hay que puro ir”.